Lic. Wengrovsky explica cómo el excesivo estrés daña la calidad de vida de las personas

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El estrés, una reacción natural de nuestro organismo, de no ser controlado a tiempo, puede generar desde trastornos psicológicos, alteraciones fisiológicas leves, insomnios, hasta problemas cardiovasculares. El Lic. Daniel Wengrovsky, coordinador del Servicio de Extensión del Sanatorio Adventista del Plata (Libertador San Martín) y el Dr. Guillermo Bishop visitaron esta semana el “Centro Periodístico de Entre Ríos”, donde en diálogo con el Cont. Fernando A. Huck, director de El Observador y conductor del programa “Grandes Reportajes” de Canal 6 ERTV, contaron sobre cómo prevenirlo y tratarlo, sus consecuencias e invitaron al seminario “Vivir con el menor estrés posible”, que con entrada libre y gratuita, se desarrollará del lunes 1 al miércoles 3 de abril, en el salón “Viva Más y Mejor” de la Iglesia Adventista (calle Alem 555) de Crespo.

– ¿Todas las personas sufren estrés?

– (Wengrovsky) Si una persona dice que no tiene estrés, es porque ignora el tema o está confundido, porque no se puede vivir sin el mismo. Es un mecanismo normal y natural que todo ser vivo tiene y permite adaptarse y acomodarse a las situaciones cambiantes. Lo importante es controlar sus niveles. Hace 25 años, solo se hablaba de eso en ambientes empresariales, recuerdo las primeras charlas que hicimos fueron en Buenos Aires, en mesas de directorios, con gerentes. Antes, se hablaba de “agotamiento emocional”, era estrés, pero en esos momentos, el término no estaba popularizado. Hoy ya se es más específico, se habla de “estrés laboral”, “estrés del docente”, “estrés de los niños”, “estrés post traumático”. Se ha complicado bastante la vida cotidiana de la gente, lo que antes era un problema de algunos y en grandes ciudades, ahora es problema de todos y en cualquier lugar. En los seminarios hablamos siempre del cuidado de la salud, de la mente y cuerpo, que son inseparables, ya que lo que afecta la cabeza, tarde o temprano somatiza: 9 de cada 10 enfermedades se originan allí, en la forma de pensar, de sentir, de pararnos frente a la vida y a eso, tarde o temprano, el cuerpo lo factura. En el Sanatorio uno ve todos los días, a gente que viene y se interna, hace consultas o participa del “Centro Vida Sana” para “bajar un cambio”. El seminario que brindaremos la semana que viene en Crespo, tiene 3 módulos, se iniciará el lunes 1 de abril, continuaremos con la temática el martes 2, a pesar de ser feriado y terminamos el miércoles 3. Apuntamos a lo que nos pasa en el “día a día”, no tanto a los momentos traumáticos y críticos, sino a las cosas cotidianas que nos van “minando” de a poco…

– ¿Cómo juega la adrenalina diaria para que una persona termine estresada?

– (Wengrovsky) Vamos a un ejemplo: nos quedamos dormidos, me despierto a las 7.00, cuando me tendría que haber levantado a las 6.00. Desde ese momento es pura adrenalina, gracias a la alarma del estrés que se disparó, me permitieron a “mil” terminar de prepararme y llegar a la oficina. Ese estrés vino en mi auxilio, me permitió reaccionar, responder a esa situación. Ya perdí el presentismo, el día comenzó recontra torcido  estaba preparado para eso y se me subió la presión, se me disparó el colesterol, todo mi cuerpo se puso en situación de defensa, de alarma. Una vez que llegué a la oficina, volví a un estado natural. Ese, es el llamado “estrés normal”, que me permite responder a las situaciones cambiantes de la vida. Ahora el problema es cuando ese estrés no es normal, cuando vivo en estado permanente de alarma, con o sin motivos. Una persona que vive así, está siempre tensa, nerviosa, enojada… Uno puede estar 2 ó 3 meses sin que el cuerpo se lo cobre, pero después, puede venir la gastritis, úlceras, según como somatice cada uno. A algunos no se les nota físicamente, pero sí se les nota a la hora de relacionarse con los demás. La persona que casi siempre tiene un mal día, su estómago no se lo cobra, ni su corazón, ni su presión arterial, sino que lo saca para afuera y los que lo tienen que aguantar son los que trabajan o viven al lado de él todo el tiempo…

– Están aquellas que exteriorizan todo y se vuelven molestas y hay otro tipo de personas que no lo cuentan y “el proceso” va por dentro. ¿Qué se recomienda desde la medicina?

– (Wengrovsky) El tema es saber cómo sacar la “basura”. En nuestras casas no se puede vivir juntando los residuos y lo mismo pasa con la vida humana, que genera basura naturalmente y el tema es qué hago con la misma. Convivir con ella no es saludable, ¿qué hace mucha gente con su basura emocional…? No la saca, la guarda y eso es sumamente “enfermante”, psicológicamente, emocionalmente y físicamente. El otro extremo es que saco la basura pero se la tiro a los vecinos, uno no tiene derecho a tirársela a los demás, tampoco eso es saludable. Ni guardar para adentro la basura emocional ni tirársela a los demás de manera agresiva y violenta. Tenemos que poner en palabras mis preocupaciones, mi malestar, mis nervios, mi estrés, pero de una manera ordenada. La vida está rodeada de preocupaciones que no siempre son reales y si uno vive un estado permanente de lucha, resolverá algunos, pero mientras tanto convive con otros en los que no puede hacer nada, pero está pagando el precio, se le dispara la presión y termina en un cardiólogo. A veces, los miedos hacen que veamos “problemones” y después llegan los problemas gástricos, en los que el estrés está presente. También genera problemas de piel, como la psoriasis; trastornos de sueño, duermen pero no descansan y comienzan el día con las neuronas con poco descanso y en eso, el estrés tiene que ver. No es que sea una enfermedad, pero si no voy manejándolo cotidianamente, abre el camino a patologías en las que uno puede ser más o menos propenso. Una persona se “hace mala sangre” por un montón de cosas y después de 5 o 6 años volvió a fumar, el estrés se le disparó y recuperó una adicción que había dejado. Hace eclosión en la ansiedad, no en un tema físico, sino emocional, es como una cuerda que se estira y comienza a trastornar a la persona. O los ataques de pánico, esto no se incuba de un día para el otro… Cuando me acostumbro a vivir nervioso, preocupado y tenso, psicosomáticamente lo voy a facturar. La calidad de vida de una persona bajo intenso estrés, empobrece muchísimo…

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