Raffo habló de termas, fracking y de las energías renovables

0
1

RaffoEsta semana, un grupo de ambientalistas protestaron en el puente internacional de Salto Grande, impidiendo el paso de camiones supuestamente vinculados con operaciones de fracking, que se dirigían a la República Oriental del Uruguay. Dicha técnica, que genera opiniones contrarias en movimientos ambientalistas, busca lograr mediante una inyección de agua a presión, mezclada con materiales apuntalantes y químicos, ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo y favorecer así su salida hacia la superficie.

El secretario de Ambiente de Entre Ríos, Ing. Fernando Raffo, en declaraciones a El Observador, dio su punto de vista sobre este sistema y sostuvo que  “hay que discutir las cuestiones de fondo, pero no me parece hoy una alternativa a considerar el fracking. Prefiero las energías renovables. No somos ambientalistas en la Secretaría. Funcionamos como un semáforo, en donde a veces vienen los proyectos de desarrollo, no con una visión de sustentabilidad y tenemos que poner una luz amarilla para que se revean algunas cuestiones. A veces se logran modificaciones y a veces, hay que poner la luz roja. A algunos funcionarios no les gusta que se abran los proyectos al público, porque dicen que se pierde tiempo. Pero si uno hace un proyecto sin participación ciudadana o da libre acceso a la información, se generan problemas y seguramente se trabarán más adelante”.

– Hay un debate similar por las termas, que son muy buenas para el turismo entrerriano. Sin embargo, se escuchan voces en contra de quienes piensan que se podrían perjudicar las napas de agua ¿Cuál es su opinión?

– Esto es parte de la discusión sobre la sustentabilidad y cómo nos desarrollamos cuidando los recursos. Precisamente nuestra Secretaría tiene la difícil tarea de lograr un equilibrio entre el progreso y el cuidado del ambiente. En la cuestión termal, el problema se puede dividir en 2 partes: están las de aguas dulces sobre el río Uruguay, que no tienen un impacto directo en el volcado una vez utilizado el recurso en las piletas. Pero sí podemos hablar sobre qué uso se le da y si es racional ocupar tanta cantidad, teniendo en cuenta que se extraen del Acuífero Guaraní. Lo más preocupante para los ambientalistas son las termas de agua saladas, que si se largan a un curso superficial, sin la dilución que está aprobada por el organismo que regula las termas, puede generar fuertes impactos…

– ¿Hay buenas proyecciones en las que se están desarrollando o cree que podrían traer problemas ambientales irreversibles?

– En una primera etapa se hicieron muchas termas sin prever estas situaciones. Se sacó el agua termal a mansalva. Se utilizaba en las piletas y se largaba… La nueva tendencia es que las ciudades que puedan desarrollar su complejo termal, que tienen todo su derecho a hacerlo, si son de aguas saladas, deberán tener buenos equipos de recirculación del líquido y darles un fin terapéutico. Y a su vez, pueden tener complejos de parques acuáticos con piletas de agua dulce y buscar la estrategia de calentarlas para el invierno. Es decir, la primera se usaría en piletas más chicas, con fines terapéuticos, para hacer tratamientos de enfermedades, con un uso específico. Si lo hacemos de otra manera, en algún momento vamos a tener un costo para tratar el efluente a la salida, en el arroyo o río. Entonces la forma que se tiene para mejorar, es que en algún momento, se establezca un cannon del uso del recurso, porque es un bien público. Por ahí no nos sirve tanto una terma, pero sí un parque acuático u otro tipo de emprendimiento y en esto la gente de turismo también debería aportar, en brindar nuevas alternativas. Hoy todos quieren termas, porque creen que con eso se va a cambiar la ciudad…

– Pero muchas localidades cambiaron con las termas en forma extraordinaria…

– Algunas sí, como Villa Elisa, María Grande… pero si hago termas en un radio de 30 km., seguramente el negocio no va a ser tan bueno para todos. Si tengo en cuenta las variables ambientales para hacer un tratamiento del agua, para hacer una recirculación, va a obligar a que se revean los proyectos. Hoy la Secretaría verifica el cumplimiento de la normativa vigente, que si es agua salada, tiene que tener una concentración de 5 gramos por litro de dilución…

– ¿Qué va a pasar con las de Diamante?

– El proyecto termal de Diamante está en evaluación. Tiene una prefactibilidad, pero hay documentación que se pide y antes de aprobarse se debe poner a disposición del público para que todos tengan acceso. Esto es como el tema de los agroquímicos. No hay que demonizar todas las cosas y tampoco pararse en el otro extremo…

– Hay quienes opinan que los movimientos ambientalistas frenaron algunas inversiones necesarias en E. Ríos…

– Han cumplido un rol importante en lo que tiene que ver con el tema de la toma de conciencia de la comunidad y más en Entre Ríos, con el caso de las pasteras en Gualeguaychú…