Payadores en “Grandes Reportajes”. Secretos e historias de una profesión muy arraigada en ER

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Los payadores son poetas, cantores e improvisadores. Cuentan una historia con rima, generalmente acompañado con la música de una guitarra, en festivales de domas, peñas y otros encuentros. Iván Hofstetter (Aldea María Luisa) y los hermanos Juan Carlos y Marcelo Rivero (Diamante), destacados cultores de esta actividad, visitaron el “Centro Periodístico de Entre Ríos”, donde en diálogo con el Cont. Fernando A. Huck, director de El Observador y conductor del programa “Grandes Reportajes” de Canal 6 ERTV, contaron sobre esta atrapante profesión.

– ¿Se nace o se hace payador?

– (Hofstetter) Hay mucha gente que tiene el talento innato de ser payador. Yo lo descubrí hace 12 años (tiene 30 en la actualidad), pero de muy chico, ya me llamaba mucho la atención lo que hacían los payadores. No sabía lo que era, pero me gustaba eso de improvisar cosas al cielo, al caballo, noté que tenía facilidad para eso. Recuerdo que cuando tenía 6 ó 7 años, iba al festival de doma y folclore en la Escuela Agrotécnica de Las Delicias (Gobernador Etchevehere) y por entonces, el payador oficial, que venía casi todos los años, era el Tape Chaná (Hugo Izaguirre), un payador uruguayo, radicado en San Justo (Departamento Uruguay). Iba al escenario a cebarles mates y me llamaba mucho la atención que siendo improvisado, sea tan exacto lo que decía. Un día, después de tanto cebarle mates, me preguntó: “Cuando seas grande, ¿vas a ser cebador de mate solamente?”. Y le dije que cuando sea grande, “quiero ser como usted”, sin saber que con los años, también iba a ser payador. A los 18 años, conocí a Luis Lorenzo González, quien es un gran amigo, de Paysandú, radicado estos últimos tiempos cerca de Ramírez. Le dije que quería ser payador y me contestó que le escriba una décima. Cumplí el pedido y en ese momento me dijo “muy bonita, seguí adelante”. Después de lo que me dijo este gran payador, me animé y arranqué. Con los años, uno se va haciendo más conocido, va puliendo cosas y aprendiendo, porque en esto, nunca se termina de aprender y se va templando a través de los escenarios, fogón a fogón, evento tras evento. Hace un tiempo, lo encontré nuevamente (a Luis) y me dijo: “… te voy a comentar algo, la décima que me mandaste, tiene que haber sido la más horrorosa que he escuchado en mi vida, pero no te podía decir a vos, con 18 años, que eso era feo”. Era de corazón, pero no seguía con la métrica que tenía que seguir del verso payadoril…

– (JC Rivero) A mí también de chico ya me gustaba, viví todo lo que es el tradicionalismo, la crianza en el campo y en el transcurso del tiempo, fui tomándole cariño a esta actividad. Es como que uno ya nace con ese don. Siempre admiré a los payadores que escuchaba en la radio, me llamaba la atención lo que hacían y me preguntaba si era armado o improvisado. Nunca lo terminaba de entender a eso, hasta que con el transcurrir de los años comprobé que el payador improvisa en serio. Cuando empezamos a llegar a los escenarios, Marcelo (su hermano) se vio llamado por la guitarra y empezamos. El punteo para los payadores es complicado y con la facilidad que lo hace, lo veo con muy buen futuro…

– (M. Rivero) A los 7 años tomé mi primera clase de guitarra con un profesor, pero a mí me gustaba más el género de la payada, milonga y en mis clases, no había casi de eso. Así que opté por aprender solo, de oído. Tengo 18 años y hoy acompaño a mi hermano y a Iván en los festivales…

– ¿Hay un secreto para tener la mejor décima?

– (Hofstetter) Para quienes no lo saben, la décima son 10 renglones en complemento. Sin perder la coherencia de lo que se está hablando, tienen que combinar las terminaciones del 1° renglón con las del 4° y 5º. El 2° tiene que terminar como el 3°, el 6° como el 7° y 10 y el 8° como el 9° y con versos de dos sílabas. Hay distintas formas y melodías…

– Tienen el privilegio, con otros artistas, de ser los payadores del reconocido festival de Diamante…

– (Hofstetter) Sí, desde hace algunos años quedamos con Juan Carlos Rivero, Fabián Giménez de María Grande y Pedro Saubidet de San Cristóbal (Santa Fe), quien está viviendo actualmente en La Pampa. Con Juan Carlos nos conocemos de gurises y Marcelo (Rivero), que es más chico, era como nuestra “mascota”, pero siempre quería sumarse. En él hemos visto una gran evolución en pocos años…

– ¿Muchas veces les toca trabajar juntos…? 

– (Hofstetter) Si bien trabajamos por separado, somos compañeros y a veces coincidimos en un evento. Por ahí en un año nos toca trabajar todos los fines de semana juntos y en otro, ni nos encontramos. Con esta actividad, hemos tenido la posibilidad de recorrer numerosas provincias, tengo la experiencia también de haber estado en Brasil y en Uruguay varias veces…

– Aquellos interesados en contactarse, ¿cómo pueden hacerlo?

– (Hofstetter) Estoy en las redes sociales, como “Diego Iván Hofstetter” o al teléfono 0343-154 718861.

– (M. Rivero) En nuestro caso también tenemos nuestras páginas en Facebook, donde nos pueden encontrar como “Juan Carlos Rivero” o “Marcelo Rivero”.

– ¿Se puede vivir de la payada?

– (Hofstetter) En mi caso, no lo hago solo por amor al arte, porque demanda mucho esfuerzo. Cuando no llueve los fines de semana y no se suspenden los festivales, uno tiene su ingreso y haciendo lo que más quiere. Soy feliz por eso, pero muchas veces falta más reconocimiento al payador.

– (JC Rivero) Hay payadores que son poetas realmente y es fabuloso lo que hacen y como dice Iván, muchas veces, eso no es valorado…

– (Hofstetter) Aparte de cantar, escribimos. Hace años que la gente nos viene pidiendo que grabemos un disco, pero como los dos trabajamos en el campo, por ahí se complica. Y si emprendemos un proyecto de esa naturaleza, uno quiere que salga de la mejor manera.

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