Excesivo uso de auriculares puede provocar graves problemas

Muchas personas suelen poner un volumen alto, mientras usan los auriculares, lo que aseguran especialistas médicos, puede dañar con el tiempo, gravemente los oídos y causar incluso otros trastornos. Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, para 2050, una de cada diez personas padecerá algún grado de discapacidad auditiva por ese motivo, por lo que se recomienda, extremar los cuidados para no padecer estos problemas.  Si tenemos en cuenta el último censo, la población argentina entre los 10 y 24 años, representa el 25,79% del total. Se calcula que el 30% de esa franja, tendrá trastornos auditivos en la adultez, precisamente por el excesivo mal uso de los auriculares. Esto significa que más de 3.000.000 de personas padecerían estos trastornos, con pérdida de audición irreversible y evitable, que condicionará su calidad de vida. La “contaminación auditiva” produce acúfenos (zumbidos permanentes), ansiedad, taquicardia y constituye un factor de bajo rendimiento intelectual y estrés. A eso se suma el riesgo de accidentes, por caminar, manejar, cruzar la calle y el paso a nivel con esos equipos.

Estudios e investigaciones han demostrado que el aumento de la exposición a sonidos fuertes en lugares de ocio es cada vez mayor. Sucede en boliches bailables, bares, cines, conciertos, eventos deportivos e incluso gimnasios. Con la popularización de la tecnología, algunos dispositivos, como los reproductores de música, suelen escucharse a volúmenes perjudiciales y durante largos períodos de tiempo.

De usarse los auriculares, una de las principales recomendaciones es realizar el ajuste correspondiente del equipo, para que se accione, el limitador de volumen del reproductor de música. Hay legislaciones vigentes en algunos países, que establecen que todos los que se venden, incluidos los teléfonos móviles, deben tener un límite estándar de salida de sonido de 85 dB (decibelios) automático con el encendido. ¿A cuánto equivale esa cantidad? Para tener una mejor noción, un avión despegando son 140 dB; un martillo neumático: 130 dB; petardos y pirotecnia: 110 dB. Escuchar música a 85 dB es como estar durante el mismo rato expuesto al ruido constante del tráfico. Aumentar voluntariamente ese límite a los 100 dB, se aproximaría al de los petardos, pero con un sonido constante. Pero el volumen no es el único factor que se debe tener en cuenta a la hora de proteger los oídos, sino también el tiempo de exposición.

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