Preocupantes estadísticas sobre el alcoholismo en los jóvenes

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alcoholEl alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida por los estudiantes de enseñanza media en todo el país, según reveló el último informe del Observatorio Argentino de Drogas (OAD). Y las cifras se complejizan si se agrega que en la Argentina, el 42% de los adolescentes de 14 años o menos reconoció haber bebido alcohol en el último mes.

 

Cada vez hay más evidencias científicas de que el consumo recurrente de alcohol afecta diversos órganos y es el responsable de trastornos que pueden ir desde una disminución de las defensas y arritmias, hasta provocar hipertensión, cirrosis hepática y cáncer de hígado, entre otras enfermedades.

 

 

“Estoy convencido de que el efecto del alcohol está subestimado”, señaló a Infobae el doctor Carlos Damin (MN 81.870), jefe de Toxicología del Hospital Fernández y presidente de la Fundación Niños Sin Tóxicos (FundarTox) quien agregó: “La gente lo subestima porque como al día siguiente está recuperada supone que no pasó nada. Y la realidad es que las manifestaciones de las intoxicaciones alcohólicas se ven con el tiempo, sobre todo si éstas se producen en adolescentes, ya que en ese caso el impacto es sobre cerebros que están en formación. Hasta los 21 o 22 años los cerebros todavía se están desarrollando”.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el exceso de alcohol en los más jóvenes reduce el autocontrol y aumenta los comportamientos de riesgo como las relaciones sexuales no protegidas y –además– es una de las principales causas de lesiones, violencia y muertes prematuras.

 

“La situación en la Argentina en relación a los jóvenes y el alcohol es muy grave. Si bien se trata de un problema mundial, la gravedad radica en tres aspectos principales: el primero, la edad de inicio es muy baja; el segundo, hay una falta de sanción estatal y de políticas nacionales de prevención, sumado a la tolerancia social de los padres. Y finalmente, los estragos que genera la “normalización de las previas” como un hecho privado y sin control. Estos tres puntos ponen a la Argentina en una alta vulnerabilidad y detrás de otros países donde también se consume mucho pero con otro grado de conciencia social”, puntualizó Adrián Dall Asta, fundador de la ONG Fundación Padres.

 

El último informe del Observatorio Argentino de Drogas (OAD) puntualizó que en los últimos años se produjo un importante aumento de la cantidad de adolescentes y jóvenes que ingresan a los servicios de salud por consultas vinculadas al consumo de alcohol. Y señaló a las “previas” de los fines de semana (reuniones en una casa antes de ir a bailar) como una moda instalada, donde por lo general son los propios padres los que habilitan el consumo de alcohol al creer –erróneamente– que si sus hijos beben cerca de ellos estarán más seguros.

 

Teniendo en cuenta que el alcohol es parte de la cultura y suele ser sinónimo de celebración, Damín aclaró que “es fundamental el consumo responsable. No hay una dosis mínima para recomendar, porque en cada persona eso es diferente. Entran en juego características como el peso, la altura e incluso la dieta”, explicó, y fue contundente: “La ebriedad claramente produce efectos neurológicos, sea en un episodio aislado o reiterado”.

 

Antes de beber, es recomendable e importante conocer la cantidad de graduación alcohólica que presenta cada bebida, de manera que se sepa cuánto se está ingiriendo y así comprender los riesgos:

 

– Cerveza: alrededor de 5 por ciento de alcohol

 

– Vino de mesa: alrededor de 12 ciento de alcohol

 

– Whisky, gin, vodka, entre otras: 40 ciento de alcohol

 

Un informe del Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo de los EEUU (NIAAA, por sus siglas en inglés) enumera los órganos que se ven perjudicados por el uso excesivo de alcohol:

 

Cerebro

 

Al ser una sustancia psicoactiva, el alcohol interfiere las vías de comunicación cerebrales y puede afectar la manera en la que funciona el cerebro. Esta desorganización puede cambiar el humor y el comportamiento, y hace que sea más difícil pensar con claridad y moverse de manera coordinada.

 

Corazón

 

Aunque hay estudios que establecen que cantidades moderadas de alcohol pueden proteger a los adultos sanos de ciertos problemas coronarios, aquellos que se exceden pueden experimentar miocardiopatías, arritmias, accidentes cerebrovasculares e hipertensión. “Es importante aclarar que hoy no hay evidencias científicas plenas de que el vino sea beneficioso para el corazón, como se suele recomendar”, desmitificó el experto Damín.

 

 

Hígado

 

Beber alcohol en exceso puede llevar a una gran variedad de problemas en el hígado como esteatosis o hígado graso; hepatitis alcohólica, fibrosis hepática y cirrosis.

 

Páncreas

 

El alcohol hace que el páncreas produzca sustancias tóxicas que pueden llevar a la pancreatitis, una inflamación peligrosa de los vasos sanguíneos del páncreas.

 

Sistema inmune

 

El alcohol debilita el sistema inmune, lo que hace que sea más fácil contagiarse diferentes enfermedades. Los bebedores crónicos tienen más chances de desarrollar neumonía y tuberculosis que aquellos no bebedores.

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