Deberán declarar el cardenal Karlic y los obispos Puíggari y Maullión, por el caso Ilarraz

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tribunales de entre riosTras el rechazo al pedido de prescripción de la causa por parte del defensor del cura Justo José Ilarraz, que se le sigue por el supuesto abuso de adolescentes a su cargo cuando era prefecto de disciplina en el Seminario de Paraná, la querella señaló que los obispos Juan Alberto Puíggari, Mario Maullión y el cardenal Estanislao Karlic deberán declarar como testigos.

Uno de los querellantes, Álvaro Piérola, recordó que mientras se resolvía esta cuestión, se ha seguido colectando y produciendo pruebas, siendo incorporadas junto a otros elementos a la investigación. “En realidad, el pedido de prescripción se tramita en un expediente aparte. El expediente de la causa continúa y se fueron produciendo más pruebas mientras tanto. No se suspende”, aclaró el profesional.

Hasta ahora, los prelados venían negándose a declarar con el argumento de que la Justicia debía definir si los delitos habían prescripto o no.

“Ellos (por los prelados) pueden optar por declarar por escrito o que el tribunal se constituya en sus despachos, pero no pueden negarse a declarar. Han dicho que no está resuelta la prescripción. Declarar como testigo es una carga pública, no se pueden negar ni poner condiciones”, aclaró Piérola.

Los obispos pueden evitar asistir a los estrados judiciales y eso está contemplado en el Código Procesal Penal, prerrogativa que se extiende también a autoridades nacionales y provinciales, diplomáticos y militares.

A nivel nacional, el antecedente más mediato remite a la declaración como testigo de Jorge Bergoglio cuando todavía era arzobispo de Buenos Aires, en la causa por el secuestro de los curas jesuitas Francisco Jalics y Orlando Yorio. El ahora papa Francisco declaró en su despacho de la Catedral Metropolitana porteña, hasta donde se desplazaron los funcionarios a cargo de la audiencia.

Por otra parte, Piérola destacó los fundamentos donde la jueza Marcela Davite cuestionó a la jerarquía eclesiástica paranaense por “privilegiar la impunidad de quien habría cometido gravísimos hechos contra la integridad sexual de menores de edad”, según afirmó.

“Ha llamado las cosas por su nombre y es lo que esperábamos. Esto marca de alguna manera lo complejo de la cuestión. Estamos frente a un caso de un sacerdote de la Iglesia Católica y el factor de poder que eso conlleva en sí mismo”, subrayó.