Héctor Motta: “Debemos redescubrir la cultura del trabajo”

Días pasados y por trigésimo sexto año consecutivo, el Grupo Motta llevó a cabo su tradicional y espectacular cena-show para despedir el 2011, a la que invitó a sus empleados, productores de pollos, periodistas, allegados y amigos de las empresas ASADO, CALISA y Cabaña Avícola Feller, 3 de las más destacadas de la provincia. Tal como ocurre cada año, el presidente de estos mega emprendimientos familiares, Héctor Motta, expresó ante más de 500 presentes, su agradecimiento a cada uno de los que día a día trabajan en sus empresas: “Primero quiero agradecer a Dios, por habernos permitido a mí y a mi familia llegar hasta aquí. En segundo lugar, un profundo agradecimiento a quienes están velando por las cosas nuestras, ya sea en la planta de incubación FELLER, en CALISA, en ASADO, en las granjas y ahora en “COBICE” en Conscripto Bernardi. Están haciendo posible el crecimiento de estos proyectos, a partir de haber tomado la responsabilidad de quedarse y ocupar su puesto de trabajo”.

El próximo 2 de enero Cabaña Avícola Feller cumplirá 54 años de trayectoria, por lo que Héctor Motta aprovechó el encuentro para hacer una síntesis de los obstáculos superados, fundamentalmente recordando los escollos por los que atravesó Asado, la cual se encuentra actualmente consolidada en el mercado y con una importante proyección de expansión a futuro. Sin dudas, uno de los principales emprendimientos que enorgullece a la familia Motta, es el complejo “COBICE”, construido en Conscripto Bernardi, sobre el cual manifestó: “El año pasado dijimos que habíamos puesto una semilla en un lugar distante de acá y este es el momento de agradecer a quienes nos acompañaron en el debut de nuestra nueva casa. Bernardi es un pueblito pequeño, similar a Racedo y nosotros hemos contribuido y diseñado un proyecto para que la gente se contagie y aprenda a vivir en un pueblo diferente, donde el crecimiento esté ligado al trabajo y la producción. COBICE ya está en la etapa de realizaciones, desde hace 4 meses tiene animales alojados, cuenta con una planta de alimentos balanceados y una extrusora de soja a punto de ponerse en funcionamiento. Estamos terminando lo que es el edificio central del complejo, para que cumpla con las normas más exigentes que puedan existir a nivel internacional. Queremos que no sólo sea un orgullo del Grupo Motta sino también de la provincia y el país. Nuestra forma de trabajo nos permite dar respuestas concretas y solventes, que nos han posibilitado obtener la credibilidad de las entidades bancarias para el financiamiento de las obras. El Banco Santander Río nos prestó los primeros 2 ó 3 millones de pesos iniciales, después del Nuevo BERSA obtuvimos otros 2 millones más, el Banco Patagonia nos otorgó también 2 millones y en un acto especial el Banco de la Nación Argentina nos prestó 10 millones de pesos y nuevamente el Santander Río casi 5 millones. Esto hace que realmente tengamos un compromiso para con la sociedad, pero también para con todo el entorno y el sistema. También es de destacar que el mayor acierto que tuvo este año el gobierno nacional, fue el haber implementado los créditos del Bicentenario. Faltó que cumpliéramos 200 años como país, para que realmente Buenos Aires se despertara y se diera cuenta de que el crecimiento pasa por la producción y la inversión. Para las empresas del interior del país esos créditos implicaron sumas abultadas, que para quienes no manejan la realidad de la economía, hay que asegurarles que son verdaderas palancas de desarrollo”.

Siendo crítico también de algunas realidades sociales, Motta sostuvo que durante mucho tiempo, para los argentinos Europa y Estados Unidos eran nuestros modelos de referencia en cuanto a stándares de vida, pero que indudablemente ese sistema se iba a agotar, porque había un exceso de jubileo en los gastos, no compensado con el esfuerzo permanente de sostener una línea productiva. “Esa situación hizo que la economía de muchos países del mundo comiencen a descomponerse. Argentina también tuvo su período de crecimiento importante, de desarrollo y sin quererlo tal vez, hicimos muy larga la etapa de mantener tranquilo al hombre que no trabaja, por medio de los subsidios. Pero es hora de despertar, porque la plata de la caja se está acabando. Es tiempo de empezar a bregar de nuevo. Debemos redescubrir la cultura del trabajo para que nos permita encontrarnos con el mandamiento divino de la dignidad, donde cada uno gane con el sudor de su frente lo que va a consumir y gastar mañana”.

 

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