Maíz: Hubo más hectáreas sembradas, pero 7% menos de producción en Entre Ríos

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maizUn informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos revela que el área cultivada de maíz en la provincia experimentó una expansión de 22.000 hectáreas con respecto al año pasado, lo cual representó un crecimiento del 9%. En tanto, la variación interanual del rendimiento promedio provincial, tuvo una disminución del 17% (6.261 kg/ha campaña 2012/13 versus 5.222 del período 2013/14), lo que equivale a una caída de 1.039 kg/ha.

Desde la BCER se remarcó que “el alza en el número de hectáreas, no pudo frenar el impacto negativo de los magros rindes logrados y por lo tanto, la producción entrerriana de maíz se situó en 1.240.190 Tn., generándose una merma de 99.770 Tn. (es decir una caída del 7%) en relación al ciclo precedente”.

Se precisó desde la institución cerealista que de la campaña que acaba de finalizar, el 27% (70.500 has.) de la superficie maicera tuvo como fecha de siembra el último mes del año y señaló que “la implantación en fechas tardías permite obtener rendimientos más estables en el tiempo, disminuyendo los riesgos de estrés hídrico, que generalmente se producen cuando el cultivo se implanta en setiembre y donde la floración cae en diciembre (mes en el cual es habitual que se presenten condiciones exigentes para el cereal)”.

En este ciclo, el maíz tardío tuvo un rendimiento que superó en 1.719 kg/ha a la media del maíz de 1ª (4.768 kg/ha versus 6.487 kg/ha)”.

Lamentablemente en diciembre (mes clave para la definición de rendimiento), el escenario climático se tornó agresivo para el cereal. Las lluvias resultaron deficitarias y hubo marcas térmicas elevadísimas, transformando las reservas hídricas de óptimas a regulares o escasas.

Este efecto se agudizó en enero, apareciendo una zona con una situación de sequía en el centro del territorio.

Para el maíz, el período de floración y las etapas iniciales de llenado de grano son críticas para la determinación del rendimiento. Por lo tanto, la presencia de temperaturas altas, frecuentemente asociadas con sequías durante esas etapas, pueden afectar los procesos de polinización, fecundación y desarrollo del grano. En estas condiciones severas de estrés térmico, el cultivo puede llegar a perder el 3% de su rendimiento potencial por día. Los lotes implantados en diciembre en cambio, tuvieron un escenario climático mucho más favorable, ya que en febrero, el monto promedio de las precipitaciones en la región se ubicó en 210 mm. aproximadamente, superando en 50 la lluvia normal esperada, que es alrededor de 160 mm. Este hecho generó una importante recarga del agua dentro del perfil edáfico, dejando como mínimo un promedio de reservas regulares en sectores de los departamentos Diamante, Paraná, Nogoyá y Federal y un régimen de reservas excesivas fundamentalmente en el sureste del territorio. Las lluvias de marzo y abril se posicionaron dentro de los valores históricos, lo cual mantuvo para la mayor parte de la geografía, una excelente disponibilidad hídrica.