En defensa del maíz y la vida

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maiz-Agrupaciones sociales y vecinos independientes de Entre Ríos firmaron un documento que se denomina declarar al maíz “semilla venerable e inviolable” de Abya Yala (América) y el planeta, y a considerar delito de lesa humanidad la manipulación genética de esta gramínea con cuna en este continente.

La Declaración se basa en principios precautorios para advertir los riesgos de la tecnología de punta y el sistema agrícola a escala, que pueden provocar estragos en la biodiversidad y en la especie humana en particular.

El documento sostiene que los inventores de semillas transgénicas no tienen derecho a usar el nombre de la semilla natural, es decir: pide que se les prohíba usar el sustantivo “maíz” para denominar organismos modificados, con el fin de evitar confusiones.

Insiste en que la manipulación genética y el cultivo con agrotóxicos están poniendo en riesgo la salud de vegetales y animales, entre ellos la especie humana, y llama a crear en la región litoral un reservorio libre de organismos genéticamente modificados –OGM-.

La Declaración dada a conocer hoy lleva al pie numerosas firmas, algunas de estudiosos de conocida trayectoria en el medio, y miembros de centros de estudios, gremios de trabajadores, programas de extensión universitaria y organizaciones ecologistas. La avalan estudiantes, obreros, gremialistas, docentes, economistas, escritores, ecologistas, periodistas, artistas, investigadores, cooperativistas, profesionales de diversos rubros, y militantes sociales y culturales de la región litoral.

Bajo el título “Declaración en defensa del maíz y la vida”, los firmantes se muestran confiados en que el avance de la conciencia sobre los derechos ligados al maíz “servirá de tracción para la liberación de todas las semillas y para la soberanía alimentaria”.

Dicen que el texto será difundido en universidades, organizaciones ambientales, legislaturas e instituciones diversas, y tomado como base para los estudios y debates en torno de los transgénicos, las patentes sobre las semillas, la producción con agroquímicos a escala y la relación del hombre con la tierra y la biodiversidad.

 

Los impulsores: La Declaración fue firmada por miembros del centro de estudios Junta Americana por los Pueblos Libres –JAPL-, la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos –Agmer- Seccionales Paraná y Federación, el Programa de Extensión “Por una Nueva Economía, Humana y Sustentable” (cátedras de Economía y Periodismo Económico) de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, el Foro Artiguista Entrerriano, el Foro Ambiental Waj Mapu, el Grupo de Reflexión Ambiental Mingaché y personas particulares.

Fuertemente anticapitalista, el documento ataca, sin nombrarla, a la empresa Monsanto, principal beneficiaria del sistema de patentes, transgénicos y uso de herbicidas e insecticidas a escala continental, y a otras similares que acaparan el negocio de venta de semillas (como Cargill), patentes, sustancias químicas e impulsan el sistema de producción mediante pooles especulativos.

El texto llama a “reconocer el derecho de los pueblos a defenderse contra la codicia que está acelerando el camino a la destrucción de los alimentos y la vida”.

Fechada en Entre Ríos, en enero de 2013, la Declaración tiene veinte puntos y una extensa fundamentación posterior y lleva este acápite: “a 180 años de la usurpación británica/europea de las Islas Malvinas del Abya Yala, y a 200 años de las Instrucciones artiguistas del año XIII”.

 

Los primeros cinco puntos dicen textualmente: “1-Declarar al maíz (Zea mays) semilla venerable e inviolable de Abya Yala y el planeta, alimento sustancial de la especie humana”.

 

“2-Desconocer toda patente privada o propiedad intelectual sobre la semilla o la planta del maíz. 3-Luchar contra toda norma o proyecto que condicione la libertad individual, familiar y colectiva en la siembra del maíz, que ponga en riesgo sus extraordinarias condiciones alimenticias o atente contra las variedades. 4-Impugnar el uso de granos de maíz para combustibles e impulsar todas las acciones tendientes a facilitar el cultivo del maíz en forma sustentable y el uso de sus derivados en la lucha contra el hambre”.

 

“5-Exigir a las autoridades nacionales, provinciales y locales que las personas, empresas o estados que hayan producido mutaciones genéticas en el maíz sean impedidos de usar la palabra maíz o cualquier otro nombre vulgar del maíz en sus variedades y estados. Esto, hasta tanto los transgénicos sean erradicados de nuestros territorios”.

 

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