Héctor Motta habló sobre la economía argentina post elecciones, su trabajo y trayectoria

El empresario crespense Héctor Motta (75) es el tesorero de la Unión Industrial Argentina, fue presidente de CAPIA, secretario de Producción de Entre Ríos, socio fundador de la Unión Industrial de Entre Ríos, fundador del Grupo Motta (Feller, Calisa, Asado y COBISE) y socio de Tecnovo, entre otros emprendimientos. Esta semana dialogó con el Cont. Fernando A. Huck en el programa “Grandes Reportajes” de Canal 6 ERTV, donde habló sobre los problemas del sector empresario, los cambios que se vienen con las nuevas autoridades nacionales y también sobre su vida empresaria pasada, presente y futura.

– ¿Qué panorama visualiza en la economía del país…?

– Hemos tenido 4 años difíciles, pero ya veníamos con dificultades en el gobierno anterior, con fuertes caídas y que ahora se sintió en las pequeñas y medianas empresas. Las compañías más grandes tienen otra posibilidad de accesibilidad al crédito, otro tipo de recursos y les es más fácil moverse en el mercado. Un número que revolotea en estos días y que nos duele, es que se cerraron miles de Pymes y se perdieron 180.000 puestos de trabajo. Lo que deja como positivo el gobierno que está terminando, es la convivencia plena que se ha logrado, la paz y un nivel de obras públicas extraordinario en CABA, que no llegó al interior. Los porteños tienen que agradecerle a Macri. Hoy Buenos Aires es una de las ciudades más lindas del mundo. Ver sus autopistas y autovías que se disponen de una punta a la otra. Pero ese nivel de inversión fue muy desparejo. Hace 20 años se habla de unir Buenos Aires con Pergamino, que son 200 km y todavía está la obra terminándose…

– ¿Habló personalmente con Macri en estos 4 años de gestión?

– Participé en dos reuniones con el presidente Macri en la Casa Rosada y también cuando asistió a la Conferencia Industrial Argentina. También nos visitaron sus equipos técnicos y ministros, donde pudimos hacer nuestros planteos de los caminos que se deberían recurrir, pero son los funcionarios quienes ejecutan las medidas. Si se tomaría una foto de hoy, el país que va a tomar Fernández el 10 de diciembre, va a ser mucho más difícil del que tomó Macri en 2015. Hace 4 años, había muchos inconvenientes, pero se contaba con una “bala de plata”, que era recurrir al crédito externo y Macri lo hizo. Tal es así que hoy tenemos la deuda de un PBI completo. Lo que se puede producir en un año en Argentina, lo estamos debiendo en este momento. Por lo tanto, no hay posibilidad de nuevos créditos. Por eso se habla del reperfilamiento y de la reprogramación de la deuda. Estamos al borde del abismo, en un momento difícil y además, con gente sin trabajo, familias que tienen dificultades para comer diariamente.

– ¿Qué salida ve…?

– Soy optimista por naturaleza. Tengo fe y creo que si las cosas se hacen bien, se puede salir adelante. Además, en la gente debe haber un compás de espera, porque es cuestión de no desesperarse. Los problemas que hace meses que venimos sufriendo, no se van a arreglar al otro día. Tendremos que recrear la cultura del trabajo y se deberá tentar al empresario para que invierta. Argentina tiene que solucionar el tema de la deuda, porque si hablamos del dinero que va a quedar en el Banco Central disponible para el próximo gobierno, no alcanza para cubrir más que 4 meses del pago de deudas del 2020. Y habrá que gestionar y conseguir nuevos financiamientos a tasas más favorables y a plazos más largos. A partir de ahí, se tendrá que trabajar sobre el tema de la inflación, que no es fácil de resolver. Lo que está intacto es lo que nace y parte a través del campo. Pero con eso solo no alcanza. Sería muy parcial pensar que el sector rural le va a dar la solución, como tampoco se lo va a dar la industria sola…

– ¿Habló con Alberto Fernández?

– Hemos tenido una reunión en la UIA antes de las elecciones y le presentamos un programa de gobierno que podrá tomar o dejar. También se lo dimos a los demás candidatos a presidente. Macri no asistió a la reunión, pero sí lo hizo Miguel Pichetto en su representación. Uno de los temas centrales son las tasas de interés, que hoy rondan el 80%, lo que hace inaccesible tomar un crédito, porque al año siguiente se está debiendo casi el 100% de lo que se tomó…

– Una empresa como Arcor está en una situación difícil…

– Es el tercer balance en su historia que le da en negativo. Es una empresa con 18.000 empleados a nivel mundial y para no despedir gente, prefirió adelantarles vacaciones y crear turnos rotativos, pero algunas de sus plantas pararon provisoriamente. Creo que en el empresariado en general, han tenido impacto los servicios de luz y demás. El hecho de haber dolarizado los servicios causó un impacto negativo y un vacío importante en las finanzas de las empresas.

– ¿Hay que dolarizar la economía?

