Una deuda pendiente en Crespo: Unificar criterios sobre la construcción de las veredas

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veredasEn Libertador San Martín, se levantaron hace algunos años todas las veredas del centro y se colocaron todas de un mismo tipo y color, medida que vecinos y visitantes elogiaron, considerándola como una de las más importantes obras públicas municipales realizadas a favor de la estética y la nivelación de dichos espacios públicos.En Crespo, las legislaciones determinan cómo deben hacerse y asigna la responsabilidad de su construcción y mantenimiento a los frentistas, pero en la práctica, cada uno hace lo que quiere y así son los resultados: colores y tamaños que afean la ciudad, terrenos con veredas de tierra y niveles que hacen que la gente se accidente.

Días pasados, una mujer sufrió una caída debido a la humedad que tenía la vereda y reclamó al municipio por esta situación. El juez de Faltas, Dr. Javier Méndez, explicó a El Observador que “la responsabilidad por el cuidado y el mantenimiento es de los vecinos y no de la municipalidad, salvo que hubiésemos abierto un pozo, sin la señalización correspondiente, entonces ahí sí tendríamos el deber de custodia. Hay que aclarar que la propiedad de estos espacios es de la municipalidad, pero el deber de conservación es del frentista, igual si uno pone un obstáculo. En este caso no lo fue, pero aprovecho para decirlo, porque hay gente que pone alambres o cadenas para que no le pisen el césped. Eso está prohibido y puede provocar un accidente y el que va a tener que responder es el frentista”.

Méndez acotó que “al Juzgado de Faltas le compete tratar de corregir una situación que podría revestir una infracción o peligro y por eso intimé a la persona que presente una solución favorable al problema de la vereda. La cuestión de los daños y perjuicios que se podrían reclamar, irá por otro carril, que es la justicia ordinaria. No puedo decir si tiene que pagar la frentista o no, porque es una cuestión sujeta a prueba. Tendrá que probar la presunta damnificada si esa vereda era peligrosa para provocar una caída y seguramente la otra parte se defenderá diciendo que si se tomaba el normal cuidado para transitar, no era riesgosa. A eso lo definirá un juez en el caso de que llegue a la vía judicial. La cuestión administrativa es ver si la vereda en realidad es peligrosa. Por eso cité a la frentista y si no viene y no me ofrece una solución, se enviará a los inspectores a verificar y se tomarán las medidas posteriores que correspondan”.

El juez de Faltas recordó que “existe una ordenanza, que es el reglamento de edificación, que data de años y que prevé que las veredas que se construyen, entre otros requisitos, deben ser antideslizantes, o sea con materiales que no faciliten el deslizamiento. Pero la realidad nos indica que la municipalidad nunca ha exigido el cumplimiento estricto de esa normativa, que es antigua. No se aplican muchas veces esos materiales, sino que se usan otros más modernos… Uno puede ir a cualquier ciudad moderna y pasa lo mismo” indicó.