Familias que luchan pero siguen adelante. Esta semana la historia de Roque Tomás Correa

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familias [1600x1200]El Observador sigue publicando historias de familias que fueron y son ejemplo de constancia, esfuerzo y sacrificio y que con mucha fortaleza, buscan superar los obstáculos que la vida les puso en su camino. Esta semana conocemos la historia de Roque Tomás Correa, de solamente 2 añitos, quien padece de Síndrome de Down, que recordemos es un trastorno genético causado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21 (o una parte del mismo), en vez de los dos habituales.

Roque tiene 2 hermanitos (Máximo de 7 y Martina de 4) y su mamá es Sonia Ferreira, quien en diálogo con El Observador recordó que su hijo nació el 14 de junio de 2012, por parto normal en Paraná y con solamente 36 semanas de gestación. Explicó que “en esos primeros días de vida, no se quería alimentar, es decir, no aceptaba ni el pecho, ni la mamadera, por lo que lo trasladaron al Servicio de Neonatología del Hospital San Roque. Una vez que le dieron el alta, pudimos ir a nuestra casa, pero al mes, se empezó a descompensar. Él nació con una cardiopatía, que según me explicaron los médicos, sería por el mismo síndrome. Fue operado en Rosario y tratado en otras ciudades, hasta en el Hospital Garrahan estuvimos. Hoy se está recuperando, pero presenta un retraso, por lo que está haciendo recién las cosas que tendría que haber hecho al año” dijo la mamá.

Sonia expresó que “después de que le dieron el alta por primera vez, notábamos que se estaba hinchando, por lo que lo llevé a Paraná dos veces y me dijeron que era normal. Hasta ese momento, nadie me había dicho que era un chico Down. Días después, mientras le estaba dando el pecho, vi que respiraba con mucha dificultad, por lo que no esperé y lo llevé nuevamente a los médicos para que me den una respuesta. Ahí entró en un estado de shock, fue internado, le daban la leche por goteo… En ese momento, la gente me ayudó muchísimo, ya que no tengo mutual y los gastos fueron muchos”.

La mamá explicó que “a la operación, que fue a los 7 meses, entró con 3,200 kg, con un cuadro de desnutrición crónica, ya que podía consumir solamente una cierta cantidad de leche, porque si le dábamos demás, se hinchaba y corría muchos riesgos. Fueron momentos difíciles, porque había que atender a mis otros 2 hijos chicos también y en ese sentido, me ayudó mi suegra, que los llevaba a la escuela o a su casa. A ellos, por mucho tiempo, no los pude ni ver, porque vivía con ‘Tomy’ internada”.

Sonia expresó que “ahora debe hacerse continuos controles cardiológicos, pero nos informaron que puede llevar una vida prácticamente normal, es más, quedó con un solo medicamento. Sí debe hacer tareas de estimulación y de fonoaudiología. Fue una etapa dura la que pasamos, pero de mucho aprendizaje. Lo más importante es que él está bien, que sus hermanos lo adoran, al igual que toda la familia y que gracias al apoyo de muchas personas, estamos saliendo adelante”.