Qué hacer para optimizar el estado de su automóvil

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La gran mayoría de los jóvenes sueñan con llegar a poseer un vehículo propio y después, siendo adulto, tener la expectativa por tener el medio de movilidad acorde a las necesidades familiares, laborales y al estilo de vida de cada uno. Para muchos, el auto o la camioneta, pasan a ser casi una extensión de sí mismos, una especie de vidriera para los ojos ajenos y para otros, son la solución para trasladarse y llegar a tiempo a todos los compromisos asumidos, sin que las condiciones climáticas o las distancias sean un impedimento. Más allá del fin con que se adquiera un automotor, es fundamental recordar que requiere de permanentes cuidados. No se trata simplemente de cargarle combustible y salir a andar, sino que cada propietario, por su propia seguridad y la de terceros, debe encargarse de que la unidad reciba el mantenimiento adecuado. Además, que los controles y reparaciones estén en manos de personas capacitadas e idóneas en la materia, permitirán prolongar la vida útil del vehículo. El Observador dedica hoy este espacio para detallar los principales factores que componen los 3 tipos de mantenimientos:

A) el correctivo: que es aquel en el que se reparan las diferentes piezas que han dejado de funcionar o que empiezan a fallar;

B) el preventivo: que consiste en seguir determinadas instrucciones para un óptimo rendimiento de la unidad;

C) el predictivo: que refiere a la realización de diagnósticos o mediciones que llevan a efectuar ajustes técnicos para evitar las fallas mecánicas.

 Controles en función de tiempo y kilometrajes

* Una vez por año se deben hacer revisar las bujías y sus cables, para evaluar el estado en que se encuentren, pese a que generalmente se cambian cada 2 años. Con la misma frecuencia hay que lavar el chasis, para proteger los bajos, principalmente al volver de las vacaciones, porque habitualmente quedan adheridos al chasis restos de arena y barro.

* Antes de los 7.000 km. se debe cambiar el aceite y su filtro, revisándose al mismo tiempo el filtro de aire, para cambiarlo si está muy sucio. En dicha oportunidad, también se puede engrasar la caja de dirección y controlar la grasa del diferencial.

* Cada 30.000 km. es necesario recurrir a un lubricentro que tenga fosa o elevador de autos, para que cambie el filtro de nafta. En el caso de los motores con más de 100.000 km, se recomienda colocarle un aditivo al aceite para proteger al motor del desgaste y la fricción.

* Cada 60.000 km. se torna necesario el recambio de la correa de distribución, aunque si llegara a producir ruido al andar, urgente debe colocarse una nueva, ya que si se corta y se continúa con la marcha se destruye el motor. Por otra parte, la correa de los ventiladores deben reponerse cada vez que se estiran, lo cual varía de acuerdo al uso de la unidad.

* Antes de los 3 años de uso deben cambiarse los frenos traseros con cinta y campana. Incluso un suave chasquido será el primer indicio de que se están desgastando. Esta ocasión es la ideal también para revisar los frenos, que las pastillas estén en buen estado y determinar cuál ha sido el desgaste del embrague.

* Cada 6 meses es propicio cambiar las escobillas del limpiaparabrisas, revisar los focos y fusibles. Nunca mantener las plumillas de goma cuando estas se hayan agrietado, cortado o hagan ruido, porque posiblemente rayarán el parabrisas al activarlas. También cada medio año es aconsejable limpiar los inyectores.

* No hay un tiempo indicado para chaquear el estado de los amortiguadores de los autos, ya que depende de la peridiocidad con que se use el vehículo y el tipo de camino en el que se transite habitualmente. Los nuevos modelos automotrices vienen equipados con suspensión de tipo puntal, pero ambos cumplen la misma función. Unos amortiguadores en buen estado proporcionan estabilidad del rodado en las curvas y cuando frena, situaciones que pueden desencadenar un accidente. Frecuentemente hay que controlar también el estado de las gomas, los topes y los puntos de montaje del amortiguador. Los mismos no deben presentar signos de corrosión, ni encontrarse húmedos o mojados, ya que esto indicaría que existe una fuga de líquidos.

Invertir dinero para tener el rodado en óptimas condiciones es también un beneficio a largo plazo, ya que no será necesario devaluar tanto el precio del mismo a la hora de venderlo. En ese contexto, el trabajo que puede hacer un chapista o pintor es de gran relevancia, dado que la apariencia del vehículo es fundamental para hacer un buen negocio.

¿Cómo hacer para no “fundir” un auto?

“Fundir” el motor de cualquier automotor es un miedo latente aún en los conductores con experiencia, pero el temor puede disminuir si periódicamente se realizan los controles y service básicos. Invertir unas horas en la puesta a punto del auto ó camioneta, es mucho más llevadero que no disponer del mismo durante semanas por una rotura y ni hablar de tener que “romper el chanchito” para pagar el costo de reparación. Hasta los automóviles más nuevos pueden “fundirse” por falta de mantenimiento o por fallas de fábrica, que pueden ser detectadas a tiempo por el propio usuario y subsanado por especialistas en el oficio.

Lo esencial es controlar el buen funcionamiento del circuito de agua, que incluye: revisar que las mangueras no tengan roturas, porque entonces el líquido se perdería. Controlar el electro ventilador, ya que se encarga de mantener estable la temperatura del motor y su buen funcionamiento evitara la corrosión, el desgaste rápido o el rompimiento irreversible producto del calentamiento excesivo. El radiador debe estar siempre limpio y sin pinchaduras, porque de lo contrario no habrá circulación de agua y se recalentará el motor. Medir el aceite tiene que ser un hábito de todo conductor, porque el mismo hace que las piezas metálicas tengan una buena lubricación, esencial para la fluidez de todo el dispositivo.

Kit preventivo:

Los contratiempos llegan en el momento menos esperado y casi siempre en puntos bastante alejados del mecánico de confianza, por lo que nunca está de más contar con elementos básicos y un kit de herramientas que le permitan a cualquier conductor sortear los pequeños obstáculos. Una lista estándar incluiría: una llanta de repuesto, que esté en iguales o mejores condiciones que las que se encuentran en uso. Un gato con la llave de ruedas. Cables de batería. Soga para remolcar y llave de remolque si es extraíble. Triángulo refractario de seguridad. Extintor o matafuego, que incluso puede ir debajo del asiento del conductor. Accesorios de limpieza como franela y limpiadores. Herramientas pequeñas y un botiquín de primeros auxilios.

 

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