González explicó la función de la Compañía de Operaciones Especiales de la policía entrerriana

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El jefe de la Compañía de Operaciones Especiales (COE) de la Policía de Entre Ríos, comisario principal Claudio González, visitó las instalaciones de El Observador y de Canal 6 Entre Ríos TV, para brindar precisiones sobre el accionar en esta área.

– ¿Cuáles son las principales tareas del COE?

– La Compañía de Operaciones Especiales depende del comando superior del jefe y subjefe de la Policía de la provincia y del director de Operaciones. Nuestro accionar apunta a intervenir en delitos complejos, tales como tomas de rehenes, secuestros, delitos carcelarios y demás. En el COE, uno puede inclinarse por distintas especificaciones como tiradores especiales, negociador, brechero (que son las personas que nos permiten ingresar por determinados lugares a los domicilios), buzos tácticos…

– ¿Qué tiempo lleva la especialización que deben realizar para estas tareas precisas?

– Depende de la especialidad. Tenemos un curso básico que dura entre 30, 45 y 60 días. Éste nos permite la formación integral en distintas áreas. Está vinculada al perfeccionamiento del aspecto físico y psíquico, después cada uno busca una especialidad como podría ser buzo, brechero y demás. La carrera es apasionante. Los cursos se centran prácticamente en llevarte a situaciones donde uno queda en situaciones límites y cómo superar a las mismas porque serán una realidad que deberemos afrontar. Por ejemplo, si hablamos de un pelotón táctico que ingresa a un domicilio, nuestra función es preservar la vida ante todo. De modo que se trata de un grupo de 6 u 8 funcionarios que deben tener la misma preparación, ingresás a una casa y debés discernir en una fracción de segundos. En caso de la toma de rehenes, el 90% de las situaciones se resuelve a través de la negociación, es decir mediante el diálogo de un interlocutor para hacer desistir a las personas de esa actitud. En este caso la denominamos captores a los delincuentes. Básicamente se necesita una preparación especial, el equilibrio emocional para poder desarrollarte y que el desenlace sea efectivo.

– ¿Recuerda alguna toma de rehenes en la región?

– Hace unos años atrás ocurrió en el Hospital San Martín. Un individuo con un problema de salud ingresó a la guardia con una jeringa infectada y un arma de fuego y privó de la libertad al médico de guardia, exigiendo la medicación y la asistencia. En ese caso, tomamos intervención y se articularon todos los recursos, porque son situaciones especiales. Entran en juego diversos factores, cada uno con su importancia como el que corta el tránsito, la persona que está dialogando, el que está conteniendo, la tarea con psicólogos, un cronometrista o un apuntador que van otorgando en tiempo real determinada información. A veces es relevante la llegada de un familiar para que haya un interlocutor conocido del sujeto… Ello dependerá de por qué sucedió el incidente. También ha ocurrido con individuos que se suben a lo alto de una antena amenazando con arrojarse al vacío. Suele haber mucho tiempo de exposición, hay ocasiones que ingieren algún tipo de sustancia y cometen este acto. Sabemos que estos hechos van a suceder, pero desconocemos cuándo y dónde. Nuestro personal se prepara diariamente en la parte física y mental para el accionar. La psicóloga nos hace entrevistas personales, antes de salir a una operación. Se lo interroga al personal si tuvo algún inconveniente de cualquier tipo que esté molestándolo psicológicamente. El que lo posee, se le da una tarea menos compleja con la finalidad de que la operación salga exitosa.

– Supongamos que en un comercio ocurre una toma de rehén por medio de un delincuente que entró a robar, ¿cuáles son los primeros pasos?

– Los primeros en llegar al lugar son el personal policial que se encuentra continuamente haciendo servicio de prevención. El sujeto se ve sorprendido por la policía y toma de prenda a una persona para evitar el accionar policial. En esos primeros 10 o 15 minutos el funcionario debe resguardar el lugar y evitar que la persona salga, porque se produce una transferencia de crisis que significa poner en riesgo a más personas. Debe escuchar las peticiones, mientras se produce el pedido de colaboración. Es preciso conformar un comité de crisis, el cual se constituye por el juez, el fiscal y el servicio penitenciario quienes le otorgan la información al negociador. Posteriormente arriban las unidades de la zona al lugar del hecho. Es preciso remarcar que el policía debe antes que nada, dialogar con el delincuente, restringiendo el uso de arma de fuego.

– ¿Cuál ha sido la última intervención que han tenido?

– Hace unos 15 días en Paraná, un señor tuvo una discusión familiar, se encerró con los hijos, amenazó que los iba a prender fuego, roció con alcohol las paredes, y una prenda y la tiró a la calle. Solamente quería que esté la mujer. Tenía hijos de 3 y 6 años.

Por fortuna, el episodio terminó bien e intervino el COPNAF para la contención de los chicos. Otro episodio que tengo grabado fue cuando un hombre tomó de rehén al hijo. Cuando llegamos a la casa, habían forcejeado y habían tirado a un segundo piso un arma de fuego. Ingresamos a la parte superior y encontramos restos de sangre, proyectiles, cuchillos y el padre estaba encerrado con el hijo. Lo particular de esto es que el hijo quería estar con el papá y decía que tenía un arma de fuego, son situaciones muy delicadas y nos comunicamos con el fiscal. En un determinado momento de la negociación, el hombre empezó a hablar en árabe, entonces pregunté qué decía y el hijo me dijo que se estaba despidiendo. Cuando se logró ingresar en ese momento decisivo, se neutralizó al papá que tenía un cuchillo ensangrentado, mientras que el hijo estuvo a 2 minutos de desangrarse porque tenía 60 cortes hechos por el padre. Fue el momento preciso en el que debíamos actuar. En ese hecho yo era el interlocutor. Uno luego piensa, qué hubiera sucedido 2 minutos después. Actualmente el padre está en la unidad penal. El hijo tenía 10 años y poseía una admirable lucidez. Cuando lo llevábamos en la camilla, lo primero que hizo fue preguntar por el padre y que no le hiciéramos nada. La negociación, en la que también tomó lugar una psicóloga, duró 3 horas…

 

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