Luis Kerps, nombre y apellido sinónimos de automovilismo

Luis Kerps dejó nuevamente el apellido en lo más alto del automovilismo zonal, coronándose campeón de la Clase A del SP 1000 Diamantino. Con el acompañamiento fiel de su padre Carlos, preparando los motores que llevan una marca registrada y a pesar de sus problemas de salud, el piloto ramirense conquistó el título siendo protagonista durante toda la temporada de la categoría. Vive en un pueblo fierrero que vuelve a tener un hijo en la cima del mundo motor.

En una charla amena con El Observador Deportivo, contó las sensaciones de esta temporada y también recorrió parte de su trayectoria arriba de las máquinas competitivas.

– ¿Cómo comenzaste en el deporte motor?

– Esto surge en el 2002 entre mi hermana, yo y otro grupo que iba al galpón de mi casa. Decían que tenía que correr un auto, se engancha un gran amigo, un hermano en realidad, Rubén Estecho, quien enseguida encontró un vehículo para comprar. Fuimos al Standard Victoriense donde vimos uno que nos gustó el domingo y lo buscamos el lunes, no me hice rogar demasiado. Lo empezamos a armar con el “viejo” (Carlos Kerps) y los amigos. Quedó terminado para una carrera en Diamante, una fecha antes del Precoronación del 2002. El tema era que en un Fiat 600 no había andado ni en la calle, cuando salí a probarlo pensé “¿quién me mandó a subirme a esto?”. Estaba acostumbrado a vehículos grandes.

– ¿Qué tal fue esa primera experiencia?

– Llegó la hora de ir a pista y debutamos en el circuito que estaba al lado de la curtiembre en Diamante. Lo hicimos en la Clase B del SP 1000 Diamantino, clasificamos 8º entre 25 autos. Era la época en que se corría con copiloto y lo hacía con mi hermana. Tenía un motor que iba muy rápido en la recta, pero yo era muy malo doblando. En esa final llegamos a estar 4º y cuando faltaban dos giros se nos salió un borne de batería. Fue el debut y desde ahí hasta hoy, estamos trabajando en los fierros.

– En ese mismo trazado tuviste un accidente importante.

– Sí, tumbamos con Viviana (su hermana) en el 2004. Fue el año en que gané el campeonato. Veníamos punteros peleándolo con Humberto Block, en la 7ª fecha se destalonó una goma (en aquel tiempo se corría con ruedas con dibujo) y el auto se dio vuelta. Fue la primera y por suerte la única vez, que tuvimos un golpe de ese tipo.

– Resultó un gran susto para vos y los que estaban presentes.

– Tal vez porque faltaba una vuelta para que termine la carrera, y en el afán de ganarla le exigí demasiado al auto, cuando me fui de la pista luché para controlarlo y lo perdí. Esas maniobras te enseñan, de eso uno aprende que cuando el auto va a la tierra, tenés que dejarlo que vaya hasta donde quiera. Después hay que intentar retornar, en esa acción lo quise regresar inmediatamente y se produjo el vuelco.

– Empezaste con copiloto y luego eso cambió, ¿fue una variante brusca?

– No, lo más brusco fue para mi cabeza, porque tengo una forma de correr algo áspera y Viviana me serenaba mucho arriba del auto. Luego, ya cuando quedé solo, uno toma las decisiones mas rápido de lo que va el auto. Suceden cosas que no deberían pasar, que se dieron con el transcurrir de los años. Posteriormente con la experiencia, se madura y se aprende. Quizás un ejemplo de ello sea lo de este año, no tuve choques con nadie, ni cruces verbales. A veces cuando me buscaban, me callaba. Me comí gratis los apercibimientos en dos mano a mano con Pablo Gieco, hasta hoy no estoy conforme con la Comisión Directiva, pero en fin…Uno es conciente que lo más importante es tener un auto rápido y un buen equipo, de esa manera se puede llegar a fin de año y ver los logros.

– En la última carrera del año, manejaste por los puntos.

– Sí, fue la primera vez que no corrí a mi estilo. Estaba seguro que tenía el auto más rápido. Se nota en la filmación, lo aceleraba y lo levantaba cuando quería, siempre estuve pegado a los punteros. Todo el equipo me aconsejó que saliera a correr hasta el puesto 11, porque si Maxi (Goette) ganaba, aún llegando en ese puesto era campeón. Me dediqué a hacer eso. Hasta hoy me queda la duda si podría haber ganado esa carrera porque tenía con que hacerlo, pero me cuidé.

– Antes de salir a pista en la última fecha, ¿qué hiciste?

– Me senté solo un rato y le pedí a Dios que me ayude a llegar porque veníamos complicados con unos elementos nuevos, rompimos motor cuando cambiamos tornillos de biela, armamos transmisión con una directa nueva que se cortó. Primero le pedí a Dios y después agarré el “cuenta vuelta” y lo volví a 1000 para atrás para no tirar lo que estaba tirando. Tenía el auto ganador ese domingo y corrí 1000 vueltas menos toda la carrera, en un solo giro aceleré pero no ayudó, ya era tarde. Por eso digo que me queda esa espina de que podría haberme coronado con un triunfo.

– En la serie faltaba medio giro y se te cortó la directa. ¿Qué pasó por tu cabeza?

– Me bajé y la miré, son fierros. Uno va madurando, en otro año quizás le hubiese pegado tal patada a una puerta que le hubiese hecho un agujero.

– ¿Cómo lo viste a Maximiliano Goette con quien peleaste el campeonato?

– Era el auto que tenía en cuenta, era al que había que correrle porque era el más parejo. Se equivocaba poco, a veces era más lento que nosotros pero siempre sumaba, se mezclaba entre los primeros. Lo vi debutar en Ramírez, un día vino a girar y probar el auto nuevo. Lo observé y le tomé los tiempos, en ese momento dije “no es rápido pero es parejo”. Hasta hoy demuestra que es un piloto regular. Quiero felicitarlo, fue el que mejor trabajó para la última carrera y tuvo un gran año. Los dos merecíamos el triunfo y el campeonato.

– Uno de los artífices de todo esto es don Carlos, tu papá.

– Sí, trabajó mucho todo el año. Siempre hace motores muy rápidos, son veloces. Este auto lo hicimos nuevo en 2008. Lo tiramos a pista ese año y corrimos dos carreras. Una fue en Nogoyá donde hice únicamente una tanda libre, se levantó un espárrago de balancinera y no pude ir a la final. Después competimos en Diamante y se me cortó la directa en la final cuando iba 4º o 5º. El año pasado fuimos un par de fechas a Victoria buscando trabajarlo un poco más y ya en esta temporada caímos al SP 1000. Es un chasis que va muy parejo y eso nos posibilitó tener los triunfos y los puntos que alcanzamos.

– ¿Qué pensás cuando llegás a la bandera a cuadros?

– Al campeonato lo festejé recién cuando salí del parque cerrado. Fui a abrazarlo al viejo que la había pasado muy mal, lloramos juntos un buen rato los dos. Ahí comencé a celebrar con toda mi gente, emocionados.

 

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