Seguí: Organizan un festival a beneficio de Marcelino Moya

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Marcelino Moya, investigado por la Justicia de Villaguay por dos casos de abuso de menores, suspendido como sacerdote desde el 30 de junio de 2015 por disposición de la Iglesia de Paraná, que además abrió una investigación diocesana en su contra, tendrá este sábado, en segui moya festivalNogoyá, un festival folclórico “a beneficio”. 
El encuentro será en el predio San Sebastián, perteneciente al Círculo de Retirados de la Policía de Nogoyá, y el organizador es Lito Pascualín, un habitual animador de jineteadas y conductor de un envío radial, “Mano a mano con la gente”, los sábados por LT39, de Victoria, que ahora ocupa el espacio que antes condujo Moya, por la misma radio, “Tomando mate”, que iba de 10 a 11. 
En diálogo con EL DIARIO, Pascualin contó que la idea es “ayudar y darle una mano” al cura Moya, quien prometió hacerse presente en el predio San Sebastián. Moya era, hasta junio último cuando su estrella se apagó, era un frecuente animador de festivales folclóricos desde su rol de payador. Pero ahora el sacerdote enfrenta un proceso judicial a cargo de la fiscal Nadia Benedetti, del Poder Judicial de Villaguay, pero también tiene una causa canónica impulsada por el arzobispo Juan Alberto Puiggari, fue suspendido como sacerdote, y apartado de su función de párroco de Nuestra Señora de la Merced, de Seguí. 
LO QUE ANUNCIAN. El festival “a beneficio” de Moya se hará, entonces, mañana, desde las 21, en el predio San Sebastián, de Nogoyá. Desde la organización lo presentan como “festival solidario a beneficio” del cura Moya, y como número central se anuncia la actuación de Carlos Ramón Fernández. 
Pascualín, uno de los organizadores, explicó: “Vamos a realizar un festival solidario al padre Marcelino Moya, que ha caído en esta crucificada de la injusticia social. No se le ha podido comprobar el delito del que fue acusado; por eso, el padre Marcelino tiene pensado volver a la Iglesia, a dar misa y va a volver a editar y estará en Nogoyá; por dos motivos, uno porque el escenario de San Sebastián es muy lindo, y otro porque el padre nos acompañaba todos los años para la fiesta de la Virgen, y este año que paso no puedo estar”. 
Ajeno a toda esa investigación que pesa sobre Moya, las denuncias por los delitos de abuso que enfrenta en la Justicia, Pascualin se ocupó en invitar a la gente a participar del “festival solidario”, y dijo que habrá “colaboración” del Círculo de Retirados de la Policía, aunque consultadas las autoridades de la entidad por EL DIARIO, dijeron que “sólo alquilamos” el predio. 
La cartelera del festival anuncia que sobre el escenario está previsto la presencia de Exequiel, el joven que acompañaba a Moya en sus incursiones como payador en distintos festivales, a quien Pascualin calificó como “cantor de chamarrita y gran intérprete en la guitarra”. 
También estarán el “Piquingo Izaguirre”, el hijo del “Tape Chaná”, con su interpretación del nuevo folclore y Carlos Ramón Fernández, para finalizar con una bailanta chamamecera con Gloria Casadey y Cesar y Hernán. 
“Invitamos a todos los nogoyaenses, va a estar el padre Marcelino, quien nos ha confirmado su presencia y también saldrán trafic y colectivos de varios lugares de la Provincia ya que no se había hecho ninguna movida como esta por este sacerdote que ha sufrido tanto. Cabe destacar que el servicio de cantina estará a cargo del Circulo Policial y la comisión de San Sebastián”, anunció el organizador. 
LA CAUSA. Moya, aunque alcanzó efímera trascendencia como “cura payador”, vio inscripto su nombre en la consideración pública a partir de la denuncia que hicieron dos jóvenes en la Justicia por los abusos a los que los sometió Moya, a principios de los 90, cuando estuvo destinado como vicario en la Parroquia Santa Rosa de Lima, de Villaguay. 
Dos jóvenes, un médico y un estudiante de Derecho, denunciaron en la Justicia que Moya abusó de ellos cuando eran adolescentes y el sacerdote ahora suspendido era vicario de la Parroquia Santa Rosa de Lima, de Villaguay, a principios de la década de 1990. 
La denuncia fue recibida, el 29 de junio último, en Paraná por el fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull, pero luego fue girada para que quede a cargo de la Unidad Fiscal de Villaguay. 
Un día después de esa presentación, la curia dio a conocer un comunicado oficial en el que expresó: “Ni bien se conocieron las denuncias periodísticas que involucraban a un sacerdote de la Arquidiócesis, el Arzobispo dio inicio a las investigaciones preliminares según lo expresa el código de derecho canónico en el canon Nº 1717, regulados por las normas de Gravioribus Delictis”. 
El canon N° 1717 dice, textualmente: Canon 1717. “Siempre que el Ordinario (el obispo) tenga noticia, al menos verosímil, de un delito, debe investigar con cautela, personalmente o por medio de una persona idónea, sobre los hechos y sus circunstancias así como sobre la imputabilidad, a no ser que esta investigación parezca del todo superflua. Hay que evitar que, por esta investigación, se ponga en peligro la buena fama de alguien. Quien realiza la investigación tiene los mismos poderes e idénticas obligaciones que el auditor en un proceso; y, si se realiza después un proceso judicial, no puede desempeñar en él la función del juez”. 
En el caso Moya, y como “medida cautelar”, el sacerdote, informó la curia, “ha sido separado de la atención pastoral de la comunidad y se le ha impedido el ejercicio público del ministerio, según lo determina el Derecho Canónico, hasta que la Justicia se expida”. 
La situación todavía se mantiene así.

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