Tras Verónica Perdomo en Tinelli, explicamos qué debe hacer si tiene Afasia

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A partir de la aparición de la modelo Verónica Perdomo en el programa de Marcelo Tinelli, muchos televidentes escucharon por primera vez la palabra “afasia”, que es trastorno de la comunicación, en la comprensión y el habla, que todos podríamos o no tener alguna vez en la vida, pero que puede ser tratada en los consultorios. En reiteradas oportunidades, se ha puesto en duda si Perdomo finge o no su dificultad para hablar, después de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), que le habría dejado importantes secuelas. Por ello, El Observador habló con la fonoaudióloga María Teresa Szrajber, para que nos explique de qué se trata. Más allá del reality, lo cierto es que miles de argentinos padecen afasia y los casos parecen aumentar a medida que crecen los registros de lesiones cerebrales. La incapacidad del paciente para poder comunicarse causa un gran impacto a nivel social, perjudicando muchas veces su avance terapéutico, ya que debe abandonar ciertas actividades de su rutina. Pero el dato a destacar es el alto porcentaje de recuperación que se puede lograr, si se recibe el tratamiento adecuado y a tiempo. Szrajber explicó: “La afasia es un trastorno neurológico del lenguaje en el adulto. Las personas que presentan este trastorno tienen afectada la capacidad de comprender lo que se les dice y si por ejemplo, se les pide que coloquen un vaso sobre la mesa, no lo hacen o realizan otra acción que no es la indicada. Esta confusión es una de las características que predominan en los pacientes que la padecen. En cuanto al lenguaje oral, suelen aparecer síntomas como la Anomia, donde aparece una dificultad para recordar los nombres de las cosas o una imposibilidad de encontrar la palabra justa para lo que quieren decir. Surge algo que se llama Ecolalia, que es cuando la persona repite en voz alta una palabra o frase que le dice generalmente su acompañante. Otra característica es que sustituyen una palabra por otra, cambiando los sonidos de esa palabra. Por ejemplo dicen ‘monera’ en lugar de ‘moneda’. Este síntoma recibe el nombre de Parafasia. Usualmente se detecta el Neologismo, que es cuando usan palabras que no pertenecen al idioma y no tienen ningún sentido. También decimos que hay una Jergafasia, cuando el paciente hace muchas sustituciones de palabras y las que pronuncia son sin sentido. Es habitual incluso, que estas dificultades también se presenten al leer o escribir”.

La profesional sostuvo que “la afasia generalmente aparece después de un accidente cerebro-vascular y cuanto más pronto se comience con el tratamiento fonoaudiológico, mejor será la recuperación del paciente en cuanto a su capacidad de comprensión y también para expresarse”.

El lenguaje es el medio que nos permite establecer una comunicación, dándonos la oportunidad de dar a conocer sentimientos, ideas, intenciones y necesidades, al tiempo que es el puente entre el pensamiento y la exteriorización del mismo. Al perder una persona la posibilidad de comunicarse correctamente, afecta la concepción que tiene de su propia imagen, las relaciones interpersonales y la capacidad de ser productivo laboralmente, un valor muy significativo para la sociedad moderna. Por esa razón, Szrajber remarcó la atención del aspecto emocional que requieren los pacientes con afasia: “Son personas que necesitan comprensión, compañía, que se les tenga mucha paciencia y fundamentalmente que su entorno les brinde amor y mucha contención. La cercanía de sus familiares y seres queridos es tan importante como el tratamiento mismo. Es todo un camino de aprendizaje que deben recorrer para el cual es imprescindible que no pierdan contacto con sus pertenencias y sean asiduos concurrentes de los lugares que conocen y a los cuales estaban habituados antes de sufrir el trastorno”.

Sugerencias para comunicarse con un afásico

• No temer hablar con una persona que sufre afasia, porque sigue siendo alguien inteligente y sensible que nota de inmediato el rechazo de los demás.

• Hablarle y tratarlo como a un adulto, nunca como a un niño ni con lástima, sí consideración.

• Elogiar cualquier progreso, por mínimo que sea, ya que ello lo motivará a seguir esforzándose.

• Establecer un contacto visual con la persona afásica antes de iniciar una conversación, evitando que haya interferencias como una radio o la televisión encendida.

• Procurar que la comunicación oral sea una experiencia agradable para el paciente, basándose en temas de conversación simples, conocidos, atractivos y de fácil comprensión. Los cambios de temas deben ser con ciertas pausas, para que no se desencadenen confusiones.

• Simplificar las  oraciones  y  hablar  un  poco  más lento que lo habitual, enfatizando en las palabras claves. La complejidad de las frases se deben aumentar gradualmente, a medida que mejora la competencia lingüística del paciente.

• En caso de que el afásico tenga dificultad para comprender lo que se le dijo, es necesario repetírselo las veces que sea necesario, sin enojarse ni levantarle la voz, ya que la tensión no favorece su entendimiento.

• Usar todos los gestos, señas o apoyo visual que sean posibles.

• Resulta beneficioso no corregir constantemente el lenguaje del paciente ni interrumpirlo mientras trata de expresarse.

• Si se busca obtener alguna información del afásico, usar preguntas que se puedan responder con pocas palabras o bien, darle varias opciones, para que él puede elegir entre ellas sin demasiados esfuerzos.

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