Histórica y pionera empresa Sagemüller SA festeja sus 122 años

Prácticamente desde su fundación, a Crespo se la asocia con la empresa “Sagemüller”. Es que la firma creada por “Don Otto” el 26 de mayo de 1896, desde un principio se constituyó en uno de los pilares de la economía local, siendo conocida en el orden nacional e internacional por su producción de alimentos, con marcas líderes en el mercado. Es una compañía que se fue potenciando a lo largo de su trayectoria, superando las diferentes crisis financieras, económicas y sociales que sacudieron a miles de emprendimientos argentinos en distintas etapas de la historia.

Primero Otto Sagemüller, después su hijo Francisco (“Pancho”) y luego su hijo Franz Sagemüller, consolidaron los procesos de producción de harinas y premezclas para panaderías, preparados horneables, arroz, alimento balanceado para mascotas e incluso, pensando en las necesidades hogareñas, fraccionan harina común y leudante para elaboraciones caseras. Esos productos se comercializan bajo sus reconocidas marcas comerciales, como Keksy, Reinharina, Bárbara, Nutrimax, Bacán, Full y Flecky, que son altamente demandadas en todas las provincias argentinas. Mención destacada merece el resurgimiento de “Pollos Óptimo”, cuya planta faenadora había sido cerrada a principios de este nuevo siglo.

En una reciente entrevista con el Cont. Fernando A. Huck, director de El Observador, el actual presidente de la firma, Franz Sagemüller destacó la manera en que la empresa se fue innovando y creciendo y resaltó que “ahora ya llevamos 4 generaciones, lo que es motivo de mucho orgullo para nuestra familia, porque no hay muchas compañías en Argentina y especialmente en Entre Ríos, que lo hayan logrado” sentenció.

“Mi abuelo Otto le dio un perfil agropecuario, él era un productor importante en la zona. La segunda generación, cuyo liderazgo la tenía ‘Don Pancho’, le dio un perfil más bien industrial, por lo que se empezaron a desarrollar distintas actividades en la empresa. Somos los primeros balanceadores, desde 1946, que es un mérito de mi padre, como también lo fue la incursión en la actividad avícola. Y la tercera generación, a la cual pertenezco y ahora la cuarta (su hijo Johann forma parte de la misma) lo cambiamos hacia un perfil comercial masivo, ponderando fundamentalmente el desarrollo de las marcas y la fuerza de la distribución” subrayó.

 

Los orígenes 

 

La empresa fue fundada en 1896 por Otto Sagemüller, quien tras su desembarco desde Alemania, pensó en desarrollar la actividad agroindustrial en esta región. Cabe señalar, que el primer molino harinero de Sagemüller SA se encuentra actualmente en el Museo de Bremerhaven (Alemania), como símbolo histórico de aquellos inmigrantes que trascendieron, lo cual habla a las claras de la importancia que tiene esta industria.

Desde entonces, como todo emprendimiento, la firma ha experimentado épocas de fuerte crecimiento en el país y hasta tuvo presencia en el extranjero, con sucursales en Brasil, etapas de intensa competencia comercial, como así también estadíos complicados por los vaivenes políticos y económicos de Argentina. A pesar que desde los distintos gobiernos hubo algunos que apuntalaron la industria nacional y otros no tanto, la empresa “se pudo sostener en el tiempo y quienes sucedieron a sus fundadores se empeñaron tenazmente en hacerla crecer”.

Crespo tiene el privilegio de ser la ciudad donde esta empresa transforma las materias primas originarias de la producción primaria entrerriana, en alimentos de alta calidad. Los mismos se vuelcan al consumo mayormente al mercado interno, siendo un distintivo y fiel reflejo del trabajo de esta comunidad.

Como ya se dijo, Sagemüller es sinónimo de Crespo y así como hace su aporte en la faz económica, la familia, tuvo una activa participación en instituciones y organizaciones sociales. Hay que recordar que Otto fue uno de los fundadores de La Agrícola Regional Coop. Ltda. y Francisco, co-fundador de la Asociación Deportiva y Cultural de Crespo, siendo su primer vicepresidente. Pero además, propició la creación del Club Deportivo Aceitero, el Instituto Comercial e integró la Comisión Honoraria de la Fiesta Nacional de la Avicultura, a la que muchas horas le dedicó como dirigente.

 

Monumento al motor

 

El año pasado, con motivo del 121° aniversario de la empresa, se inauguró el monumento al motor, en honor al equipo que generaba la energía para el molino harinero de Sagemüller SA y para el pueblo también. El plantel de ingeniería de la empresa, fue el encargado de restaurar esta pieza que pesa alrededor de 32 toneladas. Fue fabricada en 1927, consta de 4 cilindros y permitía desarrollar alrededor de 300 caballos de fuerza trabajando a un régimen de vueltas de 300 rpm. “Sin dudas, es una verdadera pieza histórica para la comunidad, dado que son muy pocos los motores de estas características que se conservan en el mundo” destacan desde la empresa, que precisamente lo exhibe en uno de sus espacios, en calle San Martín, entre Estrada e Yrigoyen

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