Hijos de padres separados: ¿Con quién pasar las fiestas?

La realidad indica que cada vez son más los matrimonios que se disuelven u optan por separarse y lo cierto es que las fiestas de Navidad y Año Nuevo, suelen ser épocas esencialmente duras para los sentimientos de estos progenitores que deberán acordar con quién pasarán sus hijos cada celebración. Desde otro punto de vista, para lo niños implica atravesar un momento sumamente difícil. Algunos lo exteriorizan más y otros menos, pero para ellos la realidad de “familia” cambió y deberán adaptarse a ciertas ausencias.

En esta época del año se incrementan los conflictos por este tema, sobre el cual la Dra. Soledad Portillo, abogada que se dedica a cuestiones de familia en la ciudad, indicó a El Observador: “Las consultas de padres separados o divorciados han aumentado. Sobre todo a partir de noviembre de cada año ya comienzan a preguntar al respecto y las parejas buscan establecer cuál será el régimen de visitas de sus hijos, tanto para las fiestas como para las vacaciones. Se presentan distintas situaciones, están los que no demuestran interés por ver a sus hijos y entonces no hay debate alguno, hay casos en los que se llega a un acuerdo rápidamente y están las parejas donde lamentablemente los niños quedan en el medio de la discusión, siendo víctimas de los rencores o disputas que sus padres acarrean desde la separación. Las fiestas tienen una significación emocional muy importante para todos como sociedad y más aún para los chicos, a quienes se les están forjando sus recuerdos futuros. Cuando son de corta edad, la imposibilidad de comunicarse o de estar con quien no tiene la guarda, genera en el menor una sensación de rechazo. Los equipos técnicos compuestos por licenciados en psicología y trabajo social, que mantienen entrevistas a solas con los más pequeños en los juicios por régimen de visitas, habitualmente informan que éstos experimentan un sentimiento de pérdida muy doloroso, porque perciben las ausencias como abandonos”.

Es importante destacar, que el impedimento de contacto es un delito penal y que la sanción para el padre o la madre que se opone u obstruye que el niño se vincule con su progenitor no conviviente, es sancionado con una pena de prisión que va de un mes a un año. La profesional dijo que estas actitudes sin causas justificadas, pueden ser denunciadas por quien no pudo gozar de este derecho ante la comisaría local, quienes elevarán el instrumento al Juzgado de Paraná. Señaló también que “la recomendación habitual es no reaccionar de manera violenta cuando el padre, la madre u otra familiar conviviente se oponen a retirar al chico de la casa, ya que ello agravaría el estado de tensión y de malestar. Lo ideal es que un hijo pueda en nochebuena y año nuevo tener comunicación tanto con su mamá como con su papá y si se conviene en que pasen una fiesta con cada uno, al menos un llamado telefónico pasada la medianoche de quien no está presente, sería lo menos traumático”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.