Destacan cómo las nuevas tecnologías generan mejores formas de producción

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Tecnologías mejoras de producciónLas nuevas tecnologías pueden hacer más eficiente el uso de los recursos, minimizar los riesgos ambientales, proteger la biodiversidad y cuidar el impacto de las actividades agrícolas. En un reciente simposio sobre soja y maíz, organizado por la empresa Syngenta, se pudo ver cómo las tecnologías generan mejores formas de producción y permiten explorar nuevos techos de rendimiento. En la apertura del evento se explicó “el manifiesto interés de la compañía en aportar a la seguridad alimentaria, dando soluciones a un mundo que crece y contribuyendo a generar un cambio en la producción agropecuaria a nivel mundial”.

Hernán Pettinari, directivo de la mencionada empresa explicó que “se está trabajando sobre el control de estrés biótico y abiótico. El primero tiene que ver con toda la tecnología que hoy está disponible para el control de malezas, enfermedades y plagas, estas últimas con eventos biotecnológicos, tratamiento de semillas e insecticidas y manejo y rotación. Entre los factores de estrés abiótico se está trabajando en herramientas que van a ayudar a los cultivos a solucionar el déficit hídrico y mecanismos basados en la utilización de microorganismos, hongos y algas que permitan un mayor aprovechamiento de los nutrientes básicos como el nitrógeno, fósforo o potasio”.

El Ing. Agr. Gustavo Maddoni, de la Universidad de Buenos Aires, se refirió a la fecha ideal de siembra del maíz. Según explicó, “a medida que los cultivos logran cobertura, incrementan la interceptación de radiación y su tasa de crecimiento. Cuando llegan a plena cobertura maximizan su tasa de crecimiento según el valor de radiación incidente. Se debe buscar la fecha de siembra que conjugue buen potencial con bajas limitaciones abióticas. El atraso en la fecha de siembra impacta positivamente en el balance hídrico durante el período crítico del maíz. En años neutros y húmedos se encuentra buen balance hídrico desde octubre y en los secos la recomendación es demorar la siembra para diciembre”.

En cuanto a la soja, la Ing. Marcela De la Vega (INTA) sostuvo que “la etapa más crítica del cultivo es la activa producción de vainas. En ambientes de alta calidad, la clave es la captura de radiación solar con temperaturas en el rango óptimo… Si hay posibilidades de estrés terminal se aconseja bajar la densidad de plantas para evitar el consumo excesivo de agua en el período crítico y durante el llenado”.

Carlos Becco, director de Soja de Syngenta, presentó a cinco investigadores que hoy están trabajando en soja en diferentes partes del mundo. Actualmente, a través de ellos, la compañía avanza en el análisis de estabilidad de rendimiento para variedades que puedan adaptarse mejor a ambientes desfavorables; programas de mejoramiento para controlar la roya de la soja (una enfermedad muy agresiva que si no se la maneja adecuadamente puede tener entre un 70% y un 80% de pérdida de rendimiento); resistencia a lepidópteros en soja combinando proteínas, entre otros tremas.

El Ing. Diego Álvarez, de la empresa Lares, que hace monitoreo de insectos, remarcó que las principales plagas en soja son el complejo de orugas y la chinche de los cuernos, mientras que los picudos, sobre todo el caso de Rhyssomatus subtilis, sigue siendo un gran problema para el NOA. Entre los monitoreos presentados se destacó el crecimiento de chinche de los cuernos que acompaña la rotación y pasa del maíz al trigo y de ahí a la soja, manteniéndose siempre en el campo.