Dirk Hinnenthal: El pastor que donó un riñón a un feligrés

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27 Dic 2011 antes del transplante [1600x1200]El Pr. Dirk Hinnenthal es oriundo de Alemania y después de vivir en distintos países de América y Europa, se afincó a partir de 2013 en Crespo, para cumplir su función pastoral. Mientras residía en Estados Unidos, donó uno de sus riñones para un feligrés que en ese momento lo necesitaba, en un acto de solidaridad y valentía que merece ser destacado.

Dirk, en diálogo con El Observador, expresó que “considero que lo que hice, fue una obra que Dios hizo conmigo. Estaba viviendo en Houston y me encontré con esta persona, que tiene prácticamente mi edad y con la necesidad de recibir un riñón en donación. Me pidió el 8 de enero de 2011 que le escriba una nota para publicar, buscando precisamente a un donante. En una charla que tuve con él, sentí que Dios me tocó y me marcó los pasos que debía seguir. A Dios me dirigí a través de la oración, hasta ese momento, sin compartirlo con nadie y a los 2 meses, se lo comenté a mi esposa Milca, que se mostró de acuerdo con que yo sea el donante. Nos reunimos con Omar (la persona que recibió su riñón), con sus 2 hijos y su esposa y le comenté la decisión que había tomado. Fue un momento muy emocionante: nos paramos las 2 familias (tengo 3 hijos) y elevamos una oración, agradeciéndoselo a Dios. Hay un concepto bíblico que dice ‘el que da más, no tiene menos’ y aprendí que se puede aplicar”.

Hinnenthal, quien desempeña funciones pastorales en la Iglesia Cristiana Evangélica y que en sus tiempos libres, practica tenis (es uno de los participantes del Circuito Zonal Master) expresó que “el riesgo de una cirugía siempre está, pero entendí desde el principio hasta el fin, que era una obra de Dios y que iba a funcionar para el recibiente y que yo, iba a quedar sin problemas. Desde un primer momento, Milca me apoyó, porque ella también creyó que Dios estaba dirigiendo las cosas y solamente pedimos que él confirmara que sí o que no a este proceso… Hubo múltiples oportunidades como para que el hospital me diera ‘luz roja’ por una razón u otra o nosotros mismos podíamos retirarnos si sintiéramos que no estábamos preparados, pero eso no pasó, el proceso siguió y Omar recibió el riñón que tanto necesitaba”.  

Dirk acotó que “la Iglesia en la cual estábamos sirviendo, en Houston, nos apoyó plenamente y eso fue importante, ya que tuve un proceso de recuperación después de la intervención. Paulatinamente fui mejorando, hasta que pude asumir todas mis responsabilidades nuevamente. El trasplante no fue muy complicado. Me dijeron que debo cuidarme, que yo siempre lo hago y no suelo tener muchos problemas de salud. En cuanto a lo emocional, me mantuve igual durante todo el período, antes y después y en lo físico, no hay nada que valga la pena mencionar. Hay un mínimo dolor que lo mantengo, pero me sirve para acordarme de mi hermano de la fe, de Omar y como secuela, siento una leve merma de energías, pero eso me ayuda a que no sea tan eléctrico” comentó.  

Finalmente agregó que “me siento muy enriquecido de haber pasado por esa experiencia y me siento un privilegiado también, porque en realidad, con una obra encomendada por Dios, uno está ayudando a otro ser que lo estaba necesitando”.