Presentaron a nivel nacional un trabajo del INTA Crespo sobre reutilización de los desechos avícolas

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avicultura 2Con más de 166.000.000 de aves faenadas al año, Entre Ríos lidera la producción avícola nacional. Esta intensificación en la producción, deriva en el aumento y la concentración de los efluentes y en ese sentido, técnicos de la Agencia del INTA de Crespo trabajan en el manejo integral y disposición final de los efluentes de las gallinas, para su utilización como fertilizante.

Este trabajo, que se presentó durante esta semana en la Jornada Nacional de Gestión de Residuos, en Oliveros (Santa Fe), tiene como objetivo, disminuir la carga contaminante que poseen los desechos, para no ocasionar daños y aprovecharlos como insumo productivo. Al respecto, el Ing. Guillermo Stamatti, especialista de la mencionada agencia, expresó que “aplicar desechos orgánicos al suelo es el método más económico para recuperar sus nutrientes. Aunque es esencial tratarlos previamente para evitar la contaminación del suelo”, aseguró.

Los residuos del sector avícola sin tratamiento previo, principalmente guano (aves ponedoras) y “cama de pollos parrilleros” (aves de engorde), pueden generar un impacto negativo en el ambiente, lo que contribuye a la contaminación de suelo, agua, aire y bioseguridad. En cambio, “si se gestionan de manera adecuada, representan opción efectiva y beneficiosa”, aseguró Stamatti.

Una gallina produce 100 gramos de guano por día, lo que al año representan unos 36,5 kilogramos de desechos, que se pueden transformar en fertilizantes orgánicos. “Sin dudas, en los residuos tenemos una oportunidad para agregar valor”, dijo el especialista, quien agregó: “Por esto, es indispensable realizar un análisis previo para evaluar y determinar cuál es el tratamiento adecuado para reducir la contaminación”.

El proceso de secado y compostaje del guano es una técnica que sirve para estabilizar los residuos y minimizar su impacto en el ambiente. Entre los factores que hay que tener en cuenta para un manejo adecuado, se encuentran los métodos de recolección, almacenamiento, manipulación, tratamiento, transporte y aplicación de los residuos al suelo.

“El almacenamiento del guano, por ejemplo, debe mantenerse lo más seco posible a fin de reducir al mínimo las emisiones de gases de efecto invernadero, facilitar el control de mosca y evitar zonas más bajas o inundables”, explicó el técnico, quien agregó que “es más fácil de manejar un residuo seco que no supere el 50% de humedad, ya que permite que la logística de almacenamiento, transporte y exportación sea viable”.

El túnel de secado, es una de las técnicas que se proponen desde el INTA Crespo. Para el correcto funcionamiento, este sistema debe estar construido cerca de las naves. “De manera mecánica se voltean los residuos y se exponen al sol convirtiéndose en un sistema de compostaje”, explicó Stamatti y agregó: “Se airean los desechos y se acelera el desarrollo de la flora bacteriana aeróbica que ayuda en la estabilización de los desechos orgánicos. Así, se evita la contaminación por pérdida de componentes al ambiente”.

En cuanto a la aplicación, es importante tener en cuenta las necesidades nutricionales de los cultivos. Para esto, el productor deberá realizar un “análisis preciso de los nutrientes contenidos en los abonos, en particular de la cantidad de nitrógeno, fósforo y potasio disponible”, dijo Stamatti. Asimismo, otro aspecto a considerar es la utilización y producción de energía a partir de la biomasa generada por la producción avícola, remarcó.