Familias que luchan, pero siguen adelante. Hoy: la historia de Brian Arquiel

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La esperanza es sin dudas generadora de energías y fuente de fortaleza. Cuando las preguntas parecen no tener respuestas lógicas, aparece como una luz, a la cual no queda más que aferrarse y confiar. Cuánto más es así cuando se trata de la vida de un hijo adolescente, que tiene todo un camino de sueños por recorrer, pero el destino le juega una mala pasada y pone a toda una familia a prueba. Esta semana El Observador destina este espacio a la historia de Brian Arquiel, un joven de 16 años, estudiante y jugador de fútbol en la categoría juvenil de ADyC, a quien en 2011 le detectaron leucemia mieloide aguda. Es un tipo de cáncer producido a nivel de los leucocitos, caracterizado por la rápida proliferación de células anormales que se acumulan en la médula ósea e interfieren en la normal producción de góbulos rojos. Actualmente se encuentra internado en un sanatorio de Buenos Aires, después de haber salido de estadíos en terapia intensiva y se prepara para un transplante de médula. Su familia está compuesta por sus padres Fabián y Liliana y sus hermanos Lucas (13) y Tadeo (6).

Su mamá dialogó con este medio acerca del difícil momento que atravesaron cuando le diagnosticaron la enfermedad a su hijo mayor, quien recordó: “Empezó teniendo muchos granitos en la cara. Después se le hizo un quiste superficial y lo operaron, sin que esto nos llamara la atención. Al tiempo comenzó a bajar bastante de peso, iba a fútbol y se cansaba más de lo habitual, cosa que me enteré por el técnico y los amigos, porque él no me decía nada. Cada vez más seguido me llamaban del colegio y me decían que estaba con dolor de cabeza, que algunos días se descomponía. El último tiempo ya no quería salir a ningún lado, ni siquiera los fines de semana. Entonces aprovechando que se había engripado por segunda vez, tomé la decisión de hacerle los análisis. Los resultados dieron mal sus niveles de los distintos componentes en sangre y el médico me derivó a Paraná sin decirme su sospecha como para no alertarme. Finalmente, la punción en la médula confirmó su enfermedad”.

A fines del año pasado Brian estuvo internado en terapia intensiva en la capital provincial, donde llegaron a aplicarle morfina para calmar sus dolores. Luego fue derivado al sanatorio Sagrado Corazón en Capital Federal, donde está desde hace 5 meses aproximadamente. “Se ha estado sometiendo a quimioterapia y sólo le resta el último bloque de sesiones, que tuvo que ser interrumpido, porque se le desarrolló una otitis media. La aparición del hongo en el oído es producto de la misma enfermedad nos dijeron los médicos, dado que al tener bajas las defensas aumentan las posibilidades de contraer este tipo de infecciones. Los chicos que padecen leucemia quedan muy inmunes, porque se les bajan los glóbulos blancos. Él tuvo una sinusitis que se le fue al oído y perdió la audición, pero ahora ya la está recuperando. Le han hecho estudios, pero no le quieren hacer succiones u otros métodos que permitan quitarle las bacterias, porque serían invasivos y dolorosos y además se corre el riesgo de tocar algún signo vital. Por otra parte, constantemente le están haciendo transfusiones de glóbulos rojos, recibe plaquetas casi todos los días y le dan una vacuna para aumentar los glóbulos blancos. Afortunadamente nunca perdió el apetito y eso lo ayuda mucho. Ha tenido altibajos, como cuando le tuvieron que sacar el catéter que le habían colocado, porque le había entrado una bacteria, que le causó manchas en la piel, en la zona del abdomen y en la pierna, pero gracias a Dios no se disiparon y lo controlaron. Estuvo un día y medio con frecuencia cardíaca baja, pero ha mejorado. Dentro de lo que es su cuadro el estado general es bueno y si no surgen complicaciones, el transplante de médula ósea está previsto para dentro de unos meses”, dijo Liliana.

El matrimonio Arquiel ha demostrado su unión y fuerza de voluntad a la largo de todo este año, en el que han sido los pilares anímicos tanto de Brian como de sus hermanos. Esta semana Liliana volvió a Crespo, para encargarse como mamá del inicio del ciclo escolar de sus otros 2 hijos, mientras que su esposo viajó a Buenos Aires como tantas otras veces, para cuidar al mayor de ellos. “Tenemos una mezcla de pensamientos y sentimientos. Nosotros y Brian estamos terminando de caer en la realidad, porque es difícil tomar conciencia, pero cuando la vuelta a casa se dilata en el tiempo, ahí uno comprende la gravedad de su salud. Tratamos de transmitirle energía positiva y fe todo el tiempo, al igual que quienes han ido a visitarlo, lo cual destaco y valor profundamente. Fue un amigo a quedarse un fin de semana con él. En diciembre también estuvieron y lo recalco porque sus compañeros lo acompañen lo fortalece mucho. Con mi marido no podemos permitirnos caer, porque estamos al frente de todo, entonces intentamos organizarnos. Él ahora está de licencia, porque se reservó sacar las vacaciones para cuando lo transplanten a Brian. Sabemos que tenemos para unos meses más de internación en Buenos Aires y son días difíciles, que sólo lo entiende aquel que pasa por lo mismo”, comentó la mamá.

(Foto: Sanatorio Sagrado Corazón donde Brian está internado desde hace 5 meses)

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