Para erradicar “anteojos truchos”, establecen nuevas exigencias. Opiniones de óptico de Crespo

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Según estimaciones de la Cámara Argentina de Industrias Ópticas y Afines (CADIOA), se venden anualmente unos 5.000.000 de anteojos “truchos”. De esa cantidad, durante el verano, en la “Costa Atlántica”, se comercializan en la playa cerca de 2.000.000, una gran parte proveniente del contrabando y sin la correspondiente protección contra los rayos UV. “Un vidrio pintado cuesta 3 centavos de dólar y uno con filtros, ronda los 60 centavos de la misma moneda y ahí radica la importante diferencia de precio” grafican desde el sector.

En los últimos días se confirmó que los fabricantes nacionales e importadores de estos productos, deberán obligatoriamente estar registrados ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), donde tendrán que presentar los niveles de calidad de sus artículos y los que no cuenten con la debida inscripción en ese organismo, serán retirados del mercado. Además, los compradores podrán individualizarlos si cuentan verdaderamente con los filtros adecuados y qué nivel de protección tienen.

La decisión se tomó tras reuniones con expertos en oftalmología, quienes plantearon “el riesgo para la salud que implica el uso de anteojos para sol sin controles sanitarios”. Quedan exceptuados de la aplicación de esta normativa, “los equipos de protección del ojo contra la radiación de fuentes de luz artificial, tales como las de los solariums; las gafas de esquí u otros tipos de protectores oculares usados en actividades deportivas y las gafas para sol y filtros prescritos médicamente para atenuar la radiación solar”, se informó a El Observador.

El presidente de la Cámara Argentina de la Industria Óptica y Afines, Norberto Fermani, sostuvo que “se trata de una herramienta fundamental para poder construir un mercado sólido, garantizando calidad e información a los consumidores: Así como debemos proteger nuestra piel ante los rayos nocivos del sol, debemos cuidar nuestros ojos”.

 

Dorato: “Es más serio que colgarse un arito”  

 

Valentín Dorato, con una vasta trayectoria como óptico en Crespo, expresó que “muchas veces, la gente lo toma como una bijouterie y el anteojo, es mucho más serio que colgarse un arito. Los que están hechos con materiales de baja calidad, se hacen de ese modo, precisamente para llegar a los bolsillos del cliente, pero con consecuencias para la salud. Uno ve un cristal con color y piensa que ya está, que con eso alcanza, pero si te pones un cristal oscuro, la pupila se dilata para que entre más información en el ojo, para ver con más claridad, entrando más luz y también rayos dañinos, si no se tiene los elementos protectores correspondientes. En las ópticas trabajamos con filtros ultravioletas, polarizados y demás y si eso no se utiliza, se puede generar una queratitis (inflamación de la córnea) o cataratas. Por otra parte, para los jóvenes, no se aconseja que usen anteojos de sol hasta después de cumplir los 15 años, porque el ojo está en desarrollo y está el riesgo de producir una fotofobia o estrabismo” remarcó en diálogo con Canal 6 ERTV.

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