Hacen pelucas solidarias y hoy necesitan un lugar para trabajar

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pelucas-valeEvangelina García Blanco, es reconocida por haber creado, junto a un grupo de colaboradoras, un banco de pelucas para mujeres que deben realizar tratamientos de quimioterapia, que llamó Pelucas de Esperanza.

La idea se concretó a partir de un caso cercano, pero como ella enfrentó de pequeña una enfermedad por la que recibió quimioterapia, desde entonces sentía que debía devolver la generosidad recibida en esa ocasión. Una manera de continuar una cadena solidaria a partir de conocer situaciones de mujeres que llegaban a su peluquería.

Entonces comenzaron a acondicionar pelucas y con el tiempo, a hacerlas. Y a perfeccionarse en esto.

“El proyecto comenzó en 2009 con pelucas enteras, que recibía en el estado que se encontraran, las restauraba y prestaba”, recordó Evangelina en diálogo con Diario El Argentino agregando que “luego nos animamos a hacer la primera de pelo que se cortaba aquí. Comenzamos a perfeccionarnos, se fue extendiendo la necesidad de pelo natural y comenzamos a recibir a quienes se lo cortaban para donarlo. En 2013 tuvimos el reconocimiento del Rotary Gualeguaychú Oeste y esto hizo que lográramos una mayor repercusión, al punto que hoy recibimos pelo de distintos puntos del país, de México, Chile y Madrid, así como nos mandan mensajes de apoyo y nos alientan a seguir haciendo esto. También los medios de comunicación han contado lo que hacemos y agradecemos esta difusión, porque nos ha permitido llegar a más lugares”.

Uno de ellos Madrid, donde Feliciano San Román, diseñador argentino de alta costura está radicado hace 16 años. “Maquillo en el carnaval y él es amigo de Gervasio Larrivey, que hizo el contacto”, contó, agregando que San Román se comunicó con ella debido a su interés por la necesidad de Jazmín, una chiquita que permanece internada en el Hospital Garrahan y a la que quiso ayudar por su edad, su enfermedad y por ser correntina como él.

“Se comunicó conmigo dándome la posibilidad de consultarlo y por las preguntas que le hice, se dio cuenta que necesitaba actualizarme. Me ofreció un curso de dos días, que lo hicimos en diciembre, cuando vino al país para traerle la peluca a Jazmín”.

“Trabajando en forma intensiva con él, notamos que lo nuestro era muy pequeño, así que lo hicimos intensivamente, aprovechándolo. Feliciano nos capacitó y acompañó a la municipalidad, que nos convocó para presentar el proyecto, que incluye maquinaria que acelera el proceso de confección”.

El apoyo municipal también tiene que ver con el lugar donde este taller trabajará, ya que hasta ahora, Evangelina aprovechaba el espacio de su centro de estética los días lunes. Pero ahora debe mudarse y el local donde estará desde el primer día de febrero no tiene espacio suficiente para llevar allí el trabajo y el voluntariado.

Preservando la fuente de trabajo, Evangelina confía en encontrar un lugar donde instalar las máquinas y el material del taller de Pelucas de Esperanza que, digamos de paso, tiene su personería jurídica en trámite.

“Hemos crecido, hay Pelucas de Esperanza en Concepción del Uruguay hace dos años y en 2015 abrió otra en Baradero. Contar con personería nos permitiría contar con el apoyo de grandes empresas y acceder a las máquinas que se usan hoy, que acortan el tiempo en una forma increíble”.

“Hoy tenemos seis máquinas de coser y cuarenta cajas gigantes de pelo, pelucas, cabezales, hilos, agujas, etc.

Feliciano nos trajo de regalo cuatro agujas de implantar pelo (en Argentina cuesta 700 pesos cada una), nos enseñó a hacer el casquete con un microtul liviano para que la persona no tenga calor y nos dio técnicas precisas para la confección”, enumeró.

San Román también les hizo conocer nuevas máquinas, que podrían adquirirse con las donaciones, como la que hace una peluca en seis horas cuando ahora y con las herramientas de las que disponen, a las voluntarias les lleva treinta días hacerla.

“La diferencia es enorme”, dijo Evangelina para agregar que en relación con el servicio que prestan, estas máquinas no son caras.

Y si bien esto puede mensurarse, ¿qué sucedería si tuviéramos que calcular el tiempo y la voluntad con que se confeccionan estas pelucas?

Evangelina volvió a su preocupación por no tener un lugar donde realizar las pelucas, aunque como dijo “en la municipalidad se comprometieron a conseguirme un lugar cerca de donde vamos a trabajar”, y está claro que la intención al ocuparnos de este tema es abrir el juego para encontrar esa mano que se necesita.

“Seguimos atendiendo pacientes, pero tenemos un stock de setenta pelucas y cuando se terminen, habrá gente que deberá quedar en lista de espera, lo que no quiero”, afirmó confiando en que esto no va a suceder.

 

 

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