Pinceladas de color para un oficio milenario y creativo

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La ejecución de cualquier obra, desde la más sencilla a la más complicada, supone un proceso en el que intervienen una gran cantidad de recursos, tanto materiales como humanos. En la búsqueda por lograr la mejor apariencia estética, resalta la labor del pintor, ese trabajador que estará celebrando su día el próximo 5 de septiembre. A diferencia de otras actividades vinculadas a la construcción, el oficio de pintor puede ser desarrollado por una persona a lo largo de toda su vida laboral e incluso como una tarea extra cuando ya se ha jubilado en otro sector. Existen categorías de quienes se desempeñan en este trabajo, que van desde ayudante, oficial de 2ª, oficial de 1ª y el encargado de obra, que recibe las órdenes directas del jefe de la construcción o del propietario que encargó la pintura. No se trata de algo improvisado, sino que se deben aprender técnicas y estilos, ya sea que trabajen a pincel o con brocha gorda. Implica poseer una serie de conocimientos que le impriman autonomía a la actividad, interpretando los requerimientos y deseos de los dueños de casa.

Existen tantos tipos de pintores como materiales y superficies posibles de colorear hay, por lo que cada uno se especializa en un rubro y una técnica determinada. Los nuevos estilos arquitectónicos vanguardistas fomentan el desarrollo de la creatividad a través de los colores y las texturas, creando ambientes delicadamente decorados mediante dibujos. La pincelada suelta, por ejemplo, es la que no utiliza la línea, sino que las figuras se van realizando por medio de pequeñas manchas de colores, ideales para habitaciones de niños o adolescentes. El efecto que se logra es que si se observa a una distancia prudente, parecerían más reales los objetos que se representan. Los cuadros de paisajes aún son pedidos para oficinas donde se realizan conferencias y también para dormitorios matrimoniales. La naturaleza muerta es todavía elegida por algunos, que gustan de tener pintado en sus paredes flores en una sala de star o utensilios y frutas en la cocina.

El mercado ofrece distintas variedades de pintura, que van desde las creadas para ambientes húmedos hasta las aromatizadas. Cada una se adapta a una necesidad determinada y la profesionalización del pintor contratado hará que se utilice la más adecuada. Las pinturas plásticas están compuestas por una resina sintética, vinílica o acrílica emulsionada en agua. Son inodoras y secan rápidamente. Se pueden encontrar en diferentes acabados, como mate, brillante o satinado. Es una de las que guarda mejor relación calidad-precio. La pintura de imprimación se usa como base, antes de aplicar la coloración definitiva que decorará la pared, con la intención de que la misma absorba esta pintura previa y no la definitiva. Los esmaltes al agua se caracterizan por la inclusión de dicho líquido en su composición, destacándose su gran permanencia en el color y la facilidad para limpiar los utensilios utilizados. Los esmaltes sintéticos están realizados con resinas químicas, por lo que para su aplicación es necesario el uso de un disolvente. Son más caros, pero su acabado suele ser muy resistente, tanto en acabados brillantes como mates. El periodo de secado oscila entre las 5 y las 10 horas. Las pinturas ecológicas están de moda en la actualidad, ya que en su composición no llevan disolventes ni productos tóxicos, siendo muy recomendadas para espacios infantiles. Los tintes son líquidos de un determinado tono y se usan para concentrar o suavizar otra pintura. Finalmente, la pintura magnética ha sido una alternativa bien recibida en los últimos años, ya que contiene unas pequeñas partículas de hierro fino que actúan como un imán. Una vez que se aplica sobre una pared, se pueden colgar elementos como cuadros, carteles, pósters y demás, sin necesidad de hacer perforaciones o utilizar chinches.

 

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