Espirometría: ¿Qué es y en qué casos se recomienda?

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Son muchas las enfermedades que pueden afectar al aparato respiratorio. Sus manifestaciones más frecuentes suelen ser cansancio, tos, dificultad para respirar y fatiga ante determinados esfuerzos. Un diagnóstico precoz puede incrementar las posibilidades de recuperación del paciente y es la espirometría el primer estudio que realizan los neumonólogos a la hora de identificar una enfermedad. Se trata de un estudio cada vez más utilizado y recomendado para evaluar variados síntomas, ya que es sencillo, no invasivo y de bajo costo. Suele constituir el primer escalón de diagnóstico de todo síntoma respiratorio y en manos especializadas, “puede aportar información sobre el funcionamiento de pulmones, bronquios, tráquea, músculos respiratorios, entre otros órganos”.

El mismo puede ser utilizado desde los 3 años de edad en adelante, no requiere muestras de sangre, anestesia, ayuno y se efectúa en alrededor de 20 minutos. El paciente debe sentarse en una silla y soplar fuerte varias veces dentro de un aparato diseñado especialmente, con lo cual será posible medir el volumen de aire exhalado (disminuido en diversos cuadros) y detectar trastornos que comprometan el pasaje de aire a través de los bronquios.

“Si el paciente es fumador, se le pedirá que se abstenga de hacerlo una hora antes del estudio, como también se le recomienda no ingerir una comida abundante y no realizar ejercicio físico intenso al menos desde 2 horas antes del test. Los valores de capacidad respiratoria y velocidad del flujo aéreo así obtenidos son comparados con valores de referencia surgidos de los estudios realizados en población sana, tomándose especialmente en cuenta la edad, la raza, el sexo y la talla del paciente para realizar dicha confrontación” comunicaron a El Observador desde la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

Un informe de la entidad, para el cual se contó con el asesoramiento del Dr. Santiago Arce (MN 111.838), señala que se recomienda la espirometría, si la persona “siente síntomas respiratorios tales como tos, catarro, silbidos en el pecho o falta de aire al hacer esfuerzos; si es fumador o ex fumador; si tiene una enfermedad respiratoria ya diagnosticada, como asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), fibrosis pulmonar u otras vinculadas al hábito de fumar. En esos casos, el estudio se realiza en forma periódica para controlar la evolución y valorar la respuesta al tratamiento instituido. Además se aconseja si la persona está involucrada en actividades laborales vinculadas a industria minera, textil, química, metalúrgica, maderera, entre otras. Para ello, deberá controlarse al comienzo de la relación laboral y luego, a intervalos regulares, dependiendo del tipo de riesgo”.