Familias que luchan, pero siguen adelante: Hoy la historia de Ángel “Perico” Pérez

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El Observador sigue publicando notas que nos hacen mirar hacia personas o familias que sufren por las más diversas razones, pero que al contarnos y compartir sus historias, alivian en algo ese dolor diario y nos hace reflexionar sobre las decisiones que una persona toma o deja de tomar para sí mismo. Así vemos que hay determinaciones que muchas veces no generan consecuencias inmediatas, pero sí a futuro, como definir cuestiones vinculadas a la salud de un hijo. Decidirse o no a someterlo a una intervención quirúrgica, o aceptar un tratamiento prolongado o simplemente acudir a un médico, cuando la dolencia todavía parece ser intrascendente. Los padres ponen lo mejor de sí para proteger a sus niños, pero a veces actúan incorrectamente, dejando legados para toda la vida. Quien sabe de estas vivencias es Ángel “Perico” Pérez, un popular y querido personaje de la ciudad (nacido en Sauce de Luna) quien fue entrevistado por este periódico. Nos cuenta que a los 2 años, mientras aprendía a gatear, fue pisado sin querer por su abuelo, lesionándolo internamente en el tobillo izquierdo, lo cual hizo que su pie creciera desviado: “Ahí empezó el problema. Cuando mis padres se dieron cuenta y los médicos me indicaron una operación, ellos no se animaron. Crecí pisando mal y me fue afectando. Tendría que haber usado un taco en el zapato, para que el hueso se vaya enderezando, pero eso no fue posible. La pierna izquierda me quedó más corta y producto del mal desgaste que hacen las articulaciones de la rodilla cuando camino, también se me complicaron”.

Muchas veces se rindió ante los esfuerzos que los médicos le pedían. Pero desde el 2005 sigue un estricto tratamiento, sobre el cual comentó: “Me hago análisis de alta complejidad que llevo al control cada 4 meses. Estoy medicado para los dolores musculares, la diabetes y la presión. He bajado 20 kilos, así como me lo habían pedido los especialistas y eso me ayudó mucho. De todas maneras, uso 2 rodilleras para evitar movimientos bruscos o que se me enfríen las rodillas en el invierno. Sin dejar de lado las pastillas, también me fricciono las rodillas con alcanfor varias veces al día y si bien es algo casero, me calma bastante el dolor que siento algunos días”.

Otro de los momentos que marcaron la vida de Pérez, fue cuando su madre lo bañó mientras tuvo paperas a los 5 años. “Los médicos me dijeron que ese problema me afectó los testículos, complicándome la posibilidad de tener hijos. Como la enfermedad tiene entre otros síntomas el dolor e hinchazón de las glándulas salivales, se me originó un desequilibrio hormonal en la tiroides, para lo cual me aplico una inyección cada 20 días”, dijo.

“Perico” Pérez es “canillita” desde hace 40 años en Crespo y zona y ha hecho del reparto de diarios y revistas su medio de subsistencia. No todas las décadas han sido económicamente buenas para él, por eso se fue atrasando en el pago de las cuotas de la vivienda que había adquirido mediante un plan bancario hipotecario. La deuda se elevó demasiado para lo que son sus posibilidades, al mismo tiempo que su salud le requería disponibilidad de efectivo para mejorar su movilidad. Este problema finalizó cuando intimado por la justicia, Pérez devolvió su casa al banco en febrero de 2011, hecho sobre el cual recordó: “Pude estirar los plazos lo más posible, porque no tenía dónde ir. Finalmente, antes de que me desalojen entregué la casa e hice un arreglo con los abogados, que me dieron $10.000 por la entrega voluntaria de la llave. Con ese dinero me pude comprar una moto Guerrero nueva, que me resulta de gran ayuda para mi trabajo. Muchos vecinos se solidarizaron conmigo y me asistieron el primer tiempo, e incluso la Municipalidad me dio en préstamo una casa en el Plan para la Tercera Edad ‘Madre Teresa de Calcuta’, ubicado entre Alem y Güemes”. El conocido canillita comentó con emoción que no se desprenderá de su antigua moto, que adquirió en 1996 y que lleva ya 16 años como medio que le permite llegar en tiempo y forma a cada cliente.

Ángel sostuvo que la fe le ha dado a lo largo de toda su vida las fuerzas necesarias para sobreponerse a las adversidades y agregó: “Rezo todos los días y en los momentos más duros me encomiendo a la Vírgen del Rosario de San Nicolás, a la que me aferré cuando se murió mi mamá. Como creyente aprendí a no detenerme nunca y doy gracias a Dios porque mucha gente me aprecia y aparece en mi camino cuando más la necesito…”.

 

 

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