Se producirán 3.500 unidades de yogurt probiótico dos veces por semana

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El proyecto de fabricación de yogurt probiótico, destinado a mejorar la calidad alimentaria de niños en edad escolar con vulnerabilidad alimentaria, prevé generar unas 3.500 unidades, con una frecuencia de dos veces por semana. La planta, que estará ubicada en la Facultad de Ciencias de la Alimentación de Concordia, es una iniciativa impulsada en forma conjunta entre el gobierno provincial y la Universidad Nacional de Entre Ríos.

El ingeniero Daniel Pérez, director del proyecto, explicó que “actualmente estamos en la etapa de construcción y montaje de la planta donde se desarrollará la experiencia piloto”. Al respecto, destacó la importancia de que desde la universidad se produzca este producto para los niños en edad escolar con vulnerabilidad alimentaria, destinado a mejorar su calidad de vida y rendimiento intelectual.

El profesional calculó que la planta localizada en la Facultad de Ciencias de la Alimentación de Concordia “podrá generar unas 3.500 unidades, con una frecuencia de dos veces por semana”.

“El yogurt probiótico es un producto lácteo que contiene bacterias lácticas específicas, capaces de instalarse en el intestino humano y generar efectos benéficos para la salud”, explicó el director del proyecto.

Comparó el producto que generará la planta con “algunos otros, de marcas comerciales ya presentes en el mercado, que promocionan su consumo ya que son el vehículo donde están presentes estos microorganismos. Es de público conocimiento cómo se promocionan por el beneficio que traen para la salud del consumidor”.

Los actores intervinientes: Recordó que la iniciativa de fabricarlo en nuestra provincia surgió a partir de que la universidad tomó conocimiento de las investigaciones que había desarrollado el Centro de Referencia de Lactobacilos, dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), organismo que pudo generar la cepa probiótica. “Normalmente estas investigaciones están protegidas por patentes y tienen un alto costo. En este caso, el Conicet pudo desarrollar uno, o sea que es de su propiedad”, dijo Pérez.

Agregó que “el gobierno provincial, por su parte, brindó todo su respaldo para llevar adelante la iniciativa de una producción a escala piloto en el ámbito universitario, previo a una producción masiva, de la misma manera que ya se está haciendo en otras provincias con resultados altamente satisfactorios sobre la población infantil en situación de riesgo”.

Distribución: Una vez que el producto esté elaborado, “vamos a entregárselo a las autoridades provinciales –seguramente va a estar implicado el Ministerio de Salud- en la puerta de la planta elaboradora de la Facultad, quedando a criterio del gobierno la forma o modos de distribución”.

“La idea es que luego de hacer esta experiencia a escala piloto y evaluar los resultados, el desarrollo pueda ser transferido al sector productivo privado local, quedando la planta para efectuar nuevos desarrollos”.

Sobre los costos del producto, “tomando como referencia el mismo que se encuentra en la góndola, consideramos que será sensiblemente inferior”.

Respecto al monto aportado por la provincia y fijado por el convenio para el proyecto, Pérez precisó que “ya está en manos de una Unidad de Vinculación Tecnológica dependiente de la UNER, área responsable de articular los mecanismos administrativos del proyecto. El total transferido fue de $ 195.000”.

 

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