“El Iritrack es una caja que salva vidas”, dijo el encargado de la seguridad del Dakar

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“El Iritrack no es una caja vacía, es una caja que salva vidas”, dice Cedric Pulmaire, quien comanda el equipo que se encarga de la colocación, la lectura y el funcionamiento de estos dispositivos de seguridad y de seguimiento satelital con los que están equipados todos los vehículos del rally Dakar.

 

 

Este francés, economista de profesión, pone especial énfasis en la frase no sólo porque está hablando de su trabajo específico en el rally, sino porque desde los cinco años que corre en moto y sabe lo que puede ser perder a un amigo en competencia porque el auxilio no ha llegado a encontrarlo a tiempo.

 

 

“Esta cajita es vital porque cada minuto es valiosísimo cuando alguien sufre un accidente”, enfatizó y explicó que “si un competidor tiene un problema y dispara la alarma, en cinco minutos estará siendo subido a un helicóptero”.

 

Con la llegada del Iritrack al Dakar en 2005 las cosas cambiaron rotundamente porque antes un “piloto podía estar horas tirado, muriendo de a poco, sin ser localizado o simplemente se perdía para siempre en la arena del desierto africano”, relató a Télam un piloto francés que tiene 25 rallys Dakar encima.

 

En el primer Dakar sudamericano, en 2010, el motociclista francés Pascal Terry, de 49 años, murió de un edema agudo de pulmón al costado de un camino en La Pampa y pasó largas horas hasta ser encontrado. La organización reconoció “errores en la cadena de información en París”, pero informó que el Iritrack había funcionado como correspondía y estimó que el piloto no había llegado a activar la alarma de emergencia.

 

La caja en cuestión mide poco más de 10 centímetros, es azul y tiene cuatro botones: los dos primeros son el amarillo, que la pone en funcionamiento; y el verde, que utilizan los pilotos para avisar que están detenidos pero sin problema existente.

 

Hay otro azul, a través del cual se puede establecer una comunicación directa con los pilotos o escuchar qué es lo que pasa en el vehículo. “Si se trata de un auto, podemos escuchar qué es lo que pasa adentro, desde gritos y hasta el silencio mismo, que es lo que más preocupa”, apunta Cedric.

 

Finalmente, el rojo que es la alarma que activa el competidor en casos extremos y que involucra daño físico. De todas maneras, el sistema permite la localización en caso de que un participante no hubiera podido activar el botón.

 

“No soy técnico pero llegué y mejoré el sistema. Eso sí, ese año no dormimos nada de nada”, rememora de aquel debut.

Hasta 2004 los vehículos del Dakar estaban equipados sólo las balizas como las de la náutica para ser localizados en caso de accidente, y si bien, el Iritrack les quitó protagonismo, éstas se siguen utilizando porque son autónomas y no sufren daños en caso de accidente.

 

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