Reconocimiento a una profesional que dejó huellas en Sauce de Luna

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La odontóloga Florentina Kappes de Noguera, nació en Carrasco el 11 de julio de 1932 y tras obtener su título profesional en Córdoba se radicó en Bovril y brindó sus servicios a la comunidad de Sauce de Luna, también a los habitantes de la zona y la región.

En un repaso por su historia de vida, podemos mencionar que su familia estaba integrada por sus padres, cuatro hermanas y tres hermanos. Su escolaridad comenzó en una escuela privada de la zona rural y luego se trasladó a Santa Anita, donde asistió como pupila en el Colegio de las Hermanas del Espíritu Santo. Solamente cursó un año en esa comunidad y posteriormente junto a sus hermanas, culminó los estudios primarios en el Instituto “La Inmaculada”.

En un momento, dado su padre preguntó a sus hijos, quién quería seguir estudiando, a lo que Florentina respondió “Yo quiero ser maestra…”, pero en una oportunidad que asistió al odontólogo en Villaguay se apropió de su vocación…le agradó la forma de trabajar, pero no le dijo nada a su padre. Ella deseaba tener el título docente y de esa manera costearse la carrera de Odontología, por lo que el nivel secundario lo cursó en el Instituto “Cristo Redentor” de Paraná, donde se recibió de Maestra Normal y Maestra Catequista.

Cuando se graduó, llamó por teléfono a su padre y le manifestó su deseo de estudiar Odontología en Córdoba, él aceptó y acompañó, compró una casa e invitó a sus hermanos a vivir en aquella ciudad. Fueron 4, tres hermanas y un hermano, luego se sumó otro, mientras la mayor era modista y atendía a los demás.

Después de 5 años, la joven obtuvo el título de odontóloga y durante sus estudios universitarios, solamente 3 veces visitó a sus familiares, mientras que en 1959, realizó un viaje a Bovril para descansar. “Me quedé en la ciudad porque por las lluvias y el agua no podía llegar a mi casa paterna…tenía perspectivas de ejercer en Córdoba, había un solo odontólogo en el barrio que vivía, pero a su vez recorriendo Bovril también me informaron que hacía 3 meses que no venía un dentista. Me encuentra el Dr. García y me pidió que me quedara y acepté. Viajé mensualmente a Córdoba para perfeccionarme, mientras que en Alcaraz trabajé 32 años, cargo que accedí por concurso, pero fui la única que me presenté, trabajaba ad honórem y tenía también pacientes particulares, en tanto en Sauce de Luna estuve dos años”, relató Kappes en diálogo con El Observador. A su vez, agregó que fue el Dr. Remonda, quien le pidió que trabajara en el Hospital “Crispín Velázquez”, que lo hizo ad honorem y recordó que no había agua corriente, ni energía eléctrica, por lo que utilizaba un torno a baterías. “Paralelamente siempre tuve mi consultorio en Bovril y lo sigo teniendo”, señaló.

La profesional se unió en matrimonio el 9 de noviembre de 1962, con Luis Enrique Noguera, del cual nacieron 3 hijas y un hijo, donde la mayor es arquitecta y reside en Funes (S. Fe); la segunda es pediatra y está radicada en Paraná; la menor es bioquímica, tiene varios estudios y trabaja como investigadora en Roma y en una universidad, mientras que su hijo cursó en la Escuela Técnica, es propietario de una empresa gráfica y se ocupa de cuestiones agropecuarias y ganaderas, actividades que desempeñaba su padre hasta hace unos años. Además, tiene 8 nietos, 2 son ingenieros en Sistemas, otro es médico y el resto se encuentra cursando los estudios secundarios y primarios.

En cuanto a los objetivos que se propuso, Florentina remarcó que “siempre quise darle al pueblo las posibilidades que ofrecen las grandes ciudades”… y cuando participaba de capacitaciones, sus colegas y pares le preguntaban por qué continuaba asistiendo, a pesar de la experiencia que había logrado durante los años, donde ella aseveraba “para estar actualizada y aplicarlo en Bovril”…

Fue promotora de los implantes en esta ciudad, “mi sueño era ir a Alemania para aprender, pero no pude. Una colega (compañera de la Facultad) que estaba en la cátedra de Ortodoncia en Córdoba, me enseñó esta especialidad. Yo viajaba toda la noche, estaba durante el día en Córdoba y regresaba a la noche siguiente, por lo que conté con el apoyo de mi esposo que cuidaba de nuestros hijos. Durante 20 años hice Ortopedia, que son aparatos parecidos a las prótesis… Actualmente se trabaja con aparatología fija porque es más efectiva y la ortodoncia no tiene edad, he tenido pacientes de 60 años”.

Florentina Kappes, es un ejemplo de vida, de entrega, de vocación y de servicio a su familia y hacia la comunidad; ferviente católica y abnegada a su trabajo siempre estuvo dispuesta a dar un turno a quien lo solicitara.

Y por el esfuerzo de tantos años de profesión, goza del reconocimiento y prestigio de tantos pacientes que aún hoy, en su domicilio y consultorio de Bovril, encuentran a una excelente odontóloga, madre, amiga y a una gran profesional….