Familias que luchan y siguen adelante. Esta semana la historia de Mariela Hildermann

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Hilderman MarielaEl Observador viene publicando historias de vida de familias que fueron y son ejemplo de lucha, esfuerzo y fortaleza y de personas que tuvieron obstáculos en el camino y que con deseos de superación, pudieron sobrellevar esas dificultades propias que la vida les deparó. Esta semana, dialogamos con Mariela Hildermann, quien a los 17 años, en un accidente de tránsito, sufrió graves lesiones en la médula cervical, que le impiden poder caminar. Pero lejos de resignarse, le presentó batalla a sus problemas físicos, terminó sus estudios secundarios e ingresó a la Universidad, donde se recibió de abogada. Actualmente, con 37 años, tiene su estudio jurídico e integra numerosas comisiones de instituciones intermedias de Crespo, demostrando que con esfuerzo, decisión y valentía, los sueños y las metas, se pueden lograr.

Mariela nació en Don Cristóbal 2da., es hija de David Hildermann y María Bier y tiene un hermano (Néstor). “Me crié como cualquier niña, hasta que un día, haciendo un mandado, volqué con el auto en el que me conducía y sufrí esta lesión. Fue un empezar de vuelta en mi vida. Quizás esto nunca lo supere, pero no impide que uno no pueda ser feliz y desarrollar su vida. Agradezco a mis papás todo lo que hicieron y realizan por mí. Cuando estudiaba, me tenían que llevar. Tengo una familia que me apoya muchísimo, lo que sin dudas me aportó para poder salir adelante”.

La joven mujer recordó que “en el primer año después del accidente, no pude seguir con la escuela, era ir al médico día por medio, de modo que fue imposible continuar en ese momento con los estudios, que luego retomé y pude egresar en la Escuela Agrotécnica. Me incorporé a la Universidad Católica de Salta en Puíggari, estudié Abogacía a distancia, donde me recibí. Hace 5 años que vivo en Crespo y ejerciendo esta profesión, tengo mi estudio jurídico y soy dirigente de 5 instituciones, muchas de ellas ligadas a la parte de discapacidad. Aporto todo lo que puedo desde mi experiencia. La lesión en la médula es de carácter permanente, no tiene solución. Hasta hoy en día no se ha encontrado nada para solucionarlo. Y ante situaciones así, uno tiene que dar lo mejor y mirar para adelante, no solamente por uno, sino también por la familia. Siempre tengo ganas de progresar, renuevo mis proyectos de manera permanente e integrarme a instituciones ha sido para mí muy positivo. Invito a cualquier persona que me quiera consultar algo, que no duden en visitarme a mi estudio (Entre Ríos 1439), que dentro de mis posibilidades, voy a tratar de colaborar en lo que esté a mi alcance”.

Finalmente expresó que “el hecho de tener una silla motorizada me cambió la vida, porque yo puedo andar por todos lados. En el campo no tengo obstáculos, porque no hay escalones y en Crespo, han adaptado muchas veredas y calles y estamos luchando para que todos los locales comerciales lo hagan en sus ingresos, porque hay varios chicos de Crespo que tienen estas sillas eléctricas y quieren desarrollar su vida, de manera normal, tanto social como económicamente o realizar sus actividades diarias. Muchos van a la escuela y quieren independizarse. Por eso, se necesita el acompañamiento de toda la comunidad”.