Se conmemoran los aniversarios de L. San Martín, la UAP y del SAP

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En 1898 un grupo de colonos alemanes adventistas decidieron fundar un colegio rural (hoy la UAP) en los terrenos cedidos por Jorge Lust y esas 17 has. estaban ubicadas en la zona de Aldea Camarero, en referencia al primer propietario de esas tierras.

Diez años más tarde comenzó a funcionar el Sanatorio Adventista del Plata en el terreno de 25 hectáreas que el Dr. Roberto Habenicht, personaje fundamental de la historia del mismo, compró al vecino Godofredo Schancenpag. El lugar en donde ambas instituciones se establecieron era la parte alta de una colina totalmente cultivada que impresionaba por la belleza del paisaje que ofrecía a la vista de los fundadores. En 1908 el Sanatorio Adventista del Plata comenzó a funcionar oficialmente como una institución acreditada y reconocida, convirtiéndose en la primera entidad de la salud adventista en Sudamérica.

En 1912 comenzó a circular el ferrocarril, dando lugar a la llegada de una importante cantidad de pacientes de otras localidades y provincias al SAP y de alumnos a la UAP. Estos visitantes debían descender en la estación local, que en 1917 recibió el nombre de “Estación Puíggari” en honor al científico argentino Dr. Miguel Puíggari, haciendo reconocido este nombre y extensivo a toda la comunidad en 1925.

En 1954, en el marco del centenario de la muerte del prócer argentino se comenzó a llamar Libertador Gral. San Martín y por decreto en 1971 se le agregó la palabra Villa, la cual es suprimida en 1997.

Sin embargo, se la continúa llamando Puíggari a esta pujante ciudad y es de destacar que a nivel internacional se la identifica con este nombre a la “Colina de la Esperanza”, en referencia a la fe religiosa de gran parte de la comunidad y a la tarea educativa y médica que se realiza con esta orientación.

Sanatorio Adventista del Plata

Es una de las instituciones que opera la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el mundo, constituyendo una verdadera red de salud sustentada en una filosofía que las distingue, la concepción de que el hombre es un ser integral en quien la mente, el cuerpo y el espíritu deben mantenerse en la más perfecta armonía.

Hoy, al completar 104 años de trabajo en favor de la salud de cientos de miles de personas, el SAP cuenta con amplias instalaciones, modernos y actualizados equipos y centenares de profesionales médicos, enfermeros y técnicos que siguiendo las huellas de los pioneros se esfuerzan por aliviar el dolor y renovar las esperanzas de una vida mejor a cuantos concurren a sus instalaciones.

 

 

 

 

 

 

 

Universidad Adventista del Plata

A fines del siglo XIX, familias de profundas convicciones cristianas se radicaron en estos parajes, ubicados entre las localidades de Crespo y Diamante. Vinieron a trabajar la tierra con el deseo de conseguir una mejor educación para sus hijos, a quienes les enseñaban a servir a su prójimo con la idea adventista de que Jesús volvería pronto.

El 26 de septiembre de 1898 se reunieron en asamblea alrededor de cien personas de esta comarca y Don Jorge Lust, donó 17 hectáreas para construir una escuela. Ese mismo año llegó Luis Federico Ernst desde Uruguay, para transformarse en el primer alumno y en el impulsor de los comienzos de esta institución educativa.

Ciento trece años después, ese espacio de suelo e ideales muestra la concreción del anhelo de aquellos pioneros, la Universidad Adventista del Plata.

En vista de este origen histórico y a través del Decreto provincial Nº 3603 MGJE del 18 de agosto de 1986, se estableció aquel día como la fecha de su fundación. En 1908, la Iglesia Adventista del Séptimo Día consideró que esta escuela modelo sería un lugar de preparación para los jóvenes argentinos y del mundo, estableciéndose el Colegio Adventista del Plata y el 7 de diciembre de 1990, el Ministerio de Educación de la Nación creó, por resolución ministerial, la Universidad Adventista del Plata (UAP). Hoy, miles de graduados saludan con su dedicación y compromiso profesional, a aquellos hombres y mujeres que no pusieron límites al poder de Aquél que posibilitó la concreción de su voluntad en el esfuerzo mancomunado de sus hijos.

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