Fuerte queja de productor entrerriano que cerró su tambo por prohibición de glifosato: “Quedaron personas sin trabajo”

Las nuevas legislaciones municipales que se están aprobando para prohibir totalmente el uso del glifosato en las actividades agropecuarias en sus ejidos, están dejando las primeras secuelas nefastas. Horacio Bauer, productor de la zona de Urdinarrain, confirmó que tuvo que cerrar el tambo de su propiedad por estas disposiciones y remarcó que “el uso de las tecnologías tanto de los herbicidas como de los fertilizantes, eran pilares fundamentes para producir. Lamentablemente, por una ordenanza municipal, que prohíbe pulverizar a menos de 600 metros del comienzo de la zona urbana, donde precisamente teníamos nuestro tambo, hizo que esto sea inviable y decidamos venderlo. Con el glifosato, se ha logrado una alta carga de animal por hectárea, aclarando que se realizaba una o dos aplicaciones por año” destacó entre otras opiniones, en diálogo con Jésica Roth en “Diario 6” de Canal 6 ERTV.

El productor comentó que “la nuestra es una pyme familiar, que la comenzaron mis padres en 1973. Siempre hemos producido acorde a los conocimientos de cada época. En su momento, el tambo empezó produciendo alrededor de 1.500 litros por hectárea y llegamos a los casi 12.000 litros en esa misma superficie, lo que generó mano de obra y movimiento económico en cuanto a la compra de insumos, veterinaria, ordeñadoras y demás”.

Consultado sobre si tuvieron algún problema de salud en estos años por el uso de esa sustancia, dijo “absolutamente, no. NadaTengo 52 años y cuando comenzamos con esta actividad tenía 10 y no tengo ningún problema de salud. Mi hermano y después mi hijo estuvieron a cargo de la pulverización, con una máquina habilitada y jamás hemos tenido problemas, ni siquiera con vecinos. Todo pasa por las buenas prácticas, que es fundamental. No por el producto. El mal uso es lo nocivo, como cualquier químico que se utiliza domésticamente. ¿Cuánto cloro, detergente o insecticida usamos en las casas…? Lo que genera problemas es la mala utilización” opinó.

El productor acotó que “como era inviable trabajar así, cerramos el tambo, se vendieron todas las vacas, 3 personas quedaron sin trabajo y un establecimiento que no funciona, es menos movimiento económico para otras actividades. La prohibición de aplicaciones en la zona donde tenemos nuestro campo, comenzó a partir de septiembre de 2017. De ahí a la fecha, hemos tenido que sembrar verdeos de verano y lo tuvimos que implantar hasta 3 veces y sin estos productos, no hemos podido lograr nada. Volvimos a sembrar maíz para lograr la reserva para el invierno y en 3 ó 4 días, los insectos nos comieron todo. Estamos hablando de 50 has. de maíz y 100 has. de alfalfa y nos hemos quedado sin nada. Y sí hay que contabilizar los gastos ocasionados para siembra, más resiembras y aplicación de disco de manera convencional. La estimación de las pérdidas se acerca a los $ 3.000.000”.

“Por ahora, nos estamos sustentando a través de los ingresos de las ventas de las vacas y cambiando de actividad. Nos vamos a dedicar un poco a la cría, un trabajo un poco más tranquilo, pero obviamente no genera mano de obra como el tambo, ni movimiento económico en el pueblo e inversiones a diario que sí se dan con la lechería”.

Sobre las últimas disposiciones municipales sobre el glifosato, consideró que “lo que vemos por ahí que hay medidas unilaterales, en Urdinarrain por ejemplo, no han tomado contacto ni con productores ni con agrónomos que sí están en el tema y de alguna manera se podría llegar a un acuerdo, en la que todos podamos seguir trabajando, pero bueno, evidentemente es un tema político. A la municipalidad le conviene pelearse con 2, 3 ó 4 productores y ganar votos. No les interesa la salud, porque vemos que durante esta semana llovió en la ciudad y si uno recorre las calles, están las cloacas colapsadas y vertiendo desechos. Tenemos un basural a escasos metros de la ciudad, al cual cada tanto lo incineran, esos son problemas para la salud, mientras que esta problemática de las pulverizaciones, considero que es un tema político”.

 

Polémica en la Legislatura

 

La Cámara de Diputados de Entre Ríos rechazó esta semana el proyecto de Ley de Agroquímicos, que había llegado al recinto con media sanción del Senado. La iniciativa no fue acompañada por el justicialismo y algunos legisladores de otras bancadas. Desde Cambiemos propusieron girar a comisión la propuesta, pero el oficialismo lo rechazó y la sometió a votación.

El senador Nicolás Mattiauda (Cambiemos-Gualeguaychú) expresó que “ha sido lamentable el papel que jugaron los diputados del oficialismo. Lamentablemente no hemos podido sacar una ley que era muy importante para toda la población” y remarcó que “el ciudadano de Entre Ríos va a estar desprotegido. No vamos a poder cuidarle la salud ni tampoco el medio ambiente de acuerdo a una legislación moderna, como habíamos planteado en conjunto los legisladores de todos los espacios políticos. La verdad, fue una pérdida de tiempo y una ‘tomada de pelo’ para quienes habíamos puesto un gran empeño para que esta ley sea una solución a futuro. La actual tiene más de 40 años, por lo tanto, mucha agua corrió debajo del puente y hubo nuevos productos que mejoraron el trabajo en el campo y que también, hicieron que disminuyan su peligro para la ciudadanía. Pero necesitamos identificarlos, crear un registro de productores, de aplicadores, de comercializadores y demás”.

«Este es el resultado cuando las mezquindades no permiten hacer una ley superadora a la que tenemos… Además, demostró que hay un quiebre entre los legisladores del oficialismo y el gobernador, que es precisamente quien fija la política productiva. Entiendo que los legisladores se rebelaron ante él y así quedó demostrado en la votación”.

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