Girasol: Palomas generan pérdidas anuales por U$S 282.000.000

Jorge Ingaramo, asesor de la Asociación Argentina de Girasol dio a conocer números que asombran sobre las pérdidas que se producen en este cultivo por el accionar de las palomas: “200.000 hectáreas no se siembran por miedo a esta ave. Con rindes de 18 quintales y un precio FOB (valor de exportación, antes de las retenciones) de U$S 450 la tonelada, eso significa una pérdida estimada de U$S 162.000.000. Además, se podría calcular que por las palomas, se pierde el 8% del área sembrada, lo que significan otros U$S 120.000.000. Por lo tanto, la pérdida total estimada equivale al 21% del negocio del girasol, o sea, unos U$S 282.000.000”, redondeó el dirigente.

Según Guillermo Alonso, técnico de la firma Nidera, proveedora de semillas de girasol, sin el efecto de la paloma “podrían sumarse entre 25% y 30% más de hectáreas que hoy no están y que 10 años atrás pertenecían al cultivo”.

María Elena Zaccagnini, coordinadora nacional del Área Estratégica Gestión Ambiental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) dijo que “entre el 40 y el 50% de estos individuos debería morirse durante el invierno por falta de alimentos, pero no se mueren porque hay granos de los caminos, de las áreas de almacenamiento y de los rastrojos. Se reproducen todo el año y sobreviven más, porque hay alimento todo el año”. Además, con la siembra directa, que consiste en sembrar sin remover el suelo, las semillas que antes eran enterradas con el arado, ahora, quedan en la superficie a merced de las palomas. Se estima que con sólo los granos que quedan en el campo como pérdida después del paso de las cosechadoras podrían alimentarse más de 20.000.000 de palomas. Éstas, pueden viajar entre 150 y 200 kilómetros por día para buscar alimento. “La población de palomascrece 3,6 veces por año”, dijo Ulises Forte, diputado (UCR-La Pampa), autor de un proyecto de ley para declararla plaga. Además del girasol, también está afectando al trigo, la cebada y el sorgo, cultivo este último que creció mucho en superficie en los últimos años. Otro factor que explicaría la avanzada de la paloma está relacionado con el desmonte. Al eliminarse áreas donde se concentraban para vivir, han migrado a otros sitios. Además se observa, según los expertos, una disminución de sus enemigos naturales, como los caranchos.

Detrás de la abundancia de esta ave en el campo, apareció un negocio rentable: cazarlas y exportar su carne. Alberto Peñalba ya no siembra más girasol en la zona de Rancul, en el norte de La Pampa. Ahora, en cambio, está metido en la caza de la paloma que antes se comía su siembra. Utiliza unas 20 trampas, de 1,50 por 1,50 metros para atraparlas. “Llegamos a agarrar 1300 palomas en un día”, señaló a La Nación. En esa zona llegaron a registrarse, en 60 días de caza, un promedio de 400 palomas por día (24.000 en 2 meses). La caza de la paloma tiene que ver, en realidad, con un proyecto que impulsó el gobierno de La Pampa, incluso hay cámaras frigoríficas de acopio. Allí se almacenan y luego se las envía al frigorífico Infriba de Batán (Buenos Aires), donde se procesa su carne y exporta a Europa. El año pasado se cazaron y exportaron 250.000 palomas. Por cada pieza se pagan 27 centavos.

Otros productores pampeanos le dieron una vuelta a este problema con el desarrollo de lugares exclusivos para cazar deportivamente a esta especie que abunda en los campos. Los cazadores son fundamentalmente norteamericanos, ingleses y españoles que pagan entre 300 y 400 dólares por día, entre alojamiento, comida y acompañamiento para disparar con escopetas a los blancos voladores que por su velocidad, son muy cotizados.

 

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