Libertador: Mascherano enseñó mediante su experiencia de vida

Identificándose a sí mismo como un “adicto en recuperación”, Sebastián Mascherano (hermano del futbolista Javier), dejó una huella indeleble en el público que pudo beneficiarse de su abordaje claro, directo y honesto sobre la enfermedad de la adicción.

El miércoles 9 de mayo, la reunión fue en el Centro Recreativo Municipal, y la audiencia se compuso principalmente de jóvenes y adultos.

El viernes 11, Sebastián volvió a la ciudad, pero esta vez para dirigirse a los alumnos de Nivel Medio del Instituto Adventista del Plata y de la Escuela Secundaria “Mariano Moreno”, aprovechando el intervalo para dialogar con algunos alumnos de los últimos años de Nivel Primario.

Adaptando el mensaje a cada auditorio, Mascherano logró, no obstante, mantener un abordaje claro y honesto, “sin pelos en la lengua” de esta enfermedad que “termina en una de las cuatro C: calle, clínica psiquiátrica, cárcel o cementerio”, y que es “la enfermedad que sale por la boca”, ya que “adicto significa que no puede hablar”.

Señaló al alcohol como el puente de entrada al resto de las sustancias, y como una droga legal pero con, en general, peores consecuencias que aquellas legalmente prohibidas.

Resaltó entonces la tremenda importancia de los vínculos familiares, de la demarcación de límites a los hijos. Marcó como imperativo que los padres se involucren en lo que hacen sus hijos, que se informen y dialoguen con ellos.

Entre otros puntos salientes, Sebastián enfatizó que hay que aprender a buscar ayuda, porque nadie sale solo de la adicción, y que no basta con vaciarse de las cosas malas, sino que hay que colocar en su lugar actividades positivas tales como el deporte y el tiempo con la familia. Llamó también a aprender a perdonarse y quererse uno mismo.

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