La Cooperativa Agrícola Lucienville de Basavilbaso cumple 114 años

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1425-BASAVILBASO-planta-LucienvilleCon el propósito de ensayar distintos cultivos y adquirir a precios económicos los artículos que fueran necesarios para el trabajo de la tierra, un grupo de colonos en Entre Ríos, puso en marcha el 12 de agosto de 1900 en la Aldea Novibuco, de la Colonia Lucienville en Basavilbaso, la primera Sociedad Agrícola Israelita.

De esta manera se sentaron las bases del cooperativismo agrario tanto en la provincia como en el país, donde la nueva entidad se sustentaba en los principios de unión y solidaridad y respondía a la necesidad de organización de los socios.

Hasta ese momento la población de la colonia no había sentido la necesidad de organizarse para defender sus intereses económicos por cuanto la labor agrícola no era para ese entonces de proporciones significativas, pero esta situación se modificó ante el arribo de los inmigrantes de distintos países de Europa a fines del siglo XIX. Ellos vieron con gran preocupación las grandes distancias despobladas en derredor suyo, como también la falta de comercio organizado y mercado para la producción, lo que provocaba la paralización de cualquier iniciativa por parte de los agricultores y un estado de ánimo lleno de pesimismo. Fue así que en la segunda década del siglo XX el movimiento cooperativo agrario alcanzó un desarrollo significativo en Entre Ríos y muestra de ello fue la realización del Primer Congreso realizado en 1913.

En el mismo, no sólo participaron las entidades cooperativas provinciales, sino que además lo hicieron autoridades políticas nacionales y provinciales, dando lugar en 1918 a la fundación de la Federación Entrerriana de Cooperativas Agrícolas (segundo grado), cuyos objetivos se basaron en defender los intereses de las instituciones, promover la creación de nuevas entidades, contactarse con otras cooperativas del país y del extranjero, asesorar en todo lo concerniente a las actividades desarrolladas y promover los movimientos comerciales haciendo estudios de mercado. Además fundamentalmente se preocupó por la obtención de créditos a largo plazo, la organización de la producción y el consumo, la resolución de diferentes problemas relacionados con la colonización, la organización de seguros mutuos, la promoción de campos de experimentación y la difusión del ideal cooperativista.

El nombre de la Colonia Lucienville y adoptado por la institución en 1926, se tomó en homenaje al hijo del Barón Hirsch, Lucién, quien falleció a temprana edad en 1887. El acta fundacional establecía que los socios podían ser ordinarios y extraordinarios; los primeros eran los colonos y los empleados de la Jewish Colonization Asociation (JCA) y los segundos aquellas personas que sin ser colonos se interesaban en temas agrícolas o pudieran resultar útiles a la entidad. Los principios que sostenían, eran la adhesión libre y voluntaria, la gestión democrática por parte de los asociados, la participación económica de los socios, la autonomía e independencia, educación, formación e información. En la práctica, la cooperativa se encargaba del acopio de semilla, su industrialización y comercialización, sin dejar de lado las obras de carácter social.

Actualmente, la Cooperativa Agrícola Lucienville, como lo viene haciendo hace 114 años, trabaja junto al productor de la región, brindando diferentes servicios entre ellos de seguros La Segunda, el acopio de cereales, ferretería, molino arrocero, servicio de secado, molienda y embolsado, ventas de semillas, herbicidas y fertilizantes.

Integrantes del Consejo Administrativo: Presidente, Luis Riedel; vicepresidente, Hugo Bonato; secretario, Daniel Bochatay; tesorero, Juan José Garnier. Consejeros Titulares: Emilio Puch, Rodolfo Huck, Elio Battilana, Fabián Jauck, Gabriel Muller. Suplentes: Sergio Puch, Gustavo Corazzini y Justo Portillo.

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