Historias para el recuerdo: El demente y el avión que nunca cayó en Crespo

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aviónUna llanada de socorro de un sujeto que se hizo pasar por un piloto de un avión siniestrado en cercanías de Crespo, generó hace 15 años un importante movimiento de policías, bomberos, radioaficionados y medios periodísticos, además de causar una lógica conmoción en toda la comunidad. Como suele ocurrir cada vez que se escuchan sirenas, en aquel tiempo más aún, cientos de crespenses salieron detrás de los coches de emergencia, algunos con la loable misión de ayudar y otros, simplemente para “curiosear”. Después de una incesante búsqueda por campos y barrosos caminos aledaños a la ciudad, se comprobó que se trataba de una broma, muy lamentable por cierto.

Cuando el reloj estaba por marcar las siete de la tarde del domingo 24 de enero de 1998, una voz masculina ingresó a la banda de frecuencia BHF del equipo de exteriores de una radio FM local alertando sobre la caída de un avión a pocos kilómetros de Crespo. El hombre dijo llamarse Federico, se presentó como el piloto de dicho aparato siniestrado, y no hacía más que pedir por unidades de rescate y sanitarias. De inmediato, la radio que estaba transmitiendo un partido de fútbol con ese equipo BHF (jugaban Sarmiento de Crespo y Santa Marta de Santa Elena por el Regionalito) cortó la transmisión y puso a disposición todos sus equipos para asistir ante esta “emergencia”.

La policía entabló contacto con este supuesto piloto, quien manifestó venir de Mendoza y que por problemas eléctricos en la cabina de su avión bimotor, tuvo que hacer un aterrizaje forzoso. “No encontré ningún lugar para aterrizar, y terminé en un campo, cerca de una gran arboleda” dijo. Mencionó en su entrecortado relato, que sabía que estaba cerca de Crespo (“a unos 10 o 15 kilómetros mas o menos”, enfatizó) que había pasado varias veces por este lugar, que todavía veía los silos grandes- de la empresa Sagemüller- aunque no orientaba bien a los socorristas, sobre el lugar de la hasta ahí, lamentada caída.

El tal Federico, dijo que en el avión venían 5 mayores y 3 menores, algunos de ellos en estado grave, por lo que necesitaba con urgencia la presencia de paramédicos y ambulancias. Cuando fue consultado sobre si en ese momento contaba con algún otro medio para comunicarse (teléfono celular por ejemplo) el sujeto se excusó en decir que tras el impacto quedaron inutilizados todos los equipos de comunicación, y advirtió que lo único que tenía era un handy manual con banda fija, que coincidía justamente con el número de la frecuencia del equipo de la radio y por donde hizo el pedido de ayuda.

Inmediatamente se activó Defensa Civil Crespo, y sin rumbo fijo, bomberos, policías y radioaficionados salieron hacia los cuatro puntos cardinales tras esta emergencia. Por otra parte, se recibió asistencia de socorristas y policías de localidades vecinas, quienes pusieron casi todos sus hombres y móviles a disposición  e incluso helicópteros de Paraná con sus pilotos fueron llamados para sobrevolar la zona. También, hubo comunicaciones con algunos aeropuertos del país, en la búsqueda de alguna información que confirme si había o no un avión desaparecido. Lo único preciso que se tenía, era que una mujer de la zona de Molino Doll, llamó porque había visto un avión de baja altura y con posibles problemas mecánicos, dirigiéndose hasta esta zona.

Tras unos minutos de haber perdido el contacto, “Federico” insistió sobre la crítica situación, porque tenía gente herida y había peligro de explosión del avión, lo que aumentó la tensión. Con la incertidumbre y la desesperación lógica, se hizo un rastrillaje completo de la zona en un amplio radio, donde varias unidades de policías y de bomberos quedaron empantanadas por la lluvia del día anterior. También algunos “curiosos” debieron recurrir a los ruralistas de la zona para sacar sus  vehículos encajados en el barro.

Cuando se empezó a dudar de la tragedia y atendiendo a que el “piloto” había dicho que era radioaficionado, se le preguntó sobre su licencia, respondiendo sin dudar LU4 MQA, que al ser cotejada ante organismos nacionales, se confirmó que era inexistente. Esa fue la última respuesta que el sujeto contestó, publicó El Observador en ese momento.

Con el llegar de la noche se dio por finalizado el “operativo rescate”, porque Federico había desaparecido de la frecuencia, porque no había avión siniestrado ni nada que se le parezca en toda la región (salvo uno de aeromodelismo, que después de todo el movimiento policial y bomberil, se paseó curiosamente por arriba de la cancha de Sarmiento por varios minutos). En definitiva, se trató de una broma excelentemente congeniada, pero de una muy baja calaña. Llamó la atención el gran conocimiento sobre medios de comunicación y sobre aviones que tenía este demente, porque sin vacilaciones respondió (siempre con tono alarmante) las inquietudes que la policía le iba haciendo. Una historia de hace 15 años, simplemente para recordar. 

 

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