¿Qué se debe hacer ante el ataque de una víbora Yarará?

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víboraLa creciente de los ríos y las inundaciones registradas en estas primeras semanas del año, trajeron por el Paraná y el Uruguay, numerosos camalotes, que a su vez han propiciado la llegada de cientos de serpientes, entre las que están las temidas yararás, consideradas las víboras venenosas más emblemáticas de Argentina, que se encuentran presentes en casi todo el territorio nacional. 

Las mordeduras de serpientes afectan a nivel mundial a 5.000.000 de personas al año, de las cuales el 4% (unas 100.000 personas) muere como consecuencia de esta situación, según difundió la Organización Mundial de la Salud. Cabe acotar que en Argentina, se producen unos 850 casos anuales de envenenamiento por serpientes y en la mayoría de los casos, las responsables son las yararás, consigna un informe del Programa Nacional de Ofidismo.

La presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero, Dra. Susana Lloveras, advirtió que ante un accidente de picadura de una serpiente de ese tipo, hay que concurrir inmediatamente a un centro asistencial y “no hay que hacer ninguna maniobra, porque esto puede agravar el daño que ya produjo el animal”.

La profesional comentó que son 3 los niveles de daño a la salud que puede ocasionar un ofidio venenoso. “En general, el mayor problema está relacionado con la posibilidad de que inocule su veneno; en segundo término, lo que las personas pueden llegar a hacer o sufrir ante el susto de ser mordido y que a veces agrava el daño que ha producido la víbora en sí mismo y tercero, puede haber una infección secundaria por las bacterias que tiene la serpiente en la boca o por los gérmenes que tiene la propia persona en la piel e ingresan al organismo por la herida”.

En ese marco, Lloveras habló sobre las maniobras contraindicadas a las que, por desconocimiento, suelen ser sometidas las personas mordidas. “Una práctica común es hacer torniquetes, que no se deben realizar, porque agrava aún más el daño”, dado que al reducir o cortar la circulación de la sangre puede conducir a una gangrena.

“A veces la gente succiona, corta o intenta apretar la zona de la herida para sacar el veneno”, lo que tampoco está indicado en estos casos. “No hay que hacer ninguna maniobra, sino descomprimir todo lo que puede estar comprimiendo la zona y lavar con agua y jabón la herida, pero lo más importante es trasladar al paciente al centro médico más cercano”, dijo la profesional.

Sobre un incremento en la cantidad de yararás, Lloveras explicó que los camalotes que infestan desde hace un mes las costas “aumentan el número de ejemplares” y destacó que “lo más habitual es encontrar culebras, que en general no son venenosas y al morder, producen otro tipo de lesiones locales, sin inocular veneno como la yarará”.

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