Decoración: Cómo usar el color para levantar el ánimo

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El color de las paredes de una casa influye en el estado de ánimo, tanto positiva como negativamente. Cómo elegir el tono adecuado para promover el bienestar y la buena onda.

La cromoterapia o colorterapia es una técnica empleada en medicina alternativa que utiliza la gama cromática como elemento curativo, estimulante o antidepresivo. Sucede que los colores influyen en el estado de ánimo y cada tono es capaz de transmitir sensaciones diversas.

Las mudanzas, la vida actual y hasta el popularizado estrés cotidiano suelen resultar muy estresantes. Por eso, los especialistas en decoración recomiendan utilizar el color para recuperar la energía…

AMARILLO: Pintar tu habitación de un amarillo alegre te sacará una sonrisa cuando abras los ojos por la mañana. Es un color que suele parecer más luminoso una vez pintado en la pared que en la carta de colores, por eso es conveniente elegir un par de tonos más claros para el dormitorio para que no resulte demasiado estimulante.

AZUL: Los azules crean la combinación de colores fresca y sumamente relajante. De hecho, son tan apacibles que pueden bajar el ritmo cardíaco, te ayudan a relajarte al final de un largo día y levantarte totalmente renovado.

NARANJA: Los naranjas luminosos dan un aire vivo y retro y, por su intensidad, suelen quedar mejor como tono de resalte. Si querés pintar toda la pared de naranja, el terracota y los tonos cobre son una buena opción para un diseño de dormitorio más sutil.

VERDE: Representa el equilibrio perfecto entre la vitalidad y la relajación, por eso es ideal para los dormitorios. Pintá las paredes con tonos energético para que te den un poco de fuerza por las mañanas, o elegí tonos marinos para generar un look sereno y dinámico a la vez.

VIOLETA: Es uno de los tonos de la escala cromática que más tranquilidad transmite, ya que da sensación de relajación y bienestar. También tiene fama de favorecer a la meditación, justamente lo necesario para favorecer el descanso al final del día.

DATO: Si no te animás a los colores tan fuerte en pleno, probá con el efecto degradé. Colocá el color puro en la parte inferior de la pared y difuminálo hasta el blanco en el punto central.