– En Argentina veníamos comprando dólares libremente y a eso, no lo vamos a poder seguir haciendo por mucho tiempo. El cepo va a ser una lógica permanente, hasta que veamos que el peso se convierta en una moneda distinta, como en algún momento lo tuvimos, del ‘93 al ’97, cuando estaba el plan que manejaron Menem – Cavallo, con la convertibilidad, donde daba lo mismo tener un peso argentino en el bolsillo que tener un dólar. Es la forma y cuando la gente comience a ver que sus pesos están seguros y que la inflación de un mes a otro ha disminuido, va a comenzar a ahorrar en pesos también…

– ¿Cuáles deberían ser las primeras medidas que tendría que adoptar el nuevo gobierno?

– El gobierno que viene va a tener que largar una batería de medidas y será esa suma de muchas de esas decisiones, la que va a impactar en el plan de acción. Se necesitan estímulos impositivos que generen una reactivación de la economía, porque la presión fiscal es agobiante. Hay que dejar que las empresas tomen aire. Creo que va a haber intención de corregir rumbos en la medida que las realidades actuales lo permitan. Tenemos que menguar nuestros reclamos y aguardar que el tiempo vaya sanando la economía argentina para crecer. El gran desafío que tiene este país, es todo aquello que se pueda vender al exterior, debe ponerlo al servicio de la exportación para traer ese beneficio que es el dólar. Acá hay que hacer una gran apuesta y que la exportación crezca un 50%. Esto no va a ocurrir de un año para el otro, pero es un programa de gobierno que debe durar 8 años, para tener una economía más robusta…

– ¿Retenciones…?

– El gobierno va a tener que usar las retenciones por ahora. Es un recurso que tiene que disponerlo.

 

Panorama de ER

– ¿Y la situación provincial?

– Tenemos un gobernador austero y Entre Ríos tiene sus cuentas ordenadas. Lamentablemente no ha podido volcar en la obra pública, lo que a lo mejor su ingenio y su equipo de gobierno ha querido. En ese sentido, esta provincia ha sido discriminada por el gobierno nacional. He estado en estos días en Córdoba, transité por Santa Fe y uno ve el norte argentino, donde hay un desarrollo de carreteras y en Entre Ríos, las mismas están cada vez más deterioradas. Nación trajo un emparejamiento de la Ruta Nº 14, un repaso de la Nº 6 y un repaso de la Nº 127. Es decir, unos kilómetros para decir “le damos algo”. Fui el portador cuando llevé el proyecto que preparó la gobernación de la solicitud de la “Autovía Crespo – Paraná”. Se la entregué a autoridades nacionales en la UIA, delante de todos los miembros y de 4 ministros que acompañaban. Me dijeron: “En 2016 no me lo pidas, pero va a ser en el 2017”. Estamos llegando al 2020 y la obra sigue sin hacerse. El presidente Macri no puso los ojos en Entre Ríos, delegó mucho en el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien tuvo un “Plan de acción de visitas semanales”, pero de traer obras, muy poco…

 

Vida empresaria

– Hace unos años comentó que quería bajar la carga horaria en el trabajo. ¿Lo ha podido lograr..?

– Una de las cualidades que me cabe es que hemos constituido un núcleo familiar que se consolidó en la empresa y tenemos grupos gerenciales que cumplen muy bien con sus funciones, además de la calidad humana de la gente que colabora diariamente en las tareas que llevamos adelante. Todo eso hizo que uno tenga que prescindir de estar todo el día, por lo que he reducido las jornadas a un 40% o 50%. Pero ese tiempo lo ocupo para cosas personales y mantener el nivel de participación de las entidades que participo. Desde la UIER, ALA, CAPIA donde fui presidente durante 25 años y ahora desde el compromiso en la UIA, que requiere de una presencia semanal…

– ¿Sigues viajando al exterior en busca de nuevos mercados para el Grupo Motta?

– En la medida que se puede, lo seguimos haciendo. Este ha sido un año difícil, las empresas están participando en las ferias donde tenemos posibilidad de estar, que es la única forma de mantener el comercio internacional vivo y los vínculos fortalecidos. Son tareas que a diario, la empresa en su conjunto debe desarrollar…

– ¿Qué porcentaje de la producción de la empresa se vende al exterior?

– En el caso de Calisa, un 50% de la producción está volcada al mercado interno y el 50% a la exportación. En función del volumen que produce, es la empresa más importante que tiene la avicultura argentina y estamos dentro de los 5 o 6 exportadores más importantes…

– ¿Qué cuestiones le quedan en el tintero, que le gustaría cumplir…?

– Si uno volviera a vivir la vida, estoy convencido que volvería a hacer lo mismo. Pude cosechar amigos, ser transparente, transitar por la calle tranquilo… He colaborado con la provincia. Estoy contento de haber sostenido la empresa familiar, haberle sido útil a mi ciudad, también en C. Bernardi o en Racedo, que cuando fuimos, no había cloacas, ni disponibilidad de agua. En nuestro Grupo trabajan unas 700 personas en forma directa. En Racedo, la nueva planta de procesados nos va a dar mayor volumen de negocio, creciendo en faena un 50%. Indudablemente con un impacto favorable para la zona, porque implica que habrá que ocupar nuevas granjas para la crianza de aves…

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