Vuelve el verano con sus piojos saltarines. Conozca cómo combatirlos

Durante noviembre se multiplicó la cantidad de mamás que iniciaron un combate contra la pediculosis en sus niños. Para los directivos de escuelas también ha sido una preocupación y más de un docente ha enviado notificaciones a los padres de sus alumnos para que realicen un control diario o comiencen un tratamiento en algunos casos. En forma reincidente, las liendres aparecen mayormente al iniciarse la temporada de pileta, por lo que es importante estar prevenidos a esta altura del año. El Observador dialogó con el Dr. Juan Pablo Schonfeld, quien estará a cargo de la revisación médica para la colonia de vacaciones municipal y la temporada de algunas instituciones privadas de la ciudad. Al respecto, el médico señaló que: “La pediculosis es básicamente la infección del cuero cabelludo, producida por la presencia de parásitos externos, comúnmente llamados ‘piojos’, los cuales se alimentan de sangre humana. La picazón que produce tiene que ver justamente con la forma en que el piojo se alimenta, que es introduciendo su saliva en el torrente sanguíneo, para que ésta sea más líquida y así poder asimilarla mejor en su metabolismo. La sensación de picor no se debe a la picadura del piojo, sino a la saliva que despide, la cual produce una reacción alérgica en el cuero cabelludo. Si el cuadro no es combatido, puede agravarse a medida que aumenta el rascado del paciente, ya que irrita la zona afectada y aparecen granos que luego se van infectando. Hay que tener en cuenta que el piojo no puede sobrevivir mucho tiempo sin su principal alimento que es la sangre. Como máximo, soportan 48 horas de abstinencia, pasado ese plazo se mueren y por eso siempre se pasan de cabellera a cabellera. Con una revisación profunda del pelo, se pueden detectar a simple vista en ambientes bien iluminados. Son de color amarillento y marrón oscuro cuando están por incubar y se cambian a blancos cuando están vacíos. Muchas veces se los confunde con descamación o caspa, pero la diferencia fundamental es la picazón incontenible, sobre todo en la zona de la nuca o detrás de las orejas. También debe ser signo de advertencia la pérdida de brillo del pelo o la resequedad extrema, puesto que la saliva que depositan al perforar la piel de la cabeza debilita el pelo”.

El profesional indicó que el rápido ciclo de reproducción de estos parásitos es lo que dificulta su control una vez detectados y agregó: “Las hembras viven de 35 a 40 días y ponen entre 5 y 8 huevos diarios. En total durante su ciclo normal de vida llegan a colocar cerca de 200 huevos, normalmente llamados ‘liendres’. Mientras están en este período, se adhieren al pelo utilizando una sustancia cementante que rodea el huevo, hasta que después de 8 días se produce la eclosión y sale el parásito. En el mismo período de tiempo se convierten en adultos y ya están listos para reproducirse nuevamente”.

Si bien se desconoce la causa principal sobre la predisposición de las personas a contraer piojos, se sabe que quienes tienen bajas sus defensas naturales son más propensos y que hay determinados factores como la temperatura de la cabeza, la grasitud del cuero cabelludo y la calidad del cabello, que juegan un papel importante y contribuyen a su presencia. Schonfeld sostuvo que “por tratarse de parásitos externos, el grado de contagio es muy alto y difícil de combatir. Los lugares cerrados favorecen la propagación, dado que el piojo salta y camina por distintas cabezas. Esa es la razón por la cual generalmente se detecta en las aulas de las escuelas, los clubes o los lugares donde hay reunión permanentemente. Es menos frecuente que el contagio se genere por compartir toallas y gorros, pero no obstante, siempre hay que hacer una correcta higienización de los elementos y las prendas de vestir que tienen contacto con el cuerpo”.

Los piojos tienen una gran resistencia a los cambios climáticos y fundamentalmente a los químicos que se utilizan para matarlos, por lo que es necesario reforzar las curaciones aplicando varios métodos en simultáneo. “En los últimos años se ha notado que se han vuelto prácticamente inmunes a la permetrina, que es uno de los componentes más encontrados en los pediculicidas. No obstante, las lociones antiparasitarias siguen siendo las más recomendadas por la mayoría de los pediatras. Se debe mojar el cuero cabelludo, colocar la cantidad de loción indicada, dejar actuar unos 10 minutos y enjuagar con abundante agua. Muchas mamás se desesperan y repiten una y otra vez el lavado, más de lo indicado, pero hay que ser cuidadosos con la utilización indiscriminada de estos productos, porque pueden acarrear severas complicaciones en los niños por la toxicidad que tienen. Tradicionalmente se emplea también vinagre tibio, en una proporción de una en dos partes de agua, que lo que hace es facilitar la eliminación de las liendres, ya que les quita el adherente con el cual se pegan al pelo. Los peines son también colaboradores en la quita de piojos y en algunas farmacias se pueden conseguir unas pastillas, que con aproximadamente 2 tomas resultan ser bastante eficaces, pero deben ser prescriptas por un médico”, dijo Schonfeld.

 

 

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