Crespo: Un padre que celebra su día con sus hijos “del corazón”

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Hogar nuevo amanecerEste domingo se celebra el Día del Padre y a modo de homenaje por esta celebración, El Observador visitó el Hogar “Nuevo Amanecer” de Crespo y dialogamos con  Carlos Sigdwar, el papá “del corazón” de los jóvenes a los que la mencionada institución les dio cobijo, prácticamente desde su nacimiento. “Hoy son 8, pero en total pasaron 30 chicos a lo largo de estos años” dijo “Carlitos”, quien acotó que “con mi esposa (Susana Meccia, fallecida), por naturaleza no pudimos tener hijos, pero sí a todo estos chicos y uno adoptivo, llamado Lucas, que actualmente tiene 20 años. Con él se dio una situación muy particular: no era que estaba en el grupo del Hogar, sino que una señora no podía criarlo y nos confío su cuidado. Esta es una forma de vida que elegimos. Cuando llegamos a esta entidad, estaba en ese momento la figura de ‘padre sustituto’. Estos chicos están con nosotros desde que tenían 2 ó 3 años y ya forman parte de nuestra familia. Gustavo (Sosa) por ejemplo, que es empleado de LAR, hace 27 años que está con nosotros, al igual que Roberto (otro de los internos). A uno, cuando es joven, le gustan los desafíos. Hay personas que nos decían que a los 23 años (que era la edad que tenían cuando emprendimos este desafío), no íbamos a funcionar, pero las circunstancias nos fueron marcando que sí lo podíamos llevar a cabo. Creía que a este trabajo lo íbamos a hacer un tiempo solamente, pero la vida en estos hogares está vinculada muchísimo con la parte afectiva. Es difícil desprenderse de esos vínculos y eso nos llevó a que la vida transcurra con esta misión”.

Sigdwar contó que “funcionamos como una familia común. Contamos con la ayuda de 2 celadoras, una cocinera, una psicóloga y personal de administración, eso hace que yo pueda desarrollar mi actividad particular (se desempeña como empleado, en el Consejo General de Educación de Entre Ríos). Tengo que agradecerles a todas estas personas que nos ayudan, porque el sueldo que reciben no es oneroso, sino que es algo voluntario, lo que le puede dar la comisión. Quien está acá es porque lo siente, no por fines de lucro. Ahora sin mi señora, es mucho más difícil, porque es como que uno está solo en todas las decisiones cotidianas. Este año estoy afectado a la Coordinación de Mediación y Convivencia del CGE, por lo que viajo permanentemente por la provincia, implementando los acuerdos escolares de convivencia y dando charlas a docentes y padres. Las experiencias de vida que he tenido, me posibilitan tener estos encuentros. Ver los errores que he cometido también, porque de eso uno también aprende y lo transmite. Nuestra función es precisamente decir lo que hemos hecho mal, para que otro no lo repita. Entender determinadas situaciones, como un berrinche o un llamado de atención de un menor…  todas esas cosas son enseñables y la experiencia indica eso”.

Finalmente, Sigdwar contó que pasará el día junto a sus hijos y expresó que “siempre los fines de semana es cuando más juntos estamos, porque no hay personal. Entonces ahí me toca la cocina, lavar y ordenar y a veces me acompaña mi madre… Como institución, el objetivo es tener un edificio propio que nos permitiría tener más recursos para que funcione solo. En este momento, no dependemos de nadie, solo del trabajo de la comisión. El Estado nos manda chicos para que cuidemos, pero no nos da recursos. Quiero cerrar este ciclo con un hogar en marcha, con una sede propia y con buenos sueldos para el personal que trabaja. Es decir, con todos los elementos, para que pueda perdurar en el tiempo y para que los chicos no tengan que ser llevados a otros lugares… Como padre, me siento totalmente realizado. Nunca pensamos que nuestros hijos iban a lograr tanto, que formen una familia y que nos den hasta ‘nietos del corazón’ o que con su trabajo, estén integrados a la sociedad. Destaco lo que hizo ‘Susy’ (Meccia), porque cuando fueron pequeños, les inculcó que por más limitaciones que una persona tenga, siempre hay que enseñarles a crecer, a que sean buenas personas. Sabemos que ellos pueden dar cada día un poquito más y eso me pone muy orgulloso”.