Molaro se transformó en el homicida más buscado

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El hecho ocurrido en Cerrito activó mecanismos no habituales en los procedimientos y la Policía siente la presión social sobre sus espaldas. Ya se habla de una motivación, pero el juez no quiere que trascienda.

No es común que luego de un hecho de sangre que configure un homicidio, en forma inmediata, un juez paranaense apele a los medios de comunicación adjuntando fotografía y datos personales del presunto autor, con la finalidad de acelerar su captura.

Pocas horas después de que se produjera la muerte de Alexis Céparo, el joven baleado en Cerrito el sábado a la noche, el juez Elvio Garzón envió a la Policía la disposición de hacer público el pedido de colaboración a la población para que permita la inmediata captura de Adrián Molaro, quien es señalado como el presunto autor de los disparos.

Mientras tanto, varias comisiones policiales intentan dar con su paradero movilizándose a otras provincias e interrogando a familiares y allegados que podrían llegar a tener algún contacto con el prófugo.

Se sabe que Molaro dejó en el auto tres poderosas armas, incluso una con la que habría dado muerte a Céparo, además de un facón, gran cantidad de balas y un pasaje a Corrientes en colectivo.

El automóvil Peugeot 306 de Molaro había quedado estacionado cerca de la terminal de ómnibus de la ciudad de La Paz cuando fue localizado por la policía.

LO VIERON. Se supo luego, a través de algunos testimonios, que Molaro estuvo reclinado en el asiento del coche en la madrugada del domingo y bajó caminando hacia la terminal, olvidándose el pasaje de ómnibus.

Se supone que el supuesto homicida alcanzó a ver desde el andén a personal policial que llegó a constatar si se trataba del auto con pedido de secuestro y decidió irse, abandonando todo lo que estaba en el vehículo.

Molaro habría contado no más de 2.500 pesos en sus bolsillos, lo que hace pensar que si no recibe ayuda de alguien, podría mantenerse escondido sólo un par de días más.

FILMADO. El boleto de colectivo hacia Corrientes –con horario de la madrugada- que fue hallado en el automóvil hizo pensar a los pesquisas que ese era el destino elegido por el joven para escapar y que había logrado, de igual manera abordar otro ómnibus. Pero en la mañana del domingo, aproximadamente a las 9, otros testigos lo vieron llegar a pie a una estación de servicios cercana a la ruta. Allí ingresó al kiosco, compró un sándwich y luego tuvo un intercambio de palabras con el playero que despacha combustibles, a quien le preguntó sobre algún lugar para tomar el micro a Corrientes y se le señaló una garita en la ruta, siendo éste el último lugar donde se lo vio a Molaro.

Todo lo que pasó en la estación de servicios en La Paz quedó registrado por las cámaras de seguridad del lugar.

ALLANAMIENTO. Un dato nuevo surgió en las últimas horas de ayer, luego de un allanamiento en el domicilio de la familia Molaro, en calle Santa Fe 115 de Cerrito. En el lugar se encontró documentación sobre un cuarto revólver, Magnum 357. Pero estos papeles no corresponden al revólver que fue hallado en el automóvil, junto a un 44 Smith & Wesson y a una pistola Sig Sauer calibre 40.

La documentación dejó en evidencia que hay un revólver que no se encontró, por lo que se solicitó a los grupos de búsqueda que se manejen con precaución, ante la posibilidad de que Molaro lo lleve encima y pueda usarlo para intentar resistir la captura.

PEDIDO JUDICIAL. En lo que va de esta semana se ha podido marcar un perfil del comportamiento de Molaro, incluso a través de testimonios de un cerrado grupo de amigos, con los que compartían juegos en red a través de computadoras y con los que solían mantener una particular vida social.

Fuentes de la investigación confiaron a EL DIARIO que el juez Garzón tiene algunas pistas a través de testimonios que podrían insinuarle cuál fue el motivo de la reacción asesina de Molaro. No obstante, ordenó a quienes trabajan en el caso un estricto secreto, ya que prefiere esperar a que se logre la detención del supuesto homicida para cotejar esos datos, debido a que resultarían altamente escandalosos ante la mirada social de un pueblo dolido como Cerrito, luego de la muerte de Céparo.

No se realizará la Fiesta de la Cerveza

Mari Mantovani, presidenta del Club de Abuelos de Cerrito y una de las organizadoras de la Fiesta de la Cerveza que estaba prevista para este fin de semana en Cerrito, informó que el festival ha sido suspendido hasta nuevo aviso por el reciente fallecimiento del joven Alexis Céparo. “Estamos todos decaídos”, manifestó y agregó que “somos todos del pueblo y estamos acompañando a estas familias”.

Fuente: El Diario

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