Monzó: «El de Macri terminó siendo un Gobierno de obsecuentes»

Emilio Monzó, el saliente presidente de la Cámara de Diputados y pieza fundamental en el armado político de Cambiemos, repartió críticas para todos los sectores en un reportaje publicado por Clarín.

Habló del error de origen del gobierno de Mauricio Macri, apuntó contra la obsecuencia de sus funcionarios, reconoció el liderazgo político de Cristina Fernández y anticipó que está dispuesto a “colaborar” con el presidente electo, Alberto Fernández.

“El kirchnerismo fue un límite, pero no tenemos que estar viviendo la vida al límite, hay que darle oportunidades”, apuntó. “No soy del PRO. Sigo siendo afiliado peronista. Eso va a ser así para lo que me quede de carrera política. El peronismo o la unidad básica es el lugar de encuentro que más me enriqueció, porque la heterogeneidad está en un lugar físico. Nosotros trabajamos para que Macri fuera presidente y lo haremos hasta el 10 de diciembre”, indicó.

“Después del 10 de diciembre voy a trabajar para un espacio político que tenga los mismos criterios que he venido trabajando hasta la fecha. Voy a colaborar para formar una fuerza de centro, que promueva el diálogo y que termine de una vez por todas con la grieta que siempre estamos invocando pero que no hacemos nada para terminar. Voy a poner todo para que sea un espacio amplio, heterogéneo y federal, que son las cosas no hemos logrado durante este tiempo de gobierno”, señaló Monzó sobre su futuro inmediato.

Respecto de cuál fue el peor error de Macri, Monzó aseguró: “el principal error fue con el diseño de gobierno”. En este sentido, dijo que el objetivo de Marcos Peña “es cuidar a Mauricio y ese objetivo, ese error de origen, marca los errores siguientes: hace que los gobiernos tengan un perfil más de cortesanos que de gente que legitima políticamente; ese error te lleva aislarte de la sociedad y aislar al presidente o al jefe de la realidad, porque la perdurabilidad de todos sus funcionarios depende más del humor de quien manda que del humor de la gente. Por lo tanto, termina siendo un gobierno de obsecuentes”, remarcó.

Luego indicó que “el Presidente no se rodeó de gente que tuviera legitimación política propia, que trajera un prestigio anterior frente a la sociedad, que discutiera las órdenes. Los funcionarios de este Gobierno casi en un 100%, salvo Rogelio (Frigerio) y Patricia (Bullrich), dependen del poder de turno, siempre tendieron a mirar más al jefe que a la gente” (Fuente: La Gaceta de Tucumán).

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