Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte

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corazonUn estudio científico difundido con motivo del “Día mundial del Corazón” que se celebró este domingo reveló que fuma el 32 por ciento de los adultos de entre 35 y 74 años, el 44 por ciento tiene hipertensión, el 17 por ciento alto el colesterol, el 35 por ciento padece obesidad, el 57 por ciento hace poca actividad física, el 73 por ciento come pocas frutas y verduras, y el nueve por ciento sufre diabetes.

 

“Las cifras son preocupantes. En general, la población conoce muy poco de enfermedades cardiovasculares, desconoce que en gran medida se pueden prevenir. Por lo tanto, en muchos casos hasta que no sobreviene un infarto o un ACV la gente no actúa”, advirtió el director general del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), Adolfo Rubinstein, a cargo de la investigación financiada por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre (NHLBI) de los Estados Unidos.

 

“A la hipertensión y el colesterol alto, que pueden provocar problemas de salud serios, se las llama ‘enfermedades silenciosas’ porque se presentan y progresan sin que las personas que las sufren se den cuenta. Por eso muchos se enteran de que su salud cardiovascular no está bien cuando ya están enfermos”, explicó el especialista y añadió que “si bien algunas de las condiciones y comportamientos que aumentan las chances de sufrir una enfermedad del corazón son silenciosas, otras están vinculadas con conductas y hábitos no saludables que es posible detectar fácilmente, como fumar, ser obeso, hacer poca actividad física y comer pocas frutas y verduras”.

 

“Ante esos factores de riesgo, se puede hacer un cambio. Es cierto que la genética importa, ya que la hipertensión y el colesterol alto tienen un alto componente hereditario, pero el 80 por ciento del riesgo cardiovascular lo representa lo que se llama factores de riesgo modificables”, sostuvo el experto.

 

Según los responsables médicos, la evaluación constituyó “el primer estudio científico con seguimiento a largo plazo que permite conocer el estado de salud cardiovascular de los habitantes del Cono Sur”, ya que además de la Argentina con cuatro mil casos, se replicó en Chile con dos mil personas y en Uruguay con otras 1.580.

 

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en el mundo; se calcula que en al año 2008 fallecieron por esa causa 17 millones de personas, lo que significa el 30 por ciento de todos los fallecimientos mundiales ocurridos ese año. De esa cifra, siete millones fallecieron por Enfermedad Coronaria y seis millones por Accidente Cerebrovascular, precisó a La Nación el jefe del servicio de Hemodinamia y Cardioangiología Intervencionista del Hospital Alemán, José Álvarez.

 

En la Argentina sucede algo similar al resto del mundo, según informes del Ministerio de Salud, la tasa bruta de mortalidad global es de 7,86 por cada mil habitantes por año; de esos 2,39 corresponden a las ECV (30 por ciento). “Para la Organización Mundial de la Salud la mortalidad cardiovascular en Argentina para la población de entre 30 y 70 años es de 1,67 por cada mil habitantes, más baja que la de Brasil (2,48) y más alta que la de Chile (1,14) y Canadá (0.82)”, precisó Álvarez.

 

“Para cambiar esta preocupante tendencia, hay que trabajar sobre los llamados Factores de Riesgo modificables, como el tabaquismo, el colesterol elevado y la hipertensión arterial, entre otros. Por ejemplo, fumar incrementa hasta seis veces el riesgo de tener un ataque cardíaco y hasta tres veces el riesgo de tener un ACV; sin embargo hay estudios que muestran que en algunos países latinoamericanos fuma más del 40 por ciento de la población. En cuanto a la Hipertensión Arterial, más del 40 por ciento de la población de los 17 países en que se realizó el estudio la padece, con el agravante de que solo uno de cada cinco de estos ha logrado controlarla.

 

En coincidencia con ello, el doctor Alberto Alves de Lima, cardiólogo, Jefe del Departamento de docencia e investigación del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) explicó a LA NACION que “la evaluación integral por un cardiólogo permite definir los estudios necesarios para cada individuo, el momento oportuno para efectuarlos y la interpretación de los resultados obtenidos”.

 

Y agregó: “Es de vital importancia el tiempo y la forma de su indicación, ya que una precoz detección y un pronto inicio del tratamiento permite no solo controlar el factor sino también evitar la progresión hacia formas severas de las enfermedades”, concluyó el especialista.

 

En el Día Mundial del Corazón es importante tomar conciencia de que el infarto agudo de miocardio (IAM) es la principal causa de muerte en hombres y mujeres, entre los 60 y 70 años respectivamente. Muchos de los males de hoy en día son factores de riesgo coronario, como la rigidez arterial, fumar, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el estrés y el sedentarismo. Por eso, es vital tomar recaudos y la rapidez con que el paciente consulte al médico.

 

“La prevención es fundamental para mantener sano nuestro corazón. El miocardio, músculo del corazón, se alimenta a través de tres arterias coronarias. Una obstrucción súbita de alguna de estas arterias lleva al IAM, es decir, la muerte de un sector del músculo cardíaco. Por eso, es importante conocer el Índice de Rigidez Arterial”, explicó Gonzalo Bardot, del Departamento de Cirugía Plástica del Hospital de Clínicas José de San Martín.

 

Para detectar los síntomas del IAM a tiempo, es importante conocer que en algunos casos el dolor se tolera tan bien que no se sospecha que sea del corazón.

 

“En general, se genera opresión en el centro del pecho, pero el malestar puede abarcar desde la mandíbula hasta la boca del estómago. Puede darse en forma localizada o irradiarse a la espalda, el cuello, el hombro o el miembro superior izquierdo o derecho. Además, el IAM se asocia con sudoración fría, náuseas, vómitos y dolor en el abdomen superior que pueden llevar a confusiones diagnósticas. Otros pueden tener palpitaciones, mareos, falta de aire e incluso sensación de desmayo o pérdida de la conciencia”, afirmó Bardot.

Para realizar un correcto diagnóstico, hoy en día el electrocardiograma es la herramienta más sencilla y útil que existe (permite hacerlo con certeza y establecer el tipo de tratamiento).

 

Según Bardot, el examen de sangre también es muy útil, dado que el músculo cardíaco dañado libera una serie de sustancias a la sangre que pueden ser medidas, pero no se utiliza para el tratamiento inicial debido a que su aumento es tardío (se da a lo largo de las horas).

 

El experto indicó que una simple muestra de saliva también permite conocer los genes y características relacionadas con la presión arterial, los niveles de colesterol, la enfermedad cardiovascular y la respuesta a los medicamentos de una persona.

 

“Frente a un IAM, lo primero que debe hacerse es masticar una aspirina y ponerse en contacto con un equipo médico de emergencia. “Muchos pacientes pueden tener una arritmia grave que compromete la vida y que puede corregirse con una desfibrilación ventricular (shock eléctrico). En la actualidad, se pueden encontrar lugares públicos con desfibriladores automáticos””, precisó el especialista.

 

Para llevar adelante una vida sana y minimizar los factores de riesgos en enfermedades cardiovasculares se deben contemplar las siguientes variables:

Colesterol Total: menos de 200mg/dl

Total de Triglicéridos: menos de 150mg/dl

Glucemia: menos de 100 mg/dl

Presión arterial normal: 140/90 mm Hg

Índice de Masa Muscular (IMC): entre 18 y 25 Kg/m2.