Familias que luchan pero siguen adelante. Esta semana la historia de Julio Ferster

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Julio FersterEl Observador sigue publicando como hace varios años, historias de vida de familias que fueron y son ejemplo de constancia y fortaleza y de personas que tuvieron obstáculos en el camino y que con deseos de superación, pudieron sobrellevar esas dificultades propias que la vida les deparó. Esta semana dialogamos con Julio Ferster, un joven de Crespo, que hace casi 2 años tuvo un tremendo accidente laboral, sufriendo la quemadura del 54% de su cuerpo. Tiempo después, mientras trabajaba de remisero, volcó con el auto que manejaba en Ruta Nº 32 y milagrosamente salvó su vida, tras impactar contra un poste de energía eléctrica.

Julio cuenta que “nací el 1 de abril de 1982, mis padres son Ricardo Ferster y Alicia Hollman y hasta el 12 de octubre de 2012, tenía una vida normal. Ese día, trabajando en una casa de campo, queriendo remendar un tanque de agua y usando una pintura con muchos componentes químicos, al encender el soplete, se expandieron las llamas y me quemé una gran parte del cuerpo. Cuando me di cuenta que era fuego, lo primero que hice fue subir por la escalerita, con la mala fortuna de que pegué la cabeza en el borde y caí de nuevo al lugar donde estaba el fuego. Nuevamente alcancé a salir, empecé a gritar y un hombre que estaba trabajando conmigo, me llevó al hospital de Crespo, en la camioneta de mi papá. Allí me atendió el Dr. Juan Pablo Schonfeld, quien me derivó inmediatamente al ‘San Martín’ de Paraná, porque se dio cuenta que tenía quemaduras internas. En un primer momento, sentí un fuerte dolor, pero después, como me había afectado los nervios sensitivos, no percibía nada, igual veía que esto era grave. En Paraná me hicieron las curaciones, me anestesiaron y desde ese momento, no recuerdo nada más, hasta que me desperté en el Instituto del Quemado, en Córdoba, luego de un mes”.

Ferster, quien tiene 2 hijos, de 6 y 9 años, contó que si bien la atención en dicho centro asistencial era gratuita, “hubo muchos gastos que afrontar y en eso, tengo que destacar el apoyo de mis padres y mis hermanos. Se tenían que pagar estadía y algunas cremas y medicaciones. La comunidad de Crespo también me ayudó, porque hubo rifas y venta de pollos, para comprar un chaleco, vendas, siliconas y demás y la gente colaboró”.

Cuenta que después de este grave accidente, le quedaron marcas en el torso y brazos, en los que tiene ciertas limitaciones de movilidad, pero con esperanza, afirma que “paulatinamente, me estoy recuperando. En septiembre próximo tengo que ir a hacerme el último control, pero en general, la recuperación va muy bien. Ahora tendría que hacerme una cirugía en uno de los brazos, que es lo que me estaría faltando hacer”.  

Una vez que le dieron de alta y como no podía realizar tareas de albañilería, ingresó a trabajar en una remisería como telefonista y poco tiempo después, como chofer. Pero otra vez estuvo cerca de la muerte. Cuenta que “el 11 de octubre de 2013 iba para la zona de Seguí a buscar un pasaje, cuando ‘mordí’ la banquina y perdí el control del auto, que impactó contra un poste de luz. Me fracturé la clavícula y me disloqué el hombro. Fue como una segunda oportunidad, porque fue un milagro que haya salido vivo, incluso el auto no sirvió más… Yo creo que son pruebas de la vida y que Dios te pone para que uno se de cuenta de que hay cosas que uno debe cambiar. Después de todo esto, veo las cosas de otra manera. Por ejemplo, a mis hijos no les daba la importancia que tenía que darles. Ahora trato de estar cada vez más tiempo con ellos”.

Julio volvió a la función de albañil, hace trabajos por su cuenta, pero por el momento, en obras chicas. Afirma que necesita de este trabajo para mantener a su familia, por lo que día a día lucha con esfuerzo y perseverancia para salir adelante. Y no duda en afirmar que “antes de pedir, tengo primero mucho que agradecer”.

– ¿Sintió que en algún momento era el final de su vida…?

– No. Cuando me ocurrió lo de las quemaduras, mientras estuve consciente, siempre traté de pelearla y de lucharla por mi familia y fundamentalmente, porque quería volver a ver a mis hijos…