Explican cómo aprovechan los efluentes de un feed lot para nutrir el suelo con fines agrícolas

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Una empresa agropecuaria ubicada en la localidad santafesina de Chañar Ladeado, implementó un novedoso modelo de engorde intensivo que desarrollaron investigadores del INTA de Concepción del Uruguay. Además de aumentar el bienestar animal y obtener ganancias de peso similares a las de un feed lot convencional, pero en una superficie mayor, aprovechan el estiércol descargado por los animales para mejorar la nutrición de los suelos destinados a agricultura. Este proyecto fue presentado en el 26° Congreso AAPRESID, que se llevó a cabo en Córdoba, del 8 al 10 de agosto y que tuvo el enfoque puesto en el agregado de sustentabilidad a las distintas actividades agropecuarias.

Sebastián Vittone, especialista de la mencionada unidad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, explicó que el modelo fue evaluado en condiciones experimentales y en diferentes situaciones agroecológicas. “En todos los casos, el nivel de fósforo incorporado al suelo, a través de las heces, en un ciclo de engorde de 100 días, fue compatible con las necesidades de un cultivo agrícola de alto potencial de rendimiento”, indicó.

Los ensayos se realizaron en una zona altamente competitiva para la producción de cultivos. Estos suelos, molisoles, con buen drenaje y napas freáticas a un metro de profundidad, garantizan rendimientos de 120 y 45 quintales por hectárea en maíz y soja, respectivamente. “Para lograr esos rendimientos, la fertilidad del suelo es un pilar fundamental”, reconoció Vittone. No obstante, el especialista advirtió que durante los últimos 10 años, la zona sufrió una marcada disminución en el contenido de nutrientes, debido a la alta demanda de estos cultivos, que comprometió a los agricultores a incorporar más fertilizantes y a elevar el costo de producción, para compensar la situación.

El sistema de engorde intensivo desarrollado por el INTA de Concepción del Uruguay permite integrar la actividad agrícola y consiste en asignar un mínimo de 100 metros cuadrados por cabeza y rotar los animales entre las parcelas. “De esta manera, se reduce la formación de barro, se minimizan los olores desagradables y no se contamina el agua de napa o de cauces superficiales”, enumeró Vittone, quien destacó que, por el bajo impacto ambiental del sistema, se lo conoce como “feedlot ecológico”.

Para el técnico, este modelo permite alcanzar resultados de eficiencia animal similares a los de un feed lot industrial, con una ganancia diaria de peso por encima del kilo, gastos mínimos de infraestructura y baja carga operativa. “Mantiene las reglas de sistema intensivo de producción de carne, pero preservando el bienestar animal y el ambiente”, aseguró.

En el caso del establecimiento de Chañar Ladeado, el rodeo de cría es manejado bajo el modelo de “Cría Bovina Intensiva”, mientras que las vacas pastorean rastrojos de cosecha gruesa en otoño-invierno y pasturas en primavera-verano, época de mayor demanda nutricional de los vientres. La tasa de preñez es de entre el 92% y 96% y realizan creep feeding (el ternero recibe algún tipo de suplementación en su alimentación, además de consumir la leche materna y el forraje del potrero), se explicó.

Luego del destete, los terneros ingresan con más de 200 kilos al engorde terminal hasta alcanzar los 340 kilos de peso vivo, aproximadamente. Con el objetivo de “preservar la tierra”, la empresa adoptó el sistema de “Feed lot Ecológico Rotativo” (FER), como lo rebautizaron localmente, en lugar de realizar el engorde en un feed lot convencional.

Tras un ciclo de producción en el sistema FER, el aumento de peso vivo se estableció en el orden de un kilo por animal por día y el promedio general de conversión fue de 5,9 kg. de alimento por kilo de peso vivo ganado. En tanto, “el resultado más esperado fue el de fertilidad de suelo obtenida por la acumulación de las deyecciones animales”, señaló Vittone.

El vínculo con los productores surgió hace más de diez años y, “actualmente, el objetivo es continuar con la transferencia de información y de resultados productivos del engorde terminal”, explicó el técnico, quien anticipó: “En adelante, está previsto realizar análisis de suelo para evaluar la fertilidad remanente luego del encierre y su impacto en el rendimiento de los cultivos de maíz y soja que se implantarán en la próxima campaña agrícola”.