Lema: “Para la agricultura argentina, el uso de bioinsumos se volvió una prioridad”

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bioinsumosCon el impulso del INTA, la producción nacional de fertilizantes, fungidas y herbicidas de origen biológico se consolida como una oportunidad para agregar valor con sustentabilidad y ganar mercados externos. Si bien los bioinoculantes dominan el mercado local, impulsados por la revolución sojera a partir de la década del 70, también existen otros productos de origen biológico que cada vez ganan más terreno dentro de un nicho en expansión, destacados por sus beneficios productivos, ambientales y mayor efectividad.

El director del área de Biotecnología del Ministerio de Agricultura de la Nación, Martín Lema, expresó que “para la agricultura argentina, el uso de bioinsumos se volvió una prioridad, ya que son productos con un gran potencial para aumentar la industrialización, el agregado de valor en origen y el cuidado del medio ambiente”.

Entre los muchos productos de origen biológico disponibles en el mercado, se destacan las bacterias fijadoras de nitrógeno presentes en los inoculantes que reemplazan el uso de la úrea, un bioinsecticida destinado a cultivos orgánicos y el primer biofungicida nacional, creado mediante un convenio de articulación entre el INTA y la empresa de capitales nacionales Rizobacter.

Lema consideró que los bioinsumos constituyen “una oportunidad de industrialización”, en tanto que la fabricación nacional de fertilizantes y pesticidas biológicos traería aparejado el surgimiento de pequeñas y medianas industrias de base tecnológica, que se ubicarían cerca de las zonas productivas. “Las empresas capitalizan la investigación que el INTA o el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) han desarrollado y la transforman en insumos producidos en escala industrial”, dijo el funcionario.

Adolfo Cerioni, coordinador nacional de Vinculación Tecnológica del INTA, señaló que “los bioinsumos son la gran vía para el desarrollo de una agricultura sustentable junto con todo aquello que permita la sustitución de productos de síntesis química”. A diferencia de los agroquímicos que eliminan de inmediato la proliferación de un patógeno, los controladores biológicos limitan el avance de una enfermedad, al tiempo que favorecen el crecimiento de la planta. Además de su aporte ambiental, los bioinsumos se perfilan como una oportunidad de mercado.

“Hoy día, existen limitaciones crecientes al uso de agroquímicos convencionales por sus riesgos ambientales y se vislumbra que eso hará más difícil el uso de estos productos en el futuro”, dijo Lema, quien se desempeña como secretario del Comité Asesor en Bioinsumos de Uso Agropecuario del Ministerio de Agricultura de la Nación.

El técnico señaló las ventajas que la adopción de insumos biológicos le brinda a los productores. “Podrán lograr procesos de producción más sustentables, lo cual aumentará la aceptación de sus productos y la preservación del medio en el que viven”, remarcó el funcionario, al tiempo que concluyó: “Estos insumos ofrecen mayor sustentabilidad, menor toxicidad y reducción de costos a futuro”.