Otra polémica de Bolsonaro: dijo que sabe cómo murió un desaparecido durante la dictadura en Brasil

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Se refería a Fernando San Cruz, padre del actual presidente de la prestigiosa Orden de Abogados de Brasil, secuestrado por un comando del ejército en 1974.

Fiel a su estilo, Jair Bolsonaro volvió a llenar de indignación a víctimas de la dictadura militar brasileña (1964-1985), al polemizar con el presidente de la Orden de Abogados de Brasil (OAB, el colegio de abogados del país), Felipe Santa Cruz, cuyo padre está desaparecido desde 1974.

Al salir de la residencia presidencial de Brasilia, en diálogo con periodistas, Bolsonaro se quejó de la actuación de la OAB en la investigación del atentado del que fue blanco en la campaña electoral del año pasado, sugiriendo que impidió una pericia al teléfono del abogado del atacante que lo hirió gravemente con un puñal.

“¿Por qué la OAB impidió que la Policía Federal entrara en el teléfono de uno de los carísimos abogados? ¿Cuál es la intención de esa OAB? ¿Qué es esa OAB? Un día, si el presidente de la OAB quisiera saber cómo es que su padre desapareció en el período militar, le cuento. Él no va a querer oír la verdad. Yo le cuento”, dijo Bolsonaro.

Y agregó: “No es mi versión. Es que mi vivencia me hizo llegar a conclusiones en ese momento. El padre de él integró el grupo más sanguinario y violento de la guerrilla en (el estado de) Pernambuco y desapareció en Rio de Janeiro”.

El presidente de la OAB es hijo de Fernando Santa Cruz de Oliveira, miembro de un grupo católico opositor al régimen militar, desaparecido tras ser detenido por agentes del Ejercito encargados de operaciones de inteligencia y represión. Era estudiante de derecho y funcionario público. Al momento de su detención tenía 26 años.

La llamada Comisión Nacional de la Verdad, que investigó los casos de opositores asesinados y desaparecidos durante la dictadura militar brasileña, determinó que al ser detenido Fernando Santa Cruz de Oliveira tenía empleo y dirección fija, por lo que no estaba ni clandestino ni prófugo. La comisión tampoco registró su participación en acciones armadas.

Días atrás el presidente brasileño ya había provocado indignación al acusar a la reconocida periodista y escritora Miriam Leitão de mentir en sus testimonios sobre las torturas a las que fue sometida, incluso embarazada, durante el régimen militar. Esta vez no fue diferente.

“El mandatario de la República deja patente su desconocimiento sobre la diferencia entre lo público e privado, demostrando una vez más trazos de carácter graves en un gobernante: la crueldad y la falta de empatía, lo que es extraño en un hombre que se declara cristiano”, dijo el presidente de la OAB, quien reclamó que Bolsonaro diga todo lo que sabe sobre los desaparecidos.

Santa Cruz afirmó que Brasil tiene un presidente que trata “la pérdida de un padre como si fuese un asunto común y se burla del asesinato de un joven de 26 años. Mi padre era de la juventud católica de Pernambuco (…) mi abuela acaba de fallecer, a los 105 años, sin saber cómo el hijo fue asesinado”.

La OAB, además, defendió su actuación en la investigación al hombre que acuchilló a Bolsonaro, declarado incapaz mental y quien está detenido, recordando que su principal misión es “el respeto a la defensa de las prerrogativas de la abogacía brasileña” y que “en el episodio citado en la infeliz entrevista de prensa presidencial, apenas el celular de su representante legal fue protegido. Jamás el del autor” (del atentado).

El Instituto Vladimir Herzog, que promueve la democracia, el respeto a los derechos humanos y la libertad de expresión y cuyo nombre rinde homenaje a un periodista brasileño torturado y asesinado en 1975, lamentó que “delitos como la desaparición forzada de Fernando Augusto Santa Cruz sean tratados de una forma tan liviana”.

Amnistía Internacional y varios congresistas, la mayoría de izquierda, también protestaron. El diputado Paulo Pimenta, del Partido de los Trabajadores (PT), dijo que Bolsonaro “idolatra genocidas, torturadores y dictadores” y lo acusó de conducir a Brasil a un “estado policial autoritario que corroe la democracia y las instituciones”.

Ante las críticas que le exigían decir qué pasó con Santa Cruz, Bolsonaro posteó en una red social un video hablando mientras un peluquero le cortaba el pelo con tijera y navaja.

“No fueron los militares los que lo mataron, no (…) Había ajusticiamientos. Las personas de la propia izquierda, cuando desconfiaban de alguien, simplemente lo ejecutaban. No quiero polemizar con nadie, no quiero tocar los sentimientos del señor Santa Cruz porque no tengo nada personal respecto a él. Creo que él está equivocado en creer en una sola versión del hecho, pero tienen todo el derecho de criticarme”, concluyó el mandatario (Fuente: Clarín).

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