Trabajarán en un proyecto para que los criaderos entrerrianos de cerdos puedan reutilizar sus efluentes

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cerdosLa secretaria de Ambiente de la provincia, Belén Esteves, se reunió con el presidente de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos, Carlos Trossero, con quien acordó trabajar en la conformación de un marco normativo sobre la “descarga y tratamiento de efluentes en las granjas, para reutilizarlo como fertilizantes, abriéndose la puerta para las energías renovables en la industria primaria”.

Trossero remarcó que en el encuentro, “básicamente fuimos a presentarle nuestra Cámara, a comentarle que dentro de nuestros objetivos tenemos la producción sustentable y en ese marco, le planteamos la ausencia de una normativa específica para nuestro sector, en cuanto a la reutilización de efluentes”.

El productor también comentó que “en cuanto a este tema, tuvimos una muy buena recepción de la secretaria de Ambiente, quedamos en que le vamos a presentar una propuesta, que la van a evaluar y la trabajaremos en conjunto, para lograr una normativa que sea adecuada, sustentable y que pueda ser llevada adelante por las granjas”.

Por su parte, Esteves destacó que “hay que incorporar mayor tecnología a las industrias, que mitiguen los impactos ambientales, para que además tengan un doble objetivo. Esta es una excelente propuesta, que tiene que ver con reutilizar un desecho, convirtiéndolo en materia prima de un nuevo proceso productivo, como es el caso de nuevos nutrientes y además es importante el interés que compartimos con las industrias primarias, para avanzar en el desarrollo de energías renovables para el sector”.

 

Experiencias del INTA

 

Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria vienen trabajando desde hace muchos años en distintos proyectos relativos a la gestión integral de los desechos porcinos, además de los bovinos y avícolas lógicamente. Aplicarlos al suelo, es el método más económico de recuperar los nutrientes del mismo y asimismo, es importante darles un tratamiento adecuado. Desde el INTA se planta como objetivo “eliminar o al menos, disminuir la carga de contaminantes para garantizar una disposición final sin ocasionar daños y además, para su aprovechamiento como insumo productivo”.

En el caso específico de los desechos porcinos, el principal problema es el sistema productivo de confinamiento, que en Argentina abarca un 40% de la actividad. Además de las deposiciones de los animales, este esquema requiere de mucha agua para la limpieza y para la fosa en la que se depositan las heces y la orina.

En esa línea, desde el Instituto se recuerda que en dicho sistema productivo, si se utiliza racionalmente el agua, se generan unos 25 litros de residuos líquidos diarios por cerdo. Por lo tanto, un criadero de 100 madres por ejemplo, tiene un promedio mensual de 1.000 animales y entre 20.000 y 25.000 litros de efluentes diarios. No obstante, si no se utiliza de manera consciente el agua, “esta cifra se podría multiplicar por dos”. Entonces, frente a ese volumen que demanda la actividad, lo central es tratar la cantidad que se aplique para que reúna las condiciones que las normativas ambientales establecen para volcarla a un cauce natural, usarla para el riego o reutilizarla en el mismo criadero.

En el mismo sentido, para aprovechar el efluente como abono agrícola “es necesario considerar la composición del mismo, especialmente el contenido en macronutrientes y hacer un correcto análisis del suelo”, destacan profesionales del INTA.

Si lo que se busca es que las excretas de cerdo sean destinadas a la fertilización de cultivos agrícolas, es importante tener en cuenta que el nitrógeno es el componente más importante, pero también es el que presenta el mayor riesgo ambiental.

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